Luis Majul

Desde el atril contra todos --

El ataque de Cristina Fernández a la prensa crítica sirve para distraer la atención sobre los verdaderos problemas de los argentinos, como la inflación y la inseguridad

Al atacar a un periodista, a un agente inmobiliario o a un abuelo que compró dólares para regalarle a su nieto, la Presidenta habla desde una presunta superioridad moral que, por cierto, no parece tener. Para empezar, las sospechas sobre el desmesurado enriquecimiento del ex presidente fallecido, Néstor Kirchner, y de Ella misma, seguirán latentes, hasta que alguien, desde la justicia federal, se digne a reabrir o a volver a investigar, porqué la fortuna de ambos pasó de 18 millones a 47 millones de pesos entre 2007 y 2008. Es decir: cómo hicieron para aumentar su patrimonio un 158 por ciento en apenas un año. Cómo se recordará, la investigación fue cerrada en tiempo récord y de manera escandalosa por el juez Norberto Oyarbide, a pesar de las decenas de inconsistencias que detectó un perito de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas. Entre las más evidentes, se encuentran: la carencia de documentación respaldatoria de operaciones financieras, depósitos a plazo fijo, resúmenes de cuentas corrientes y gastos de tarjeta de crédito; los intereses exorbitantes y fuera de mercado que habrían logrado tanto en los plazos fijos en dólares como en pesos; la aparición sorpresiva de deudas millonarias que no fueron debidamente informadas ni registradas; el cobro de un alquiler multimillonario para un hotel de muy pocas habitaciones y que permanece inactivo una buena parte del año por parte de un empresario que tiene millonarios contratos con el Estado; la compra a precio vil de terrenos fiscales en El Calafate sin cumplir los procedimientos que indican la ley de ética pública.

Cristina ya trabaja para 2015 --

La gran campaña no explícita, la que no se ve con tanta claridad en el medio del día a día es la que tiende a mostrar a la Presidenta como la única opción posible

La carrera de Cristina Fernández para intentar una nueva reelección en 2015 ya empezó. Es probable que tarde mucho tiempo antes de hacer públicas sus intenciones de sucederse a sí misma, pero las señales políticas que así lo indican, para quienes las sepan leer, son contundentes. El primer dato, inequívoco, es que el círculo íntimo de la Presidenta piensa en las elecciones legislativas de octubre 2013 como su plataforma de lanzamiento. Y para eso, entre otras cosas, está acumulando dólares y juntando dinero desde el propio Estado. Lo escribió la semana pasada Mariano Obarrio en este diario y ningún funcionario salió a desmentirlo: se viene, el año que viene, una batería de iniciativas y proyectos sociales con alto impacto en el electorado; incluso, entre quienes hoy aseguran que no la votarían por nada del mundo. La suba del mínimo no imponible, el aumento de la asignación por hijo y la posibilidad de reconocer en la práctica el 82 por ciento móvil a todos los jubilados son sólo algunas de ellas. También preparan otras medidas con la intención de captar el voto de la juventud y de los sectores más progresistas, como la despenalización del consumo de cierto tipo de drogas.

Argentina, un país patas para arriba --

¿Se puede seguir protegiendo a un vicepresidente y al encargado de recaudar impuestos cuando aparecen complicados en una ayuda extraordinaria a una empresa cuya actividad depende casi exclusivamente del Estado?

Puede el sistema carcelario regalar ‘salidas culturales’ a feminicidas famosos, como Eduardo Vásquez, asesinos confesos, como Rubén Oveja Pintos o violadores reincidentes, como Pablo Andrés Bernal, cuando todavía no habían cumplido la mitad de su condena, como marca la ley? ¿Puede el jefe del servicio Penitenciario, Víctor Hortel, responder primero a la organización Vatayón Militante y luego al resto de sus obligaciones, como si fuera más militante que funcionario público? ¿Es necesario que se disfrace del Hombre Araña o Batman para demostrar el compromiso que en teoría tiene con la reinserción de quienes delinquieron? ¿Se puede hacer esto en un contexto donde la mayoría de las víctimas claman por justicia y no la tienen, y cuando todos los estudios demuestran que la inseguridad, el miedo a ser robado y asesinado en cualquier momento es la mayor de todas las preocupaciones que tienen los argentinos? ¿Puede bromear la Presidenta sobre estos asuntos, como lo hizo en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, pidiendo, por cadena, a los asistentes, que no se preocuparan porque no había convocado allí a ningún preso?

Cristina está feliz --

Funcionarios del gobierno argentino que la presidenta Fernández está feliz porque los que manejan la economía le anticiparon que el segundo semestre de este año será mejor que el primero

Funcionarios del gobierno nacional dicen que la Presidenta está feliz. Ellos explican que lo está porque los que manejan la economía le anticiparon que el segundo semestre de este año será mejor que el primero y porque los encuestadores que le traen novedades le anticiparon dos buenas. Una: que la caída de su imagen positiva parecía tener un límite. Y dos: que no hay ninguna figura política que haya capitalizado su pérdida de apoyo. “El escenario es muy parecido al de julio de 2009, cuando Néstor perdió las legislativas en la provincia de Buenos Aires. Pero de alguna manera, es mejor. Porque todavía no perdimos ninguna elección y tenemos mucho tiempo para crecer hasta octubre del año que viene, cuando llegue la hora de presentar las listas”, interpretó un secretario de Estado con acceso al despacho presidencial.

