Durante la reunión de ministros de Defensa celebrada en la sede de la OTAN en Bruselas, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció una serie de medidas enfocadas en su relación militar con Europa.
Redacción El Político
En primer lugar, anunció una revisión exhaustiva de seis meses sobre la presencia militar, el despliegue de tropas y la permanencia de las bases norteamericanas en territorio europeo.
Bajo el nuevo concepto estratégico bautizado como la «OTAN 3.0», Washington busca forzar una transición irreversible en la que los países europeos asuman finalmente el liderazgo y la responsabilidad principal de su propia seguridad.
Esto marcaría el inicio de un repliegue estratégico de las fuerzas estadounidenses en el viejo continente.
.@SECWAR «Our message is clear—it’s been consistent for a year and a half…
NATO GOTTA STEP UP TO BE A REAL MILITARY ALLIANCE—America has done its part for a very long time.» pic.twitter.com/iWOcX7eTXl
— DOW Rapid Response (@DOWResponse) June 18, 2026
Una auditoría con aprobados y reprobados
Hegseth fue categórico al señalar ante sus homólogos que esta auditoría no será un mero trámite burocrático, sino un examen en toda regla donde «algunos países suspenderán y otros aprobarán con honores».
Aunque el funcionario evitó detallar las represalias específicas para los estados reprobados, el tono de su discurso dejó claro que la falta de cumplimiento derivará en la retirada inmediata de contingentes militares o el desmantelamiento de instalaciones estratégicas.
Los criterios de evaluación se centrarán de forma rigurosa en el nivel de gasto presupuestario de cada socio y en su grado de cooperación con los intereses globales de la Casa Blanca.
.@SECWAR «Our annual NATO dues will be CONTINGENT on other countries meeting their defense spending targets.
Where other allies do not spend with urgency, our dues contributions WILL GO DOWN.
NATO WILL BE A TWO-WAY STREET.» pic.twitter.com/QOlT0XRemr
— DOW Rapid Response (@DOWResponse) June 18, 2026
El reclamo por Irán y los reproches ideológicos
El momento más tenso de la cumbre se desató cuando Hegseth lanzó una dura reprimenda pública contra los aliados europeos, calificando de «vergonzosa» su negativa a facilitar el uso de bases locales, derechos de estacionamiento y permisos de sobrevuelo para la campaña militar que Estados Unidos sostiene en Irán.
El secretario de Defensa argumentó que las trabas basadas en «debates jurídicos arcanos» ponen en riesgo las vidas de los soldados estadounidenses.
En un giro marcadamente político, el funcionario arremetió además contra las prioridades internas de Europa. Criticó que los presupuestos continentales se hayan enfocado en la equidad de género, el cambio climático y la expansión del estado de bienestar.
Esto a costa de desplomar la inversión en tanques y sistemas de defensa aérea. Asimismo, censuró la gestión migratoria regional por mantener las fronteras abiertas.
La réplica europea y el gasto militar en alza
Los duros cuestionamientos del Pentágono provocaron un incómodo silencio en la sala, especialmente porque las afirmaciones de Washington omitieron el drástico viraje que Europa ha dado en materia presupuestaria.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, intentó matizar la confrontación recordando que los aliados europeos y Canadá elevaron su gasto militar en 90.000 millones de dólares el año pasado, lo que representa un incremento del 20% en comparación con el ejercicio de 2024.
Rutte enfatizó que la gran mayoría de las naciones del continente han reforzado severamente sus fronteras y reactivado sus complejos industriales de defensa en los últimos años. Tratando de contrarrestar de forma acelerada la dependencia histórica que mantenían con el soporte logístico de las fuerzas armadas norteamericanas.









