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	<title>El Politico &#187; Carlos Pagni</title>
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	<description>Noticias y opinión de America Latina y Estados Unidos</description>
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		<title>La tormenta económica que la Presidenta no quiere ver</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Oct 2012 10:33:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>REDACCION</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carlos Pagni]]></category>
		<category><![CDATA[argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Kirchner]]></category>

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		<description><![CDATA[Cristina Kirchner atribuye sus infortunios a que los poderosos castigan su heterodoxia]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cristina Kirchner, como tantos abogados, odia la economía. Sólo así se explican los maltratos que le inflige. Para ella, que ya venía negando la inflación, tampoco existe el cepo. Aun cuando Chaco haya iniciado una cadena de defaults de empresas y provincias que no pueden acceder a los dólares para saldar los compromisos en esa moneda.<span id="more-104232"></span></p>
<p>La Presidenta no puede aumentar el sueldo a los gendarmes. Pero acaba de hacerse cargo del aumento de sueldos de varias energéticas privadas. A seis meses de haber confiscado YPF, y después de dos presentaciones en Estados Unidos, todavía no consiguió atraer a un gran inversor. De nuevo el cepo: todos quieren llevarse en algún momento los dólares que traen. Los especialistas supusieron durante un tiempo que las excentricidades del Gobierno no impedirían la recuperación. Los últimos datos obligan a revisar esa hipótesis.</p>
<p>El crédito al consumo, que venía creciendo 4000 millones de pesos por mes, aumentó en septiembre sólo la mitad. Las ventas de autos a concesionarias cayeron 22% respecto del mismo mes del año pasado. En septiembre fueron 10% menos que en agosto. Las ventas de motos se derrumbaron un 24% interanual. La recaudación se incrementa menos que los precios. Los expertos calculan que este desierto podría extenderse hasta abril, cuando comience a liquidarse la cosecha de soja.</p>
<p>A pesar del enfriamiento, la inflación se acelera. Por primera vez no bajó del 2 por ciento en tres meses seguidos.</p>
<p>Pero, si persiste la retracción, es difícil imaginar acuerdos salariales superiores al 25%. Y nada indica que Cristina Kirchner cambie de opinión sobre la inflación. El martes pasado, cuando recibió a la CGT-Balcarce, machacó con su tesis: &#8220;En los Estados Unidos tienen una tasa baja porque no incorporan en el cálculo lo que aumentan los alimentos ni los combustibles&#8221;. Ningún colaborador de la Presidenta se arriesga a informarle que el Bureau of Labor Statistics estadounidense elabora un índice general y otro que excluye las variaciones de alimentos y energía; y que, en general, ambos coinciden. Prefieren mantenerla en la ignorancia antes que contradecirla.</p>
<p>La insistencia en que los que adulteran estadísticas son los otros confirma que la señora de Kirchner no está dispuesta a pensar un plan de estabilización. Por lo tanto, lo único que cabe esperar son controles más severos. Podría, por ejemplo, publicar listas de precios máximos, como sucedía en la segunda mitad de los 80. Esa estrategia, digna del canal Volver, fue la que adoptó Hugo Chávez para encarar las elecciones, como observa el economista Nicolás Dujovne: en un año redujo el índice de 28,5 a 20,4 por ciento.</p>
<p><strong>Cristina Kirchner atribuye sus infortunios a que los poderosos castigan su heterodoxia. No a rasgos tan peculiares de su política económica</strong> como la visión fragmentaria de los problemas, la dificultad para conectar los efectos con las causas y, sobre todo, el arte para dañar a quienes la ejecutan.</p>
<p>A quien no reconoce la inflación le será difícil descubrir por qué los ahorristas se pasan de los pesos hacia el dólar. La Presidenta cree que es por una perversa tradición cultural, que ella aspira a revertir con las restricciones ortopédicas de Mercedes Marcó del Pont y Ricardo Echegaray.</p>
<p>¿Por qué esa pulsión idiosincrática no operaba cuando el peso todavía no había perdido su poder adquisitivo? La señora de Kirchner no se formula esa pregunta. Está satisfecha porque el cepo, que para ella no es un cepo, frenó el drenaje de divisas. Tampoco en este punto aparece el kamikaze que se atreva a mostrarle la cara oscura de la luna. Es verdad que se bloqueó la salida de dólares. Pero fue mediante restricciones que también desalentaron su ingreso: los vencimientos de deuda en dólares no se renuevan; los que prestaron en dólares exigen la inmediata devolución de sus créditos; nadie quiere endeudarse en esa moneda; y la inversión extranjera se derrumbó. Conclusión: a pesar del cepo, a la economía le siguen faltando dólares.</p>
<p>El último efecto de ese corsé es la pesificación de las deudas en moneda extranjera colocadas en el mercado local. Sólo los inversores que residan fuera del país cobrarán en dólares. La novedad irrumpió en el Chaco, pero afecta el financiamiento de otras provincias, empresas y bancos. Es sencillo: como se prohibió el atesoramiento de dólares, es imposible acceder al mercado de cambios para saldar las deudas contraídas en esa moneda. Sólo podrán hacerlo los que hayan acumulado esos dólares con anterioridad. Los demás tendrán que pagar en pesos, como Jorge Capitanich. Es decir, defaultear. Los mercados miran hacia Neuquén, que en estos días debe pagar un título.</p>
<p>Entre las numerosas víctimas de estos desbarajustes está la Anses, que perdió varios millones en un día por la caída en el precio de los bonos, derivada de la crisis chaqueña.</p>
<p>También YPF descendió unos escalones, ya que deberá pagar una tasa más cara por el título que está a punto de colocar. Desde que se estatizó, el riesgo de la empresa es el riego del Estado.</p>
<p>¿Se podrían evitar estas tormentas? Tal vez no. La Presidenta, que no puede dialogar con sus críticos, tampoco lo hace con sus adherentes. Los gobernadores que la visitan deben contentarse con escucharla recitar el credo oficial. Imposible discutir un problema. Lo describe uno de ellos: &#8220;Cristina hace las preguntas y se las contesta. Y para introducir un tema nuevo hay que comunicarlo con anticipación, para que ella pueda preparar una contestación&#8221;.</p>
