En la última Conferencia de Seguridad de Múnich, Josep Borrell manifestó la crítica situación que enfrenta la Unión Europea al afirmar: “Si no somos capaces de tomar decisiones que frenen a otras potencias, no tendremos poder. Tendremos influencia, pero no poder”, sus palabras fueron como un dardo cuando se conoció que suavizó un informe crítico a China por miedo al régimen comunista de Pekín.
El Político
El pasado martes, el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) «iba a publicar un informe alertando del creciente protagonismo de China en las campañas de desinformación en el continente europeo. Sin embargo, el SEAE no publicó nada hasta el viernes», destacó elconfidencial.com.
Además en el informe final que presentó el SEAE no mencionó casi a China.
¿Qué había ocurrido?
Según El Político las autoridades chinas se habían enterado del contenido del informe y presionaron a diferentes «funcionarios europeos para congelar el informe, advirtiendo de un posible deterioro en las relaciones entre Bruselas y Pekín si el texto acababa saliendo a la luz».
De hecho, según el diario New York Times‘ el diplomático europeo Lutz Güllner escribió a sus colegas, «Los chinos nos están amenazando con reaccionar si publicamos el informe».
Luego, el portal Axios aseguró, que funcionarios chinos le dijeron a sus homólogos de Europa que podría pasar en ese continente lo mismo que ocurrió con las relaciones entre China y EEUU (las cuales estaba empeorando), si la» UE criticaba la respuesta china contra el coronavirus».
Explica el portal elconfidencial.com que estas amenazas o intentos de coacción por parte de los funcionarios del partido comunista «no son un elemento aislado, sino que confirman una diplomacia más agresiva y asertiva que se ha acentuado en los últimos meses y que se conoce como ‘Wolf Warrior diplomacy‘«.
¿Qué decía el documento original?
Los autores del documento indicaron que no había ninguna información exclusiva, sino una recopilación sobre la actuación de China durante la pandemia del coronavirus de Wuhan que había sido mencionada en la prensa internacional.
Según el análisis de los autores, «China realizó una campaña de «desinformación global» para desviar la culpa del estallido de la pandemia ‘y mejorar su imagen internacional'».
En el informe interno que conocieron los diplomáticos hay datos sobre la actuación de China como un actor relevante de desinformación. Sin embargo, en el texto publicado unos días más tarde apenas se menciona a Pekín.
Mientras, la Comisión Europea negó que hubiera detenido el documento original. Aseguró que no había diferencia «entre los primeros documentos que fueron filtrados a la prensa y el que se publicó el pasado viernes no se deben a que se recortara nada, sino a que uno era el documento interno», aseveró elconfidencial.com.
El portavoz de Exteriores de la Comisión Europea, Peter Stano, solicitó a sus colegas que lean el informe “con ojos abiertos”. Se preguntó: “¿Quién se está beneficiando de esto cuando tenemos un gran enemigo con el que luchar que es la desinformación?”.
Stano manifestó, “No tenemos nada que esconder, lo que estamos publicando son hechos”.
Pero, el portal elconfidencial.com aseveró que algunas de sus fuentes indicaron que la declaración de Peter Stano «no corresponde con la realidad, pues ni el documento interno ni el inicial se asemejaban al publicado el viernes. Es decir, el EEAS aligeró el tono tras las presiones de Pekín, lo que ha sembrado la discordia incluso dentro del propio brazo diplomático europeo».
¿Qué le hizo China a la UE?
Según esas fuentes, altos funcionarios del EEAS, los seguidores de Borrell, pararon la entrega del informe original por las represalias que podía tener China.
No obstante muchos funcionarios de menor nivel alertaron del precedente que podría sentar no entregar el informe original.
El New York Times publicó que un analista del EEAS llegó a asegurar que los diplomáticos europeos se estaban «autocensurando para apaciguar al Partido Comunista chino».
El Parlamento pide explicaciones
Mientras tanto, parte del Parlamento Europeo -encabezado por el holandés liberal Bart Groothuis– criticó la actuación de la Comisión.
En una misiva dirigida a Borell, esos eurodiputados indicaron: “Nuestra soberanía política está en juego si permitimos que la coerción china tenga lugar en el corazón de nuestra democracia europea, por ellos exigimos una explicación formal y completa al Parlamento Europeo lo antes posible”.










