Los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) advirtieron ayer a Turquía de que una deriva autoritaria, con la posibilidad de reintroducir la pena de muerte tras el intento de golpe de Estado evocada por su presidente, Recep Tayyip Erdogan, aleja al país de la senda hacia Europa y del Estado de derecho.
«Quiero dejar claro que aún consideramos a Turquía como un socio», indicó la alta representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini, en una rueda de prensa al término del Consejo, que tras debatir la situación en el país, aprobó una declaración en la que recuerda a Ankara su compromiso con la pena de muerte.
Los ministros subrayaron a Turquía la necesidad de «respetar la democracia, los derechos humanos y las libertades fundamentales, y el derecho de todo el mundo a un juicio justo.
Así, recordaron a Turquía sus compromisos contra la pena de muerte adquiridos como miembro del Consejo de Europa, y de que «el rechazo inequívoco de la pena de muerte es un elemento esencial del acervo comunitario», en tanto que país candidato a entrar en la UE.
El comisario para la Política Europea de Vecindad y Negociaciones para la Ampliación, Johannes Hahn, fue más allá y subrayó, ante la destitución de cerca de 3.000 jueces, que «las listas, que ya estaban disponibles justo después de este acontecimiento, indican que algo estaba preparado, que en cierto momento tendrían que ser utilizadas».
Los ministros también abordaron la cuestión turca, entre otras, en un desayuno informal con el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, quien volvió a instar a Turquía a presentar «pruebas y no acusaciones» de que el predicador islamista Fethullah Gülen esté detrás del fallido golpe para pedir su extradición, a la vez que recalcó que, de momento, no ha recibido ninguna solicitud oficial.
Declaración
La pena de muerte no está descartada para los sospechosos de conspirar contra el Gobierno de Turquía, dijo ayer el presidente Erdogan, en una entrevista con la cadena estadounidense CNN.
«Está claro que se trata de un crimen de traición», dijo Erdogan a la televisora a través de traductor, cuando se le preguntó sobre los llamados para que los presuntos conspiradores enfrenten la pena capital.
Masiva purga de rivales en centros de poder político
Miles de militares, policías, jueces, funcionarios y hasta conserjes turcos han sido destituidos o detenidos acusados de participar en el fallido golpe de Estado o de seguir a Fethullah Gülen, el predicador al que el Gobierno y el presidente Erdogan acusan de orquestar la asonada.
La supuesta implicación de este imán, residente en EEUU desde 1999, volvió a ser señalada ayer sin dudarlo por el primer ministro, Binali Yildirim.
«Esto ha sido un golpe contra la democracia turca y está claro quién lo hizo. Todos sabemos que el imán (Gülen) está detrás de ello», sentenció el jefe del Ejecutivo.
Unos 8.777 funcionarios del Ministerio del Interior, entre ellos agentes, oficiales y altos mandos de la Policía y la Gendarmería, han sido destituidos. Otros 1.500 han sido apartados de sus cargos en otros ministerios.
Un total de 2.745 jueces y fiscales han sido suspendidos, entre ellos cinco miembros del Consejo Supremo de Jueces y Fiscales, el cuerpo que decide sobre los nombramientos en la Judicatura de Turquía.
Con Información de: La Prensa










