Los intereses opuestos del PSOE y de Ciudadanos ante la investidura de Mariano Rajoy han enfriado la relación entre estos dos partidos, que firmaron un pacto de gobierno en febrero. Pedro Sánchez no comparte el criterio de Albert Rivera, que pide al socialista que se abstenga ante el candidato del PP. Los dos líderes, que esperan impulsar reformas conjuntamente en el futuro, no hablan desde el 27 de junio.
Nada tienen que hablar en esta coyuntura política los dirigentes del PSOE y de Ciudadanos. El resultado electoral les ha llevado a divergir de manera absoluta al estar descartado que puedan intentar una nueva mayoría como tras las elecciones del 20-D. No suman. El PSOE se desentiende de contribuir a ayudar al PP a que gobierne en tanto que Ciudadanos les llama a hacerlo para evitar nuevas elecciones. Los socialistas ponen distancia a esta relación política que podrá reanudarse para pactar políticas concretas si es que hay gobierno.
Sánchez y Rivera no mantienen una conversación de calado desde el 27 de junio. En consecuencia, Ciudadanos ha perdido su capacidad de mediación entre el PSOE y el PP. Primero, no logró que su proyecto de una mesa a tres echara a andar. Luego, no consiguió interceder para que los dos partidos mayoritarios pactaran la Mesa del Congreso, como tras el 20-D. Ciudadanos, antaño socio, vuelve a ser parte de “las derechas” para el PSOE, y Sánchez le describe como uno de esos “afines ideológicos” con los que debe pactar el PP.
Parece que ha pasado mucho tiempo, pero hace tan solo cuatro meses los dirigentes del PSOE y de Ciudadanos expresaban en alto “la sintonía” personal y política alcanzada entre los equipos negociadores de ambos partidos. Muchas horas de trabajo en común, que culminaron con un documento de 200 propuestas, propiciaron esa relación fluida que se trasladó a sus dos máximos dirigentes. Las renuncias de cada uno de ellos se consideraron un valor político de primera magnitud, pero ahora se explica que ya no tienen sentido. La cordialidad permanece pero no hay nada de lo que hablar, al menos por parte del PSOE.
Si Ciudadanos persiste en poner el peso de la responsabilidad de que haya gobierno en el PSOE, la respuesta de los socialistas se endurecerá, señalan en fuentes de la dirección de este partido. El afán del partido centrista de ir juntos en la abstención a la investidura de Rajoy choca con un muro pétreo que hasta ahora no presenta el menor resquicio. “Los pactos de entonces nunca ocultaron que pertenecemos a familias ideológicas diferentes. Tiene sentido que ahora ayuden al PP pero nosotros no podemos”, señalan en la dirección socialista.
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