<p>La aceptación de la política económica no es unánime dentro del Gobierno. Guillermo Moreno, enfrentado a Mercedes Marcó del Pont y Ricardo Echegaray, confiesa sus tribulaciones ante sus amigos. Cree que el cepo es un error importante, que Marcó y Echegaray agravan con nuevas restricciones &#8220;para halagar a la Presidenta&#8221;. No se dan cuenta, piensa Moreno, de que el 40% de la economía está en negro y fija los precios mirando al dólar paralelo. Es posible que esta visión esté influida por la esposa del secretario. La escribana Marta Cascales despotrica. Antes hacía 20 escrituras por mes, pero desde que el cepo congeló el mercado inmobiliario debe pensar en jubilarse.</p>
<p>Para el kirchnerismo la incompetencia no tiene secretos. Sólo una estrategia muy sistemática de malentendidos podía lograr que se instalara una duda sobre el pago de la deuda de los paladines del desendeudamiento. Lo consiguió el mismo equipo que hizo colapsar el aparato de seguridad por no saber liquidar los sueldos, que homenajea a Eva Perón con billetes que no entran en los cajeros y que, al cabo de tres años, no pudo otorgar siquiera una licencia con la nueva ley de medios.</p>
<p>El sector energético es el que mejor refleja los resultados de este método. La intervención sobre los precios obliga a descomunales importaciones de combustibles, que están en la raíz de la crisis del dólar. Asfixiadas por esa política, las distribuidoras de electricidad han dejado de pagar el 50% de la energía que contratan con Cammesa. La otra mitad la paga el Estado. Axel Kicillof promete corregir el problema cuando termine de estudiar el balance de las empresas. Es el problema de su matriz insumo-producto: lleva tiempo. Mientras tanto, en un paso insólito, el martes pasado aceptó la propuesta de Oscar Lescano para que el Tesoro se haga cargo de los aumentos salariales de esas compañías. Julio De Vido, que presidió la reunión, se regodeó viendo cómo su amigo, el &#8220;Negro&#8221; Lescano, se tragaba al candoroso Kicillof. Fue un choque de civilizaciones.</p>
<p>No fue el traspié más importante del viceministro de Economía. Entre agosto y septiembre modificó dos veces la alícuota de las retenciones a las exportaciones de biodiésel. Ningún abogado le avisó que el 24 de agosto de 2010 el Congreso recuperó las facultades delegadas en el Poder Ejecutivo, entre ellas la de modificar los derechos de exportación. Corolario: hoy las retenciones al biodiésel son ilegales.</p>
<p>¿Estos desaguisados se explican sólo por la incompetencia de los funcionarios? En el corazón del kirchnerismo sugieren otro factor: el Gobierno padece, además, <strong>un déficit de conducción por la débil vocación de Cristina Kirchner para atender el endiablado enjambre de problemas que presenta a diario la gestión del Estado</strong>. De la intimidad de Olivos trascienden algunas impresiones que hay que tomar como eso, impresiones. Hablan de una presidenta agobiada, a pesar de su temperamento combativo. Aseguran que no quiere continuar en el poder más allá de 2015. Y que <strong>sólo dos objetivos consiguen motivarla: la destrucción del grupo Clarín y la construcción de un par de gigantes represas en Santa Cruz</strong>. Son emprendimientos engañosos. No se trata de actos de gobierno. Son homenajes a su esposo.</p>
<p><strong>Carlos Pagni, <a href="http://www.lanacion.com.ar/autor/carlos-pagni-81" target="_blank">La Nación</a> | @ElPoliticoWeb </strong></p>
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		<title>El dilema de un gobierno peronista que no tiene base sindical</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Oct 2012 13:03:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>REDACCION</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carlos Pagni]]></category>
		<category><![CDATA[CGT]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[CTA]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Moyano]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Micheli]]></category>

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		<description><![CDATA[El llamado de paro para fin de año desfigura la autoimagen de Cristina Kirchner]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Pablo Micheli</strong>, el líder de la <strong>CTA</strong> opositora , anunció ayer que antes de fin de año llamará a un paro general junto con la <strong>CGT</strong> de <strong>Hugo Moyano</strong>. Fue al dirigirse a la multitud que manifestó contra el Gobierno en la Plaza de Mayo. Aquella convocatoria y esta marcha no podrían ser más incómodas para <strong>Cristina Kirchner</strong>. Micheli desfigura la imagen que ella tiene de sí misma. Ese autorretrato es el de una presidenta desafiada por corporaciones reaccionarias, que se benefician con el orden opresivo impuesto por el golpe militar de 1976 y que, gracias a una manipulación mediática de la opinión pública, resisten el proceso de distribución del ingreso y radicalización democrática impulsado por ella y por su esposo.<span id="more-103894"></span></p>
<p>A partir de esos postulados, el kirchnerismo traza la línea central de toda política: la que separa a &#8220;ellos&#8221; de &#8220;nosotros&#8221;. De un lado quedan los fondos buitre, la prensa corporativa, el FMI, la dictadura y sus secuelas, la oposición -según cómo se porte cada semana-, las grandes empresas, los bancos, los productores agropecuarios, los que pretenden comprar dólares para viajar a Miami y el neoliberalismo. Del otro lado, &#8220;nosotros&#8221;: el pueblo victimizado, que el líder viene a redimir y que, en un momento de distracción, puede incluir a Cristóbal López o José Luis Manzano.</p>
<p>La protesta de Micheli perturba esa geometría. Los sindicatos y organizaciones sociales que ayer ocuparon la plaza expresan a trabajadores y desocupados, y militan en una izquierda con modulaciones socialcristianas. Integran el<strong> Frente Amplio Progresista</strong> y en el campo intelectual son afines al grupo <strong>Plataforma</strong>. No piden al Gobierno que cambie de políticas, sino que cumpla con las que dice llevar adelante. Es decir, que profundice el modelo.</p>
<p>Para el oficialismo, los manifestantes de ayer resultan mucho más desagradables que los caceroleros que no pisan el césped. Se notó ese malestar en un detalle: el único ministerio que se pronunció fue el de Seguridad, con un comunicado que deploraba la marcha porque sólo contribuía a provocar conflictos y problemas de tránsito. Muy Pro.</p>
<p>La disidencia de la CTA es un aspecto de <strong>un fenómeno más amplio e inesperado: el de un gobierno peronista que, a un año de haber arrasado en las elecciones, carece casi por completo de base sindical</strong>. El dato es muy relevante cuando la economía ha perdido su dinamismo y la inflación sigue acelerándose.</p>
<p>En la movilización de ayer participaron también la <strong>Federación Agraria</strong> de Eduardo Buzzi y varios gremios de la CGT de Moyano. Julio Piumato (Judiciales), Juan Carlos Schmid (Dragados) y Pablo Moyano (Camioneros) llevaron su clientela. Moyano padre desistió de participar por la presión de dirigentes que soportan en sus propias organizaciones la oposición de los feligreses de Micheli. Fue decisivo el petrolero Guillermo Pereyra, director de YPF.</p>
