ARGENTINA | Casi una ruptura con Uruguay
Los fines de semana del Uruguay con argentinos, que fueron siempre una dicha, se han convertido en un martirio para el Gobierno de ese país
Por segunda vez en días de descanso la administración de Buenos Aires atizó a José Mujica con otro comunicado de rajadiablos en el cual le reclamó, no ya que esclarezca lo que quiere con el dragado del canal Martín García, sino que le quite el fuero diplomático al negociador de esa parte en el entuerto, para que siga la investigación en Buenos Aires por el ingreso de dos autos Porsche cuando era embajador ante la Argentina. Es lo más parecido a buscar romper las relaciones, por lo menos en el terreno administrativo. El Gobierno uruguayo había dicho que iba a llevar a la Justicia la trama que disparó la mención de la palabra «coima» (o alguna de sus metáforas, ya se verá) en una charla entre un diplomático argentino y ese funcionario, Fernando Bustillo, en un almuerzo en el Jockey Club. Desde Buenos Aires, la respuesta fue más dura que hace una semana, cuando un comunicado de Héctor Timerman se preguntaba, de manera retórica, «¿Quién protege a Riovía?», sobre la empresa que tiene desde hace doce años ese trabajo que cuesta entre 14 y 21 millones de dólares al año, y que pretende continuar con la participación, impugnada por Buenos Aires, en una licitación que está abierta. Ahora, el nuevo comunicado de Timerman le reclama a Montevideo que responda a la citación que le hizo la Justicia argentina sobre su relato acerca de ese almuerzo en el cual dice haber escuchado una mención de sobornos del embajador Ricardo García Moritán. Del lado uruguayo, este gesto quiere el acuerdo al que llegaron, en la semana que pasó, Cristina de Kirchner y «Pepe» Mujica sobre salvar la realización de esos trabajos, pero sumir el debate en el silencio, especialmente de los cancilleres que se cruzaron ya una decena de comunicados en menos de un mes. Nadie cree en serio que Timerman firme algunos de estos comunicados sin la autorización de la Presidente, que permaneció el fin de semana en Santa Cruz, pero con los teléfonos abiertos para instruir al ministro sobre lo que debía respondérsele al Uruguay.
Lo que nadie dice en la superficie es por qué esa leve mención no probada de que «hay un millón de dólares» por ese contrato (frase que dice haber escuchado Bustillo de García Moritán en presencia de un empresario del grupo Riovía, que nadie ha dicho hasta ahora quién lo había invitado al Jockey) ha escalado hasta convertirse en otro motivo de pelea entre los dos Gobiernos, que contradice las expresiones permanentes sobre amor eterno. Lo vamos a decir aquí porque los funcionarios se niegan a revelar sus pensamientos ocultos. De la parte argentina, la hipótesis es que hay intereses en el Uruguay, no sólo del oficialismo sino también de la oposición lacallista, que los ligan al grupo y buscan la continuidad de esa empresa en el dragado. Para eso, en las reuniones de la Comisión Administradora del Río de La Plata, la representación que encabeza Bustillo buscó que no hubiera licitación, sino un concurso de precios para la continuidad del contrato Riovía. Eso consta en las actas de esa comisión que este fin de semana pidió Timerman que se revelen. El 4 de mayo pasado esa comisión resolvió que no habría concurso sino nueva licitación, y 24 horas más tarde, una revista uruguaya publicó el relato de Bustillo que generó la pelea. Esa publicación buscaría que la licitación se frustrase y que se prolongase -como está estipulado- el compromiso de Riovía. Nada de esto es fácil de probar si el tema termina en los tribunales, pero salpica a todos, desde los funcionarios de Mujica, a algún opositor que fue presidente, y de paso -algo que no está fuera de las intenciones- a algún funcionario argentino, o a algún sindicalista. El gremio de Dragado y Balizamiento de Juan Carlos Schmidt está alineado con el ahora opositor Hugo Moyano, y alguna esquirla podría llegarle si se supiese algo tenebroso del tema que, se repite, es difícil que salte. Si esas actas de la CARP llegan a conocerse, como pide el Gobierno argentino -bastaría que su presentante Hernán Orduna lo reclame- sí se conocerán algunos deslices argumentales sobre la puja entre llamar a licitación o quedarse con un concurso de precios. También llegarán al público algunos excesos verbales de un funcionario uruguayo hacia otro argentino al tratarlo de «pajero», palabra que motivó una discusión sobre si debía constar en actas. No se consignan los nombres de los protagonistas de ese cruce porque hieren a la dignidad del insultante y del insultado, que renunció a su cargo en la CARP, hecho que festejó su contradictor en diciembre pasado con rondas de champán en una fiesta en Punta del Este. Simpatías de las relaciones internacionales en las que a veces domina el viejo dictamen de que a un Gobierno le conviene siempre lo que no le conviene al otro, algo no escrito pero que suele dominar sobre los juramentos de unidad e integración en los que pierden tanto tiempo los políticos. Intenso y estridente este entuerto que se agravará si el trámite del dragado se interrumpe y queda embancado el puerto de Montevideo.
Charlas de Quincho | @ElPoliticoWeb





La prestigiosa institución 100 latinos, en una gala realizada en el Miami Dade College, otorgó un reconocimiento a nuestro columnista exclusivo Pedro Corzo.