¿Es Cristina Fernández capaz de cambiar? --

Los únicos límites objetivos que tiene la presidenta de Argentina son el tiempo, la Constitución y la economía

Una mala noticia para Cristina Fernández: sus ataques a Daniel Scioli la perjudican mucho más a Ella que al propio gobernador. Y una buena noticia para los argentinos: cuando la realidad se filtra por el hermético dispositivo del que La Presidenta se vale para tomar decisiones cruciales, Ella parece capaz de volver sobre sus pasos y corregir algunos de los errores que viene cometiendo desde que ganó las elecciones en octubre del año pasado. Los sícristinistas sostienen que el préstamo de 600 millones de pesos a Scioli no significa una tregua, sino un acto de sensatez: “Cristina no se los dio antes porque no los tenía” (¿No los tenía, de verdad?). Y explican que la movida contra el gobernador implicó un gran avance.

Argentina: Un gobierno que mete miedo --

En un país con instituciones fuertes y en pleno funcionamiento, Cristina Fernández debería haber sido demandada por violar el secreto fiscal del señor Saldaña

Los argentinos tenemos un alto nivel de tolerancia frente al abuso de poder de los gobiernos. De otra manera, no se explica cómo la mayoría de la sociedad puede soportar, sin la más mínima sublevación, tanto maltrato oficial y tantas violaciones de la ley por parte de la Presidenta misma y seguir su rutina como si nada hubiera pasado. Porque una cosa es apoyar las medidas “populares” o acertadas de un gobierno, como su política de derechos humanos o la decisión de implementar la asignación por hijo, y otra cosa es “comprar” todo el combo, que incluye maltrato, discriminación y autoritarismo a granel.

Argentina: El dilema de Scioli --

La estrategia de Cristina Fernández no es tan distinta a la que usó Néstor Kirchner después de la derrota de 2009: pulverizar a los dirigentes de la oposición que mostraban mejor imagen y más intención de voto

Todo el mundo le pide a Daniel Scioli que rompa con Cristina Fernández o que por lo menos demuestre que está dispuesto a dar pelea. Pero nadie le asegura ni le garantiza al gobernador de la provincia que eso lo llevará a buen puerto. “Son todos muy valientes de la boca para afuera, pero ninguno de los que me aconsejan romper perdería tanto como perdería yo”, le dijo esta semana Scioli a un amigo de la vida. El problema que tiene el ex motonauta es grave y real, porque su estrategia de no responder a los ataques está empezando a revelar sus límites. “A los argentinos no les gusta que la Presidenta los rete todo el tiempo, pero tampoco confían en alguien que no muestra fortaleza o capacidad de reacción cuando es atacado de manera tan grosera. Se preguntan, con cierta lógica: Si no es capaz de defender su propio pellejo, ¿por qué sería capaz de defenderme a mí?”, me explicó un sociólogo que analiza la imagen de Scioli, entre otros presidenciales.

Argentina: ¿Quién le pone límites a la Presidenta? --

El deseo presidencial de desplazar al gobernador Daniel Scioli revelado, con intención o con ingenuidad, por el intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez, debería escandalizar a todo el arco político

La presidenta de la Nación, Cristina Fernández, parece no tener límites. Ni políticos ni jurídicos ni institucionales. El deseo presidencial de desplazar al gobernador Daniel Scioli revelado, con intención o con ingenuidad, por el intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez, debería escandalizar a todo el arco político. Sin embargo, la embestida es tomada con toda naturalidad por el oficialismo, la oposición e incluso los medios. Como si formara parte de los derechos de la jefa del Estado.

¿En qué país vive la Presidenta? --

Argentina: ¿Cristina Fernández está confundida, mezcla los hechos de manera deliberada y vive aislada de la realidad?

Es una enormidad echarle la culpa a la Presidenta, en persona, del brutal doble asesinato de Cañuelas o la pérdida del bebe de María Guarachi después del ataque en Ciudad Evita. Pero también es un despropósito que Cristina Fernández no hable de inseguridad, como si no existiera, o que no pronuncie la palabra inflación, como si la suba del costo de vida no fuera uno de los principales problemas de la Argentina.

Argentina: El enemigo público número uno de CFK --

A Cristina Fernández todas las criticas le molestan. Sin embargo, hay unas que le molestan todavía más y que consiguen desestabilizarla

A Cristina Fernández todas las criticas le molestan. Sin embargo, hay unas que le molestan todavía más y que consiguen desestabilizarla. Son las críticas que le propina su ex jefe de gabinete, Alberto Fernández, cada vez con más precisión y también con más asiduidad. Para empezar a contar porqué las palabras del ex funcionario la sacan de quicio, hay que informar, primero, que Ella no volvió a hablar con Fernández desde que renunció, en agosto de 2008, y que, a partir de ese momento, lo consideró ‘el mayor traidor’ de todos los que pasaron por el Frente para la Victoria. Néstor Kirchner, al contrario, no solo siguió conversando bastante seguido con él sino que, en algún momento del año 2009, llegó a sugerirle que sería bueno que volviese al Gobierno. No se lo propuso de manera formal porque la Presidenta siempre se negó.