<p>Moyano desbordó la arena sindical y pasó a la política. <strong>Hace dos semanas, en Córdoba, emitió un programa de 21 puntos que, como las consignas de Micheli, también expresa la atmósfera mental del Gobierno: alineación bolivariana, proteccionismo industrial, mayor intervencionismo sobre la banca y el comercio</strong>. Las discordias de Moyano se refieren a la negación oficial de la inflación y de la inseguridad, al deterioro del aparato de Defensa y a la manipulación de los medios, de la que ayer hubo otro ejemplo: la cadena oficial ignoró la concentración opositora. El camionero pretende alimentar una opción electoral para el año que viene. Una imprevista afinidad con <strong>Víctor De Gennaro</strong>, el inspirador de la CTA, que hace unos años también se soñó Lula.</p>
<p>Moyano y Micheli levantaron una bandera que mortifica al kirchnerismo. Se oponen a la reforma del régimen de accidentes de trabajo. Micheli llamó a una movilización hacia el Congreso para el 24, cuando se trate la nueva ley. Es un proyecto de la Unión Industrial Argentina, que Cristina Kirchner hizo propio. La propuesta central es que el empleado que recurra al seguro por accidente, renuncie a ir a tribunales. El objetivo es reducir los costos de las empresas. Para Moyano y Micheli eliminar la &#8220;doble vía&#8221; es abolir un derecho de los trabajadores.</p>
<p>La guerra en torno de esta propuesta se desató anteayer, cuando Carlos Tomada concurrió a una reunión de comisiones en la Cámara de Diputados. Desprovisto de su habitual entusiasmo, el ministro de Trabajo recitó la letanía oficial: vituperó los años 90 y echó incienso sobre la Presidenta y su esposo. El otro hijo de Moyano, Facundo, recordó a Tomada algunas de sus declaraciones en contra del régimen que ahora proponía. Después preguntó: &#8220;¿Qué argumento tienen para defender esto?&#8221;. Contestó, iracundo, Edgardo Depetri: &#8220;El 54%&#8221;. El joven Moyano arengó: &#8220;A los kirchneristas que todavía pueden pensar por sí mismos les pido que no voten en contra de los trabajadores&#8221;. Para Agustín Rossi fue demasiado: &#8220;¿De qué hablás? Si vos estás acá es porque te puso Cristina&#8230;&#8221;, vociferó, mientras la polémica se hundía en el griterío.</p>
<p>El conflicto sindical se proyectó así sobre la bancada de Diputados. Con el menor de los Moyano se alineó el canillita Omar Plaini. ¿Cuánto tiempo más permanecerán en el bloque oficial? Y el enigma mayor: ¿dónde se ubicará Héctor Recalde, antiguo mentor de los Moyano y padre de &#8220;Marianito&#8221;, el presidente de Aerolíneas? Astuto, Recalde presentó un proyecto propio para salvar su leyenda de luchador social sin dañar al Gobierno. A propósito: ¿fue Recalde el promotor del pronunciamiento de los laboralistas contra la ley?</p>
<p>Para navegar la tormenta sindical Cristina Kirchner carece de un vehículo. No le alcanza con la CTA de Hugo Yasky, que nació de una derrota. Y se siente incómoda con la CGT de Antonio Caló. Ella pretendía ver allí a otro metalúrgico, Francisco Gutiérrez, pero le rechazaron el pedido por temor a las ínfulas izquierdizantes del intendente de Quilmes. La Presidenta tampoco consiguió entronizar a Ricardo Pignanelli (Smata), quien temía dejar el sindicato a su segundo. Y cuando pidió a través de Julio De Vido -que derritió el celular llamando a sindicalistas desde Moscú- que se formara un triunvirato, le rechazaron la propuesta sin explicaciones. Al final, quedó Caló, quien se resiste a negar la inflación y, en un primer descuido, apoyó el reclamo de prefectos y gendarmes. La señora de Kirchner dejó ver su desdén anteayer, cuando recibió a &#8220;sus&#8221; sindicalistas: agradeció la visita, habló durante una hora negando el cepo cambiario y la inflación, y los despidió con la mano desde lejos.</p>
<p>En esta toma de distancia de la corporación sindical no hay, en principio, nada reprochable. Es verdad que puede agotarse en la ensoñación megalómana de una líder que pretende tratar con la ciudadanía sin mediación institucional alguna. Pero,<strong> ¿por qué no aventurar que Cristina Kirchner está ensayando un movimiento de sabia autonomía que eximiría a su gobierno de ser el mero conmutador de presiones sectoriales?</strong> Más de un intelectual aplaude en esta jugada el nacimiento de una especie de &#8220;alfonsinismo autoritario&#8221;, capaz de llevar el pluralismo a la organización sindical y de establecer un sistema de salud centrado en el Estado.</p>
<p>Es el fantasma que presienten los sindicalistas. Por esa razón, como cada vez que se sintieron amenazados, recurrieron al mismo método: se desdoblaron en un ala intransigente y otra dialoguista. Ongaro y Vandor, Ubaldini y Alderete, Moyano y Daer, Moyano y Caló. Uno fustiga desde la plaza en nombre de la justicia social. El otro hace lobbying en el palacio con la amenaza de que, si no le dan lo concedido, cruza hacia la plaza. Al final, cobran todos. Los militares, Alfonsín, Menem y De la Rúa quedaron atrapados en esa tenaza. ¿Será Cristina Kirchner la primera en superarla?</p>
<p><strong>Carlos Pagni,<a href="http://www.lanacion.com.ar/1516175-el-dilema-de-un-gobierno-peronista-que-no-tiene-base-sindical" target="_blank"> La Nación</a> | @ElPoliticoWeb</strong></p>
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		<title>El salvavidas de Cristina a Irán</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Oct 2012 12:40:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>REDACCION</dc:creator>
				<category><![CDATA[Carlos Pagni]]></category>

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		<description><![CDATA[Cristina Kirchner puso en evidencia, en Nueva York, un cambio sustancial en el diseño de su política exterior]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La manifestación más elocuente es el nuevo abordaje del atentado contra la AMIA. Es lógico que sea así. El tratamiento de ese ataque terrorista fue siempre una variable de la alineación internacional del kirchnerismo.<span id="more-102969"></span></p>
<p>Por la causa AMIA pasa una de las fronteras del Gobierno con el mundo. Una traza fuerte, a partir de la cual el país ha venido definiendo en el campo de las relaciones internacionales un &#8220;ellos&#8221; y un &#8220;nosotros&#8221;. Esa geometría fue modificada con el paso de la Presidenta por Manhattan.</p>
<p>El discurso ante la Asamblea General de la ONU en el que la señora comunicó que Irán aceptó su invitación a negociar; la entrevista de Héctor Timerman con su par iraní, Alí Akbar Salehi, y las definiciones del canciller sobre la proliferación nuclear.</p>
