El presidente Donald Trump revocó la orden del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) que ordenó la suspensión temporal de los controles de tránsito y registros vehiculares por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Redacción El Político
La medida de suspensión, que buscaba apaciguar las críticas tras la muerte de dos migrantes latinoamericanos a manos de agentes federales, duró menos de 24 horas activa.
A través de su plataforma Truth Social, el mandatario desautorizó la directriz interna del DHS, calificando las paradas de tránsito como «una de las herramientas más importantes y eficaces» para combatir la delincuencia organizada y advirtiendo que suspenderlas sería «jugar a favor de los criminales».
Con esta contraorden, Trump exigió a la División de Operaciones de Control y Expulsión (ERO) de ICE reanudar estas actividades de inmediato.
Por su parte, el denominado «zar de la frontera», Tom Homan, respaldó la postura presidencial aclarando que la restricción del DHS fue únicamente «una breve pausa» de evaluación técnica y no una modificación en la estrategia de deportaciones masivas de la administración.
.@RealTomHoman: «This is just a temporary pause while they look at the incidents… I hear a lot of noise right now — ‘this is going to affect ICE arrests,’ and it’s NOT going to… When that alien leaves his home before he gets into the car, you can arrest him then.» pic.twitter.com/kifU1zl2FA
— Rapid Response 47 (@RapidResponse47) July 14, 2026
La raíz de la crisis: dos tragedias en una semana
Para comprender la magnitud de la controversia, es necesario remontarse a los incidentes que obligaron al DHS a decretar la efímera suspensión el pasado martes.
En un lapso de seis días, dos trabajadores latinoamericanos que no eran los objetivos de búsqueda de la agencia migratoria perdieron la vida tras ser tiroteados por agentes de ICE mientras conducían sus vehículos.
El caso de Lorenzo Salgado (Texas)
El pasado 7 de julio, Lorenzo Salgado Araujo, un ciudadano mexicano de 52 años que residía desde hacía 35 años en el país, fue abatido en Houston.
Salgado, quien se desempeñaba en el sector de la construcción y se encontraba en trámites para regularizar su estatus legal, se dirigía a su jornada laboral junto a su hermano y dos compañeros cuando su camioneta blanca fue interceptada.
El caso de Sebastián Durán (Maine)
Seis días después, el 13 de julio, Joan Sebastián Durán Guerrero, un joven colombiano de 26 años, falleció en similares circunstancias en la localidad de Biddeford, Maine.
Durán contaba con un permiso de trabajo vigente, número de Seguro Social, y residía en la zona junto a su esposa y su pequeña hija de tres años.
Trabajaba en una clínica veterinaria por las mañanas y realizaba repartos a domicilio por las tardes.
La justificación empleada por ICE en ambos casos ha despertado un profundo escepticismo y ha motivado reclamos internacionales.
On July 13, 2026, at approximately 7:00 AM ET, ICE was conducting targeted surveillance on the last known address of an illegal alien with a final order of removal. An illegal alien departed the residence in a vehicle. ICE law enforcement attempted to conduct a vehicle stop. The…
— Homeland Security (@DHSgov) July 13, 2026
La agencia migratoria argumentó que los agentes actuaron en defensa propia: en Texas afirmaron que Salgado intentó atropellar a un oficial tras colisionar con una patrulla, mientras que en Maine alegaron que Durán intentó utilizar su vehículo «como un arma» para evadir la detención.
La meta de las 2.000 detenciones diarias
Estas muertes no ocurren de forma aislada, sino en el marco de una reconfiguración de las operaciones federales.
Informes revelados por The New York Times indican que la administración de Trump ordenó a ICE establecer un nuevo estándar de rendimiento de 2.000 arrestos diarios de inmigrantes indocumentados.
Desde el inicio del nuevo mandato presidencial en enero de 2025, se han registrado 29 tiroteos protagonizados por agentes de ICE contra civiles, dejando un saldo de ocho fallecidos.










