El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, protagonizó una tensa entrevista en el programa “The View” de la cadena ABC, donde abordó temas clave de la agenda política actual como la inmigración, la inflación y la política exterior. Sin embargo, fue su postura sobre el control fronterizo y el tráfico de menores lo que generó mayor impacto y debate público.
Redacción El Político
Vance acudió al programa el 16 de junio para promocionar su segundo libro, «Comunión: Encontrando mi camino de regreso a la fe”, una obra en la que relata su recorrido personal hacia el catolicismo y reflexiona sobre la relación entre la fe y la política.
El vicepresidente, oriundo de Middletown y residente en Cincinnati, explicó que su conversión religiosa en 2019 influyó profundamente en su forma de ver los desafíos sociales y políticos, especialmente el tema migratorio.
Durante la conversación, Vance reconoció que la inmigración es uno de los asuntos más complejos de su gestión. Aunque defendió la necesidad de aplicar las leyes y proteger las fronteras, también admitió que existe una tensión constante entre la seguridad nacional y el trato humanitario hacia los migrantes.
“La fe católica logra el equilibrio adecuado”, afirmó Vance al referirse al debate moral sobre la inmigración.
Explicó que, aunque los países tienen derecho a controlar sus fronteras, esto no debe llevar a la deshumanización de las personas que cruzan de manera irregular.
🇺🇸 | @JDVance desató la polémica en el programa «The View» asegurando que en la administración Biden los hijos de migrantes eran víctimas de tráfico humano.
«Controlar la frontera es la manera de evitar esta clase de delitos», dijo defendiendo la política migratoria de Trump pic.twitter.com/16TAoMtTlh
— EL POLÍTICO (@Elpoliticonews) June 17, 2026
J.D. Vance hace referencia al tráfico de menores
Luego que Vance aclaró su postura, el tono de la entrevista se elevó cuando las presentadoras del programa cuestionaron las políticas migratorias lideradas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. De las cuales, el mismo funcionario está en completo conocimiento.
Partiendo de esto, una de las conductoras mencionó el tema de los niños migrantes como argumento humanitario. Fue entonces cuando J.D. Vance respondió de forma contundente y mencionó el problema del tráfico de menores que dejó la administración de Joe Biden, cuyo acto fue realmente «inhumano».
“Piensas que nuestras políticas son inhumanas, pero sabemos que durante la última administración, decenas de miles de menores fueron traficados sexualmente por cárteles y grupos criminales. Estos llegaron al país en condiciones peligrosas y para explotación”, respondió el funcionario.
En ese sentido, insistió en que las políticas migratorias deben evaluarse desde una perspectiva realista, señalando que el problema no solo es administrativo, sino también de seguridad.
Además, el funcionario puntualizó que si no se refuerzan las fronteras, las conductas criminales como el tráfico de menores y la trata de personas seguirán ocurriendo en dichas zonas.
“No queremos deshumanizar a las personas, pero la aplicación de la ley nunca es un proceso agradable y es necesario», añadió.

Políticas migratorias «necesarias»
Actualmente, Estados Unidos está viviendo una era de fuertes políticas migratorias. A esto se le suman las denuncias de tratos crueles y condiciones deplorables en centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Eso no es todo. Según cifras divulgadas por The Hill, más de 50 personas han muerto bajo custodia desde principios de 2025, una cifra que ha encendido alarmas entre defensores de derechos humanos y legisladores.
Las críticas en contra del gabinete de Trump también se orientan a las redadas laborales, detenciones de personas sin antecedentes violentos y persecución.
Si bien hay quienes están de acuerdo con dichas políticas, hay otros que aseguran que son extremistas hasta el punto de ser violentas. J.D. Vance no afirmó ni negó si la normativa de Trump es fuerte, pero reconoció la necesidad de encontrar un equilibro sin perder de vista la seguridad del país y sus fronteras.