<p>Todo esto fue el desenlace de las transacciones que Timerman inició con el régimen de Mahmoud Ahmadinejad en enero de 2011, en Siria, como reveló Pepe Eliaschev en marzo de ese año.</p>
<p>El corolario de ese proceso es que las víctimas y familiares de la salvaje agresión contra la AMIA y, en general, todos aquellos que comparten su expectativa de justicia deberán resignarse: su reclamo seguirá siendo subordinado a la razón de Estado. El gobierno de Ahmadinejad no acepta las imputaciones contra ciudadanos de su país. Apenas ofrece cooperación para descubrir a los &#8220;verdaderos responsables&#8221; del atentado. Por lo tanto, las conclusiones a las que los tribunales llegaron hasta ahora, y que derivaron en el pedido de captura de cinco funcionarios iraníes y un jefe de Hezbollah, serán ajustadas en homenaje al reacercamiento con Teherán. Es decir: a partir de octubre Salehi ofrecerá a Timerman la identificación de un nuevo culpable.</p>
<p>Este redireccionamiento tendrá un costo inevitable para la simbólica kirchnerista. El enfoque que el oficialismo tuvo hasta ahora del atentado a la AMIA podía ser presentado como la proyección de una política de derechos humanos más amplia, orientada a la reposición de justicia. Esa armonía está destinada a perderse. Timerman negociará con un régimen que, además de negar la Shoá -en la que se justifica, entre otras razones, la existencia del Estado de Israel-, prohíbe la libertad religiosa, desconoce la igualdad entre el hombre y la mujer, y persigue a los homosexuales. ¿Cuáles son las razones de este giro? En la superficie aparecen motivos económicos. En 2011 el comercio con Irán fue de US$2000 millones. El único país sudamericano que supera ese monto es Brasil. Muchos expertos interpretan que el Gobierno pretende reproducir con Irán un esquema de intercambio de alimentos por energía, similar al que ensaya con Angola y al que hay con Venezuela. Sería un alivio para Ahmadinejad, que sufre el embargo de Washington y de Europa, principal destinataria de su petróleo.</p>
<p>Esta apuesta comercial no plantearía contradicción alguna con la deriva izquierdizante que está asumiendo el kirchnerismo. La profundización de relaciones con Irán es la dimensión más audaz de un eje bolivariano que se define, sobre todo, por su contradicción con los Estados Unidos. La imputación al régimen iraní por el ataque terrorista contra la AMIA era acaso el único factor de diferenciación de Cristina Kirchner respecto de ese bloque. En agosto de 2010 Timerman realizó una conferencia de prensa a dúo con Hillary Clinton para denunciar el terrorismo iraní y hasta ofreció a su colega datos sobre las conexiones entre el atentado contra la AMIA y el que se planeó contra el aeropuerto Kennedy. En cambio, el Gobierno se ha integrado al chavismo en un &#8220;nosotros&#8221; más completo. Se terminan de definir, entonces, los rasgos familiares que se insinuaban en la presión sobre la prensa, el ahogo a la iniciativa privada y el ejercicio de un liderazgo más personalista y autocrático.</p>
<p>La negociación del caso AMIA con Ahmadinejad está plagada de desafíos. El 28 de septiembre de 2010, contestando acusaciones de Cristina Kirchner ante la Asamblea General, el representante de Irán ante la ONU, Mohamad Khazaee, dirigió una nota furibunda al secretario general Ban Ki-moon. Sostuvo que su gobierno &#8220;se ha cerciorado de que ningún ciudadano iraní estuvo implicado, directa o indirectamente, en la explosión de la AMIA&#8221;, y acusó a la Argentina de encubrir &#8220;a los auténticos autores de tan execrable crimen&#8221;.</p>
<p>No existe constancia alguna de que Irán se haya movido de esa posición. El que se fue deslizando fue el gobierno argentino. Fue la Presidenta, no Ahmadinejad, quien propuso una negociación inspirada en el caso Lockerbie, en el que jueces escoceses condenaron en territorio holandés a un jefe de la inteligencia libia por el atentado contra un avión de Pan Am. La diferencia de este proceso con la voladura de la AMIA es que Khadafy, a diferencia de Ahmadinejad, admitió la posibilidad de que un ciudadano de su país fuera culpable.</p>
<p>Teherán apenas ofreció cooperar con la identificación de los &#8220;verdaderos culpables&#8221;. En otras palabras: mientras Timerman propone negociar con Salehi el sometimiento a juicio de los siete iraníes cuya captura pidió el juez Canicoba Corral, Salehi propone negociar con Timerman la identificación de otro responsable.</p>
<p>¿Quién sería ese culpable? Si la realidad fuera un papel en blanco, Ahmadinejad acusaría a la propia comunidad judía. El Gobierno no podría aceptar esa imputación delirante. Para zanjar la discusión está la denominada pista siria. Se trata de la hipótesis, abandonada por los investigadores del caso, que atribuye el ataque a la AMIA a una red de terroristas sirios vinculados con compatriotas radicados en la Argentina. En el centro de esa red habría estado Alberto Kanoore Edul, fallecido en 2010. Carlos Menem, Hugo Anzorreguy, el ex juez Galeano y el comisario Jorge Palacios fueron acusados de encubrir a ese empresario textil.</p>
<p>La sustitución de los iraníes por los sirios tendría atractivos para el kirchnerismo. Cuando ejercía la vicepresidencia de la bicameral de seguimiento de la causa AMIA, la entonces diputada Kirchner defendía esa versión. En 2003 la reemplazó por la pista iraní. Con la misma practicidad podría regresar a ella.</p>
<p>El otro encanto de la &#8220;pista siria&#8221; es la posibilidad de salpicar a Macri. El comisario Palacios fue su jefe de policía. Y su ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, fue acusado de abastecerse de uniformes con los Kanoore Edul. El kirchnerismo, con la cooperación del titular de la Asociación de Familiares y Amigos de Víctimas de la AMIA, Sergio Burstein, suele utilizar estos datos para castigar a Macri. Nada que sorprenda: desde un comienzo esta causa fue utilizada como mancha venenosa en la política doméstica. Primero fue Menem contra Duhalde, después los Kirchner contra Menem y, más tarde, contra Macri.</p>
<p>En Nueva York, Timerman acompañó el descongelamiento del vínculo con Irán condenando ante la ONU a los que utilizan la excusa del combate al terrorismo para discriminar a países que invierten en energía nuclear con fines pacíficos. Esa afirmación, en teoría irreprochable, fue entendida como una defensa de Irán, que se sirve de los mismos términos para contestar a Estados Unidos, a Europa y a Israel, la imputación de construir un arsenal nuclear.</p>
<p>Ahmadinejad está sometido a una presión tan alta que no excluye la guerra. La relación con su gobierno es un vector de la campaña electoral norteamericana. Cristina Kirchner le tiró un salvavidas para disimular un poco su aislamiento. Es lógico, entonces, que las palabras de Timerman hayan sido puestas bajo la lupa. Hasta que se produjo el atentado, la Argentina había sido proveedora de un combustible de uranio de bajo enriquecimiento para un reactor iraní de investigación; y el año que viene el país ocupará una banca transitoria del Consejo de Seguridad.</p>
