En una de las decisiones judiciales más esperadas y trascendentales del año en Estados Unidos, el Tribunal Supremo puso freno al intento del presidente Donald Trump de limitar el derecho a la ciudadanía por nacimiento. Una medida que formaba parte de las piezas centrales de su política migratoria.
Redacción El Político
Con una votación de 6 votos contra 3, el alto tribunal determinó que el decreto impulsado por Trump para restringir el acceso automático a la ciudadanía estadounidense es incompatible con la Constitución y, por tanto, no puede entrar en vigor.
La decisión mantiene intacta una garantía constitucional vigente desde hace más de siglo y medio. Considerada uno de los pilares históricos del sistema migratorio estadounidense.
El tema sobre el derecho a la ciudadanía comenzó el 20 de enero de 2025, el primer día del segundo mandato de Trump. En ese mismo momento, el mandatario firmó una orden ejecutiva que buscaba restringir el reconocimiento automático de ciudadanía para niños nacidos en territorio estadounidense cuyos padres estuvieran en el país de manera irregular o con estatus temporal, como turistas o titulares de visas de trabajo.
Según el presidente, estas personas no cumplían con el requisito constitucional de estar “sujetas a la jurisdicción” de Estados Unidos. Una interpretación que buscaba modificar el alcance tradicional de la decimocuarta Enmienda.
Sin embargo, el decreto fue impugnado rápidamente ante los tribunales. Varias demandas fueron presentadas en distintas jurisdicciones federales y los jueces bloquearon la aplicación de la medida antes de que pudiera ejecutarse.

Revés político para Trump
En su opinión, el presidente del tribunal, el juez John Roberts, sostuvo que la interpretación promovida por el Gobierno no encontraba respaldo suficiente ni en el texto constitucional ni en la tradición jurídica del país.
La mayoría del tribunal concluyó que los niños nacidos en Estados Unidos de padres que se encuentren ilegalmente o temporalmente en el país siguen cumpliendo con los requisitos establecidos por la cláusula de ciudadanía de la decimocuarta Enmienda.
La decisión contó con el respaldo de Roberts, junto con los jueces liberales y parte del bloque conservador. Entre quienes votaron en desacuerdo estuvieron Clarence Thomas, Samuel Alito y Neil Gorsuch. El juez Brett Kavanaugh coincidió con el resultado final, aunque expresó diferencias en parte de la argumentación jurídica utilizada por la mayoría.
Dicho fallo representa una derrota importante para Trump. Varios observadores ya anticipaban este desenlace tras la audiencia celebrada en abril. Durante aquella sesión, distintos magistrados mostraron escepticismo frente a los argumentos del Gobierno y más sobre la interpretación del alcance histórico de la ciudadanía por nacimiento.
El propio Trump siguió personalmente parte de esa audiencia, un gesto poco habitual para un presidente en funciones. Posteriormente expresó públicamente su desacuerdo con el modelo actual de ciudadanía automática y criticó duramente la decisión del tribunal una vez conocido el resultado.
🚨 JUST IN: The US House has just BLOCKED a rule to advance the SAVE America Act with the NDAA, 198-224
Some Republicans BLOCKED this because the Senate could easily strip SAVE out of the bill.
REP. LUNA: «HOUSE GOP LEADERSHIP SHOULD allow an AMENDMENT to ATTACH VOTER ID +… pic.twitter.com/aC5H11FhW7
— Eric Daugherty (@EricLDaugh) June 30, 2026
¿Qué cambia después del fallo?
Por ahora, la decisión deja vigente el sistema actual y la mayoría de los niños nacidos en territorio estadounidense continúan obteniendo automáticamente la ciudadanía. Es decir que, independientemente del estatus migratorio de sus padres, salvo excepciones limitadas reconocidas por la ley, un niño nacido en Estados Unidos es legalmente estadounidense.
Además, el fallo envía una señal clara sobre el alcance de las órdenes ejecutivas en asuntos constitucionales: cambios de este nivel no pueden realizarse únicamente por decreto presidencial y requerirían procesos legales o constitucionales mucho más amplios.
El fallo no solo fue una derrota para el presidente Trump, sino un duro golpe para la política antiinmigrante que lleva a cabo desde que regresó a la Casa Blanca.










