Un tenso debate ocurrió durante una audiencia en la Cámara de Representantes. El republicano Brandon Gill, el congresista más joven de Estados Unidos, confrontó a la directora del Museo Nacional de Historia del Instituto Smithsonian, Anthea Hartig, por vender mercancía con el lema «Latina Power» en la tienda de regalos de la institución.
Redacción El Político
El interrogatorio formó parte de una investigación parlamentaria sobre si el museo está presentando una visión politizada (de ideología woke) o con sesgo ideológico sobre la historia del país.
Además, este careo ocurrió en medio de una fiscalización a gran escala promovida por sectores conservadores tras la publicación de un informe de la Casa Blanca que acusa al Smithsonian, el complejo de museos y centros de investigación más grande del mundo, financiado con fondos públicos, de promover agendas de diversidad que, según los críticos, dividen al país.
President Trump is right: The Smithsonian Institution’s embrace of WOKE ideology distorts history. pic.twitter.com/mfU7c5W6JO
— The White House (@WhiteHouse) August 21, 2025
¿Qué pasó exactamente en la audiencia?
Durante la sesión del subcomité de la Cámara de Representantes, Gill encaró a Hartig al preguntarle repetidamente sobre el significado y la intención detrás de la mercancía exhibida en las tiendas del museo.
«¿Qué es Latina Power?», le recriminó el legislador a la funcionaria, preguntándole varias veces si una entidad gubernamental debería vender objetos con esa consigna.
Además, agregó la interrogante sobre si una institución financiada con recursos públicos debería comercializar productos centrados en identidades específicas.
«¿Cree que es apropiado que el Instituto Smithsonian venda parafernalia de Latina Power?», insistió el congresista en varias ocasiones.
I asked the Smithsonian’s Director of American History Museum five times if it’s appropriate to sell ‘Latina Power’ merchandise.
Five times, she wouldn’t answer yes or no. pic.twitter.com/X1Uyn8WYfT
— Congressman Brandon Gill (@RepBrandonGill) July 21, 2026
Hartig respondió que la frase hace referencia a «las fuerzas derivadas de ser una mujer latina» y defendió la comercialización de las gorras y accesorios.
Argumentó que forman parte del reconocimiento a los aportes históricos, culturales y económicos de los más de 32 millones de hispanas que viven en el país.
Pero el choque no se limitó a la mercancía. En la misma jornada, otros legisladores republicanos encararon a la directora con paneles e imágenes de las salas de exposición, cuestionando temas como el reconocimiento de tierras indígenas, referencias a la cultura drag y placas informativas sobre personajes como Mickey Mouse y su relación con la historia cultural del siglo XIX.

Posiciones encontradas
Para entender el trasfondo de esta controversia, es necesario comprender la función del Instituto Smithsonian en Estados Unidos.
El museo opera principalmente con fondos de los contribuyentes estadounidenses y es considerado el «custodio de la memoria nacional».
Un sector de legisladores sostiene que los museos deben centrarse en los símbolos de unidad nacional sin promover debates sobre raza o género.
Por otro lado, la dirección del museo y los congresistas demócratas defienden que la historia debe incluir a las minorías. Así como a las comunidades cuya representación estuvo olvidada durante décadas.