<p>Timerman podría haber compensado su acercamiento a Irán con un mensaje genérico contra la proliferación nuclear. Pero, kirchnerista al fin, fue por más. No sólo cambió de rumbo: orientó la proa del avión hacia el centro del huracán.</p>
<p><strong>CARLOS PAGNI –<a href="http://www.lanacion.com.ar/autor/carlos-pagni-81"> La Nación</a> (Argentina) |@ElPoliticoWeb</strong></p>
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		<title>Argentina: Un experimento negativo</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Sep 2012 09:30:38 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Cuando la Presidenta más daño se hizo fue cuando le sacó la tarjeta amarilla a Barack Obama denunciando que las estadísticas de los Estados Unidos también son manipuladas]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se entiende el nerviosismo. Esa excitación desbordante, que la apresura al hablar y la lleva a auxiliarse con las manos mientras las ideas se agolpan en la cabeza y pasan a la lengua, irreflexivas, estuvo ayer, en Georgetown, justificada. Cristina Kirchner se expuso a algo que está más allá de su control. Si bien en las primeras filas estaban los aplaudidores de siempre -ministros, asesores, algún empresario-, en las del fondo los devotos de La Cámpora fueron reemplazados por chicos incapaces de coordinar la rutina coreográfica de Javier Grosman.<span id="more-101920"></span></p>
<p>Sin embargo, hostil y todo, a la Presidenta ese ambiente le sigue inspirando respeto. De modo tal que ella, que se define como &#8220;un cuadro técnico universitario&#8221;, y en la intimidad se hace llamar &#8220;la doctora&#8221;, se obligó a una contorsión ambivalente. Debió, como en un examen, justificarse y seducir al mismo tiempo.</p>
<p>A su manera, fue un examen. No académico. Político. Los asistentes a esas &#8220;clases&#8221; no buscan que les den una lección. Quieren palpitar un testimonio, certificar o corregir las hipótesis que se han formado acerca del visitante. El diplomático que intentó, sin éxito, que en la reunión no hubiera interrogatorio detectó ese problema. Las preguntas, en estos casos, suelen ser más significativas que las respuestas. Ayudan, como ayer, a percibir cuál es la imagen de un determinado líder en el interior de un aparato de alta gravitación política como es el académico.</p>
<p>Desde este punto de vista, el experimento de la Presidenta fue negativo. No hubo consultas sino cuestionamientos. Nadie solicitó una declaración sobre la política de derechos humanos ni sobre la reconstrucción económica ni sobre los avances sociales. Tampoco apareció alguna curiosidad sobre las ideas de la señora de Kirchner acerca del comportamiento del mundo. En cambio, la indagaron sobre la relación con Hugo Chávez. Y le preguntaron por los dos aspectos de la administración que sobresalen para los latinoamericanistas de Washington: la negativa a rendir cuentas ante la prensa y la adulteración de las estadísticas. Es razonable que esas perplejidades ganen espacio en una casa dedicada a la búsqueda de la verdad.</p>
<p>Las preguntas no ayudaron al éxito, pero las respuestas lo alejaron más. Cristina Kirchner hizo una demostración práctica de que no está en condiciones de aceptar conferencias de prensa. Cuando las respuestas no fueron chicanas o coartadas, desnudaron un gran desconocimiento de los temas.</p>
<p>Sobre la resistencia del Gobierno a abrirse a la prensa, desarrolló una tesis fascinante: a diferencia de lo que sucede en el resto del mundo, en la Argentina no son las autoridades las que se enfadan con las preguntas, sino los periodistas los que se muestran intolerantes con las respuestas.</p>
<p>Las disquisiciones sobre las estadísticas tampoco ayudaron a la Presidenta a mejorar la nota. Otra vez negó la inflación, con una afirmación inesperada: &#8220;Si fuera del 25%, el país estallaría&#8221;. El argumento es increíble porque revela que ignora lo que, en efecto, sucedió: la economía estalló. Si la inflación no fuera del 25%, no habría corralito cambiario, las importaciones estarían liberadas, se podrían girar dividendos al exterior y no se hubiera producido un derrumbe en la inversión ni en el nivel de actividad. Pero Cristina Kirchner sigue sin conectar esas deformaciones entre sí.</p>
<p>La misma incomprensión apareció en su clásico lamento por la imposibilidad de emitir dólares, una moneda que el mundo considere refugio de valor. Para la Presidenta, la supremacía de esa divisa deriva de un complot por el cual la &#8220;potencia imperial&#8221; se adjudica un privilegio. No consigue imaginar que, si luchara contra la inflación, el público buscaría ahorrar en pesos. Como hacen los peruanos con los soles, o los brasileños con los reales. Sin ir más lejos, entre 2002 y 2004, cuando Alfonso Prat-Gay estaba al frente del Banco Central, los argentinos vendían dólares para comprar pesos. Que ahora sea al revés se debe a la inflación.</p>
<p>Sin embargo, cuando la Presidenta más daño se hizo fue cuando le sacó la tarjeta amarilla a Barack Obama denunciando que las estadísticas de los Estados Unidos también son manipuladas. Cristina Kirchner preguntó a los que escuchaban si en serio creían en los datos de las instituciones económicas. Es decir, les propuso que dudaran de su propia percepción. Que admitieran que también viven engañados, como los argentinos sometidos a las patrañas de la prensa o los operadores económicos que no advierten que el FMI se ha ensañado con el kirchnerismo por su irreverente heterodoxia.</p>
<p>Si el sueño dogmático en el que viven fuera cierto, los profesores y alumnos de Georgetown estarían en una situación más grave que los argentinos: ellos no se quejan ya que, por lo visto, ni siquiera han advertido que les mienten.</p>
<p>La señora de Kirchner reveló que no está al tanto del drama que viven los Estados Unidos. Cuando preguntó &#8220;¿realmente creen, chicos, que la inflación aquí es del 2%?&#8221;, demostró no saber dos cosas: no sólo que ese dato es cierto, sino que el hecho de que lo sea constituye una desgracia para Obama y Ben Bernanke. Si algo está tratando de hacer la Reserva Federal es provocar inflación para reanimar la economía. Con un índice del 3,5% y tasas muy bajas como las actuales, se estimularía el consumo y, por lo tanto, el crecimiento.</p>
<p>Los profesores de Georgetown, entre los que ayer estaba Joseph Page, célebre biógrafo de Perón, habrán vuelto a las aulas reconfortados. Cristina Kirchner se prestó a un estudio de campo que corroboró las lecciones sobre un modo habitual de hacer política en América latina que ellos suelen impartir. Más allá de las variaciones sobre la peripecia nacional, ella exhibió una forma mentís consustancial al populismo.</p>
