Las relaciones entre EE.UU e Israel vuelven a estar bajo el foco internacional tras una revelación que, de confirmarse plenamente, mostraría importantes diferencias con respecto al manejo del conflicto con Irán. Pues ambas naciones parecieran ir en sentido opuesto ante el acuerdo de paz en el Medio Oriente.
Redacción El Político
Según información publicada por The New York Times, funcionarios estadounidenses habrían advertido de forma indirecta a las autoridades iraníes sobre un posible intento de Israel de atacar a los principales representantes de Teherán en las negociaciones de paz.
El texto señala que la administración del presidente Donald Trump consideraba que un atentado contra los negociadores iraníes podría hacer fracasar los esfuerzos diplomáticos iniciados después del alto el fuego alcanzado en abril, además de provocar una nueva escalada militar en Medio Oriente.
De acuerdo con el reporte, las preocupaciones de Washington se centraban especialmente en dos altos funcionarios iraníes: el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, y el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf.
Ambos han desempeñado un papel clave en las conversaciones con representantes estadounidenses desde que comenzó la actual etapa de negociaciones. Para la Casa Blanca, cualquier ataque contra estas figuras podría haber provocado la suspensión inmediata del diálogo y el regreso de las hostilidades entre ambas naciones.
El informe indica que Estados Unidos optó por transmitir la advertencia mediante gobiernos de terceros países, evitando un contacto directo con Teherán pero buscando reducir el riesgo de una posible acción militar durante el proceso del acuerdo de paz.
Washington habría pedido moderación a Israel
Según la información publicada por el diario estadounidense, funcionarios de Washington tuvieron conocimiento de que Mohammad Bagher Ghalibaf figuraba entre posibles objetivos militares israelíes.
Ante ese escenario, la administración estadounidense habría solicitado al gobierno encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu que evitara cualquier operación contra el dirigente iraní mientras se desarrollaban las conversaciones diplomáticas.
El objetivo, según las fuentes consultadas por el medio, era preservar un proceso que Estados Unidos considera fundamental para reducir las tensiones en la región y evitar un conflicto de mayores dimensiones.
Aunque las autoridades estadounidenses no han confirmado públicamente estos detalles, el reporte refleja la preocupación existente dentro de Washington sobre las consecuencias que tendría un ataque contra la delegación negociadora iraní.
Además, Israel ha estado renuente desde que el gobierno de Trump insistió en la necesidad de parar los ataques en el Líbano, debido a que también complican llegar a un acuerdo. Durante las primeras conversaciones, Irán insistió en que no bajarán la guardia mientras los israelíes no respeten el alto el fuego.
Los enfrentamientos entre Israel y el Líbano ya suman más de 4,000 víctimas desde que comenzaron a principios de marzo.
🚨🇺🇸🇮🇷 | ÚLTIMA HORA: EE.UU. reactiva el mecanismo de monitoreo militar entre Israel y el Líbano
El Comando Central (CENTCOM) coordinará el seguimiento directo de incidentes fronterizos. Autoridades confirman conversaciones directas entre ambos gobiernos de cara a un posible… pic.twitter.com/jAJIkFIKRr— La Derecha Diario Israel (@DerechaDiarioIS) June 26, 2026
Máxima tensión
El gobierno de Israel parece tener sus propios objetivos. Uno de los momentos más delicados descritos en la investigación ocurrió después de la primera ronda de conversaciones entre representantes iraníes y el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance.
Tras finalizar el encuentro en Islamabad, Pakistán, Ghalibaf emprendió el regreso hacia Teherán en avión. Durante el trayecto, las fuerzas de seguridad iraníes habrían informado a la tripulación sobre reportes de inteligencia que alertaban de una posible operación israelí.
Según esas versiones, cazas israelíes habrían ingresado al espacio aéreo iraní desde la frontera occidental, aumentando el riesgo para la aeronave en la que viajaba el presidente del Parlamento.
Como medida preventiva, el avión realizó un aterrizaje de emergencia en Mashhad, una ciudad ubicada en el noreste de Irán. Desde allí, Ghalibaf y el resto de la delegación completaron el viaje hacia la capital por vía terrestre, en un recorrido que se prolongó durante varias horas.
El episodio fue interpretado por las autoridades iraníes como una muestra del alto nivel de tensión que continúa existiendo pese al desarrollo de las conversaciones diplomáticas.
El informe también recuerda que Ghalibaf ya habría sobrevivido anteriormente a operaciones militares israelíes. Según el texto, el funcionario estuvo presente en instalaciones que fueron alcanzadas por bombardeos dirigidos contra altos funcionarios del gobierno.
Aunque las autoridades de Israel no han confirmado públicamente estos hechos, los antecedentes alimentan la percepción de que algunos líderes políticos y militares iraníes continúan siendo considerados objetivos estratégicos por Tel Aviv.
🇮🇱🇮🇷#URGENTE: Ministro de Defensa de #Israel, Israel Katz:
“Prepárense para un ataque independiente contra Irán siempre que sea necesario.”En la evaluación por los 1.000 días de guerra, Katz afirmó que Israel salió más fuerte de la tragedia del 7/10 y entró en la “Guerra del… pic.twitter.com/VZEApB8zMS
— Santiago Evies אביעז 🇮🇱 (@EviesSantiago) July 3, 2026
¿Ruptura de relaciones?
Las revelaciones han reavivado las especulaciones sobre posibles diferencias entre Estados Unidos e Israel respecto a la estrategia para enfrentar al gobierno iraní.
Mientras Washington parece apostar por mantener abiertos los canales diplomáticos con el objetivo de evitar una nueva guerra, el gobierno israelí mantiene una posición mucho más firme frente al régimen iraní, al que considera una amenaza permanente para su seguridad nacional.
Desde la perspectiva de Israel, las negociaciones podrían permitir que Irán fortalezca nuevamente sus capacidades políticas y militares, por lo que diversos sectores dentro del país defienden mantener la presión mediante acciones militares y de inteligencia.
Estados Unidos, por el contrario, considera que preservar el diálogo podría reducir el riesgo de una confrontación regional que involucre a otros actores de Medio Oriente y tenga repercusiones económicas y geopolíticas a escala mundial.
Mientras tanto, las negociaciones entre Washington y Teherán continúan desarrollándose en un ambiente de enorme desconfianza.










