El Despacho Oval de la Casa Blanca no es ni la sombra de lo que era hace unos años atrás y es que luego de los cambios hechos por el presidente, Donald Trump, la sala se transformó en una especie de bóveda de oro. En ella hay numerosos elementos ornamentales, obras de arte, banderas militares y una colección de objetos del fino metal que sin duda son deslumbrantes.
Redacción El Político
Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha impulsado una serie de cambios en la residencia presidencial y en sus espacios de trabajo. La remodelación no se limita al Despacho, también incluye modificaciones en otras áreas emblemáticas.
Ni los cambios en el jardín de las rosas ni la columnata son tan llamativos como el Despacho Oval. Pues en este salón no solo se toman decisiones importantes, sino que Trump lo ha transformado en un museo de arte con sello muy particular.
El Despacho Oval de Trump parece una bóveda de oro.
Entre todas las piezas exhibidas hay una que destaca: el Premio FIFA de la Paz. pic.twitter.com/lJSo1YTYyF
— EL POLÍTICO (@Elpoliticonews) July 24, 2026
De Despacho Oval a bóveda de oro personal
Recientemente, un video publicado por Dan Scavino, subjefe de gabinete de la Casa Blanca, constató los gustos del jefe de Estado: mucho oro y lujo.
En el material audiovisual, Scavino dejar ver un salón imponente, cargado de apliques, marcos y elementos decorativos en oro que parecen salidos de una galería de objetos de colección.
Dentro de los elementos llamativos figura el sello presidencial ubicado en el techo, las puertas del despacho de color blanco y apliques dorados. A esto se suman numerosos bustos, esculturas y objetos decorativos.
Entre las figuras históricas presentes se encuentran Abraham Lincoln, Winston Churchill y Benjamin Franklin. También destacan maquetas de aviones, banderas y símbolos relacionados con las Fuerzas Armadas.
A juego con estos elementos, el presidente Trump tiene la misma alfombra que utilizó en su primer mandato. Dicha pieza fue originalmente diseñada para la administración de Ronald Reagan y presenta rayos de luz que parten del sello presidencial en el centro, acompañados por ramas de olivo en el borde exterior.
La elección de esta alfombra no es al azar, pues representa un guiño a uno de los presidentes republicanos más admirados por Trump. De hecho, en una de las paredes figura el retrato oficial de Reagan, pintado por Everett Raymond Kinstler en 1991.
Todo el Despacho Oval parece una galería de arte costosa, con sillones cómodos y mesas perfectamente dispuestas y pulidas que realzan el estilo del mandatario.

El Premio de la Paz de la FIFA, el «tesoro» con mesa individual
Entre todos los objetos exhibidos en el video, uno de los que más interés despertó fue el gran Premio FIFA de la Paz. Y es que el polémico trofeo está bañado en oro, tiene una mesa individual y posee un lugar destacado dentro de los elementos decorativos del presidente.
La distinción fue entregada por Gianni Infantino, presidente de la FIFA, durante el sorteo final de la Copa Mundial 2026.
En dicho acto, Infantino elogió los esfuerzos diplomáticos de Trump y aseguró que el mandatario había contribuido a la construcción de un mundo más seguro y pacífico. Asimismo, el presidente de la FIFA afirmó que el reconocimiento celebraba el liderazgo y la búsqueda de la paz.
Trump recibió el galardón y lo calificó como uno de los mayores honores de su vida y defendió el trabajo realizado por su administración en distintos escenarios internacionales.
Sin embargo, la entrega del premio provocó una reacción inmediata de organizaciones defensoras de los derechos humanos y antiguos funcionarios de organismos multilaterales. Muchos cuestionaron la decisión de la FIFA y consideraron que la organización deportiva se alejaba de su papel tradicional al conceder un reconocimiento de carácter político.
Pese a las críticas, Trump lo recibió con orgullo y se encuentra entre sus piezas favoritas del Despacho Oval.

Una estética que no sorprende
Si bien la remodelación del área presidencial ha causado impacto, quienes conocen la trayectoria empresarial y mediática de Trump saben que estos cambios no resultan sorprendentes.
Antes de llegar a la Casa Blanca, el empresario era conocido por su gusto por los espacios lujosos, los acabados brillantes y las decoraciones recargadas.
Su oficina en la Torre Trump de Nueva York ya reflejaba esa preferencia, con una gran cantidad de fotografías, portadas de revistas, trofeos y objetos de colección exhibidos en cada rincón.
Ahora, esa misma visión estética parece haberse trasladado al Despacho Oval. Según personas cercanas a la administración, prácticamente cada nuevo elemento incorporado al espacio cuenta con la aprobación directa del presidente.
Según varios medios locales, el presidente suele regresar a la Casa Blanca de su residencia en Mar-a-Lago con nuevas piezas decorativas para fijarlas en el Despacho Oval. De esta manera, sigue transformando la oficina presidencial en un museo gigante, cargado y por supuesto repleto de oro.