<p>Sus explicaciones se sostuvieron en una creencia principal: los infortunios deben ser imputados a la acción de una fuerza exógena, presente o pasada. La inestabilidad latinoamericana se debe al sistemático complot de los Estados Unidos. Ese país es una potencia porque tuvo la suerte de que la Guerra de Secesión la ganara el norte industrializado. En cambio, la Argentina está condenada porque su guerra civil la perdió Rosas, quien, al parecer, era un agente de la modernización capitalista. La culpa de que no haya conferencias de prensa no la tiene una presidenta a la que no le gustan las preguntas, sino los periodistas a los que no les gustan las respuestas. Y las raíces del nazismo no hay que buscarlas en una compleja perversión nacionalista que contaminó la cultura alemana desde fines del siglo XIX, sino en las asfixiantes condiciones impuestas a Berlín en el Tratado de Versalles.</p>
<p>Ayer la Presidenta enfrentó una audiencia inquisitiva. Es posible que la de hoy, en Harvard, sea aún más filosa. Vaya saber cuál será el genio maligno al que hay que responsabilizar por esas desgracias. Argüir que se debe a que los periodistas argentinos han conseguido embaucar a los universitarios norteamericanos sería demasiado presumido.</p>
<p><strong>CARLOS PAGNI &#8211; <a href="http://www.lanacion.com.ar/1512082-un-experimento-negativo" target="_blank">La Nación</a> (Argentina) |@ElPoliticoWeb</strong></p>
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		<title>Argentina: La presidenta, como un barrilete sin cola</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Sep 2012 09:45:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>REDACCION</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cristina Kirchner siempre ha sido zigzagueante. Sólo que su volatilidad se vuelve más riesgosa. Los cacerolazos trajeron una prematura sensación de fin de ciclo que vuelve inadecuado hablar de reelección]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El oficialismo se está reconfigurando por la aparición de tensiones inesperadas. A once meses de haber arrasado en las elecciones, Cristina Kirchner enfrenta el desafío de sus propios adherentes.<span id="more-101237"></span></p>
<p>El martes pasado, en la Comisión de Acuerdos del Senado apareció un síntoma. El candidato al Juzgado Federal Nº 1 de San Martín, Oscar Alberto Papavero, debió defenderse de las impugnaciones que, por sus presuntas conexiones con la última dictadura, formularon numerosas organizaciones de derechos humanos, entre ellas algunas tan próximas al Gobierno como las Abuelas de Plaza de Mayo, de Estela de Carlotto, o el CELS, de Horacio Verbitsky. Papavero subestimó los cargos y, girando la cabeza hacia los legisladores oficialistas, pronunció la contraseña: &#8220;Además he fallado contra Cablevisión&#8221;.</p>
<p>El conflicto con Clarín supera cualquier otra preocupación en las prioridades del Gobierno. Una resolución contra esa empresa equivale hoy a una indulgencia plenaria aun para pecados contra los derechos humanos.</p>
<p>El enfrentamiento de la señora de Kirchner con esos organismos en una cuestión estratégica, como la designación de jueces, es muy novedoso. No sólo Papavero recibió objeciones. Más graves fueron los reproches de las Madres de Plaza de Mayo, las Abuelas y el CELS contra la promoción de Luis Osvaldo Rodríguez, acusado de profesar antiguas simpatías por el nazismo y de estar vinculado con una red judicial administrada por la Secretaría de Inteligencia (SI), que conducen Héctor Icazuriaga y Francisco Larcher.</p>
<p>Las tensiones entre la Casa Rosada y sus adherentes de izquierda exceden la cobertura de juzgados federales. El viernes pasado, el ministro de Defensa, Arturo Puricelli, respondió con un comunicado a la acusación de organizar cursos dictados por militares de los Estados Unidos. Los detractores fueron Verbitsky y el diputado provincial Marcelo Saín, que pidió la renuncia de Puricelli. Saín pertenece a Nuevo Encuentro, el partido que preside Martín Sabbatella, candidato a presidir la Autoridad Federal de los Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca).</p>
<p>Puricelli alegó que no hizo más que continuar los lineamientos de Nilda Garré, su antecesora. Garré es aliada de Saín, mantiene un vínculo muy estrecho con Verbitsky y el CELS y siempre fantaseó con controlar la SI. Sería un error suponer que el trémulo Puricelli convocó a militares norteamericanos y contestó a sus críticos sin pedir permiso.</p>
<p>En ambos casos cumplió órdenes de la Presidenta.</p>
<p>Tampoco sería correcto interpretar estas fisuras del kirchnerismo como el mero resultado de una interna . La conducta de Puricelli ilustra el intento de la señora de Kirchner de aproximarse, inspirada en razones económicas, a &#8220;la potencia imperial&#8221;, para usar el léxico de Carta Abierta.</p>
<p>La recomposición de relaciones con la DEA que llevó adelante el coronel Sergio Berni, interventor de facto del Ministerio de Seguridad, integra la misma jugada. Igual que la visita del secretario de Comercio Guillermo Moreno a la embajada de los Estados Unidos el jueves pasado para agasajar a los nuevos consejeros económicos de esa sede diplomática.</p>
<p>Miguel Galuccio también contó con una autorización superior para visitar los Estados Unidos e Inglaterra, de la mano de JP Morgan, en busca de capitales para YPF. La propia señora de Kirchner tiene previsto reunirse hoy en Nueva York con directivos de Exxon.</p>
<p><strong>INCOMODIDAD</strong></p>
<p>Esta reorientación vuelve más incómodo el pedido de entrevista de Alí Akbar Salehi, el canciller iraní, a Héctor Timerman, esta semana, en la ONU, para hablar del atentado contra la AMIA.</p>
<p>El astuto Salehi dijo estar respondiendo a la iniciativa de Timerman del año pasado. Estas novedades instalan una incógnita: ¿la delegación argentina se retirará o permanecerá en sus bancas cuando hable Mahmoud Ahmadinejad? Los colaboradores de Timerman dicen que es un detalle irrelevante. Sería un buen argumento, si no fuera porque el propio Gobierno modificó ese gesto de un año para otro.</p>
<p>En los Estados Unidos habrá también que prestar atención al trato entre Cristina Kirchner y el embajador argentino en Washington Jorge Argüello. Ya se habría decidido que Argüello no intervendrá en las elecciones porteñas. Insistirá Daniel Filmus. Por lo tanto, muchos funcionarios especulan con que Argüello se convierta en canciller. &#8220;Es difícil imaginar una reconciliación con Washington con Timerman en el cargo&#8221;, explican. Acaso menosprecien la capacidad de Timerman para sobrevivir.</p>
<p>¿Estos movimientos están reformulando la política del kirchnerismo? Se puede considerar que la Presidenta oficializó el proyecto de indemnización por accidentes de trabajo de la UIA, para escándalo de Víctor De Gennaro y alegría de Enrique Dratman, el esposo de la diputada Diana Conti. Otra bandera para la marcha que Hugo Moyano realizará con la CTA, Federación Agraria y Barrios de Pie el 11 de octubre.</p>
<p>También es llamativo que el FMI haya emplazado al Gobierno a regularizar el Indec antes del 17 de diciembre -el 17D, para utilizar la codificación oficial- y que nadie de La Cámpora, Kolina o el Movimiento Evita levantara la voz en nombre de la soberanía nacional. Unidos, organizados y, sobre todo, callados.</p>
<p>Pero la reprogramación centrista de Cristina Kirchner es una ilusión óptica. Mientras Galuccio dialoga con siete petroleras y ocho fondos de inversión, la Presidenta envía a la Biblioteca Nacional a Axel Kicillof para que, con argumentos agraviantes para Julio De Vido, defienda la expropiación de YPF y la intervención del sector energético.</p>
<p>Bastaría leer las ocho condiciones del mercado petrolero para invertir en YPF que publicó Jude Webber el viernes en Financial Times para advertir el catastrófico servicio que Kicillof prestó a Gallucio. En cambio, Kicillof agradeció el compromiso que asumió con YPF el empresario Eduardo Eurnekian, un gran productor de biodiésel a quien él benefició volviendo atrás con el régimen de retenciones.</p>
<p>Tampoco la aproximación a los Estados Unidos forma parte de un plan general. La campaña publicitaria lanzada contra Clarín -identificado con el amarillo Pro- para anunciar, con una anticipación de tres meses, la intervención sobre el grupo, tiene una reminiscencia bolivariana reprobable para una cultura política que identifica a las empresas periodísticas con la democracia.</p>
<p>La designación de Sabbatella en la Afsca no sólo desafía a Clarín. Gabriel Mariotto está ofendido porque desplazaron a su ahijado Sebastián Aragón. Y los caudillejos del conurbano también están molestos porque Sabbatella los fastidia con su partido Nuevo Encuentro.</p>
<p>Algo similar les sucede al jujeño Eduardo Fellner con la dirigente social de Jujuy Milagro Sala o al gobernador santacruceño Daniel Peralta con los amigos de Máximo Kirchner. Curioso lo de Peralta: desde hace un mes está toreando a la Presidenta, sin que lo puedan voltear por temor a una pueblada en Río Gallegos.</p>
<p>Ni derechización ni radicalización. ¿Cuál es el balance, entonces? Sencillo: la política de Cristina Kirchner ha comenzado a funcionar como un barrilete sin cola. Convencida de ser la medida de todas las cosas y de que su voluntad carismática disuelve todas las contradicciones, la Presidenta vira hacia uno y otro lado.</p>
<p><strong>AMIGOS Y ENEMIGOS</strong></p>
<p>El inconveniente es que en cada vuelta la Presidenta pierde acompañantes. En una curva se le caen Esteban Righi, Gabriel Mariotto, Nilda Garré, Verbitsky, tal vez Timerman. En la siguiente pierde a Moyano, Peralta, Fellner, Aníbal Fernández, De Vido, ¿Scioli? El margen de maniobra del gobernador es ajustado. No porque la imagen de la Presidenta decaiga, sino porque la de Sergio Massa mejora. Según Julio Aurelio, mide 48%, contra 18% de Alicia Kirchner.</p>
<p>Cristina Kirchner siempre ha sido zigzagueante. Sólo que, en un contexto nuevo, su volatilidad se vuelve más riesgosa. Los cacerolazos pusieron en escena una prematura sensación de fin de ciclo que vuelve inadecuado hablar de reelección. De repente, el año 2015 se ha acercado, y con él, el enigma traumático de la sucesión. Y otro problema: la gente tiene la mala costumbre de querer sobrevivir. ¿O De Vido no cavó un túnel hacia Scioli gracias a los oficios de un banquero? No es el único amigo de Néstor que, malquerido, viaja hacia La Plata.</p>
<p>Desprovisto de un halo de eternidad, el liderazgo de la Presidenta se vuelve menos inclusivo. Si la tendencia se consolida, cambiará el orden de problemas. Ya no habrá que preguntarse cómo hará Cristina Kirchner para continuar en el poder más allá del año 2015. Será más importante saber si tiene una estrategia para, llegada esa fecha, abandonarlo.</p>
<p><strong>CARLOS PAGNI &#8211; <a href="http://www.lanacion.com.ar/1511165-la-presidenta-como-un-barrilete-sin-cola" target="_blank">La Nación</a> (Argentina) |@ElPoliticoWeb</strong></p>
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		<title>Argentina: Otro encargado para el Armagedón</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Sep 2012 09:23:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>REDACCION</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cristina Kirchner movió una pieza crucial en la guerra que más le importa: la que lleva adelante contra los medios de comunicación independientes]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cristina Kirchner movió una pieza crucial en la guerra que más le importa: la que lleva adelante contra los medios de comunicación independientes. La Presidenta aceptó la renuncia de Santiago Aragón como titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), el antiguo Comfer. En su lugar propuso al diputado nacional Martín Sabbatella, del partido Nuevo Encuentro, aliado del Frente para la Victoria.<span id="more-100015"></span></p>
<p>Sabbatella será el encargado de llevar a la práctica la ley de servicios de comunicación audiovisual. Sin eufemismos: será el responsable de que el Grupo Clarín se someta al artículo 161, es el que obliga a las empresas periodísticas a desprenderse de las señales que exceden un cupo. Clarín obtuvo de la Justicia una medida cautelar que le permite evitar la jibarización hasta tanto se determine si esa cláusula es constitucional. Pero la Corte Suprema de Justicia estableció que, si un tribunal no se pronuncia antes, el amparo caerá el próximo 7 de diciembre.</p>
<p>La interpretación más extendida es que a partir de esa fecha correrá el año que la norma concede para que las empresas se adecuen a la pauta antimonopólica. Pero la Presidenta tendría una lectura diferente: según ella, el 7 de diciembre es el Armagedón o el juicio final. Ese día Clarín deberá dejar de operar las licencias que tiene en exceso. Y, como los artículos 85 y 113 de la ley obligan a continuar las transmisiones, la Afsca deberá poner parte de los activos del Grupo, sobre todo de la red de TV Cablevisión, en manos de otras empresas para que los administren.</p>
<p>Ante esta amenaza, muchos expertos aconsejan a los accionistas de Clarín ejercer la desinversión dentro del propio holding, desmembrándolo entre los socios en, por lo menos, tres empresas ajustadas a la ley.</p>
<p>La principal razón por la que Aragón se alejó de la Afsca, según confesó a algunos profesionales en los últimos meses, es que no estaba dispuesto a cumplir con el agresivo plan trazado en Olivos. El ejecutor será, ahora, Sabbatella. ¿Cómo construirá la escena? ¿Dará la razón a los que anuncian que el 7 de diciembre el Gobierno ingresará con la Gendarmería del coronel Sergio Berni en la sede de la mayor empresa periodística del país? Una jugada audaz para el nuevo clima cacerolero.</p>
<p>El ex intendente de Morón tiene varias condiciones que lo vuelven simpático ante su jefa para esta encrucijada. Acaso la más importante sea su progresiva conversión al kirchnerismo: cuando otros se van, él siempre está llegando. Sabbatella obtuvo su banca de diputado enfrentando a Néstor Kirchner en las elecciones de 2009. Muchos le reprochan ser el culpable de la derrota del ex presidente. Sin embargo, desde aquel momento Sabbatella se abrazó más y más al credo oficial. No sólo se convirtió en un reeleccionista a ultranza. También reinterpretó el curso de la historia, hasta adherir con su partido a la conmemoración del Día del Montonero, en Hurlingham, el último 7 de septiembre: inusual homenaje en alguien procedente del Partido Comunista.</p>
<p>La nominación de Sabbatella es, además, la respuesta más eficiente que el Gobierno piensa dar a los impactantes cacerolazos del jueves pasado. La interpretación canónica de estas protestas es que los sectores medios son víctimas de una patraña informativa de la prensa independiente y, en especial, de los canales de TV de Clarín. Es un criterio tan peyorativo como el que llevó a Juan Manuel Abal Medina a decir que el motor de las movilizaciones era la furia de los vecinos por no poder viajar a Miami: nunca el alcalde de esa ciudad previó que tendría a un promotor turístico tan entusiasta; en cualquier momento, Abal será visto en un spot de algún canal de La Florida.</p>
<p>Según la lectura oficial, el avance sobre el frente informativo emanciparía a los ciudadanos de la caverna en la que están encadenados. Por fin percibirían la verdad y, de ese modo, la caída en popularidad de la Presidenta comenzaría a revertirse.</p>
<p>Este punto de vista guió la cobertura kirchnerista de los cacerolazos. Los canales oficiales -estatales o privados- estuvieron cerca de producir un black out informativo cuya primera consecuencia fue, quizá, la menos buscada: volcaron a la audiencia hacia TN, de Clarín. Si sigue ese método, el Gobierno dotará a esa señal de una inesperada mística cívica.</p>
<p>Aragón no era el soldado de esta guerra. Se va de la Afsca con acusaciones de tibieza alimentada desde la oficina lindera de la suya: su segundo, Ignacio Saavedra, que lo controlaba en nombre de La Cámpora, solía enumerar ante cualquier interlocutor las flaquezas del titular del organismo para llevar adelante la embestida. Para Saavedra también Gabriel Mariotto, el padrino de Aragón, fue otro girondino. Algo similar pensaron Carlos Zannini y Abal Medina cuando descubrieron que Mariotto podría haber dado de baja licencias de Cablevisión antes de marcharse hacia La Plata.</p>
<p>Sin embargo, la postulación de Sabbatella fue imaginada pensando en otro bonaerense. Cristina Kirchner destacó en una torre que para ella es estratégica al candidato que enfrentó a Daniel Scioli en las últimas elecciones. Subrayó así un problema conocido: si Scioli no está en su lista de herederos es porque nunca aceptó decir, como casi todos sus subordinados, que &#8220;Magnetto es un mafioso&#8221;. Curiosa intransigencia la de Scioli.</p>
<p><strong>CARLOS PAGNI &#8211; <a href="http://www.lanacion.com.ar/1509450-otro-encargado-para-el-armagedon" target="_blank">La Nación</a> (Argentina) |@ElPoliticoWeb</strong></p>
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		<title>El peronismo y las reelecciones</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Sep 2012 09:33:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>REDACCION</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por tercera vez en su historia el peronismo se enfrenta al problema de la sucesión]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se dirigió a sus admiradores como un homenaje a su esposo. &#8220;Siempre voy a estar al lado de ustedes; lo importante es haber logrado lo que él logró&#8221;, gritó, con la voz quebrada. Esas palabras, que podrían ser sólo un arrebato de altruismo, fueron leídas por muchos observadores como un guiño favorable a una continuidad más consistente: la permanencia en el poder a través de otra reelección. <span id="more-99047"></span></p>
<p>Hay un rasgo central del discurso presidencial que habilita esa interpretación. Cuando ella se ufana de los prodigios que tuvieron lugar desde 2003, los atribuye a la acción visionaria de su esposo, que persiste a través de ella en una misteriosa simbiosis. El negro de la viudez, en este caso, se extiende más allá del duelo privado y se convierte en la marca de una herencia política. Esta narrativa deja poco lugar a que la saga sobreviva en un tercero.</p>
<p>Es posible que la inflexión familiar sea nada más que un detalle. Por tercera vez en su historia el peronismo se enfrenta al problema de la sucesión. En 1974, cuando Juan Domingo Perón le regaló un bastón de mando, Carlos Pedro Blaquier se resistió diciendo: &#8220;General, ¿cómo le va a regalar este símbolo a alguien que, como yo, no es peronista?&#8221;. Perón contestó: &#8220;Por eso mismo; un peronista jamás le da el bastón de mando a otro peronista, salvo que se trate de la esposa&#8221;.</p>
<p>Como Perón en 1950 y Carlos Menem en 1995, el kirchnerismo ensaya una reforma constitucional para resolver esta ecuación. Pero esta recurrencia es sólo aparente. El ensayo de la señora de Kirchner es mucho más audaz que el de sus precursores. La defensa de la reelección viene esta vez acompañada de un intento de remodelación del peronismo. Es una diferencia crucial con las experiencias anteriores. Cuando Perón y Menem pelearon por seguir en el Gobierno, sus seguidores se sentían beneficiarios de esa prórroga. Cada gobernador o intendente entendía que la supervivencia del líder garantizaba la propia.</p>
<p>Cristina Kirchner está inaugurando otra dinámica. Muchos peronistas presienten que la reelección traería consigo la salida de ellos mismos de la escena. La Presidenta ratifica esa sospecha. Todos los días se encarga de hacer notar que entre ella y la ciudadanía no existe mediación institucional alguna. Su vínculo con la gente es personal.</p>
<p>Esta forma de entender la representación, consustancial al populismo, es muy evidente en el campo de la comunicación. Hace una semana, la señora de Kirchner justificó que utiliza la cadena nacional &#8220;para explicar a los argentinos las cosas que les quieren ocultar&#8221;. Ella no se propone, entonces, manipular a las audiencias. Al contrario, pretende emanciparlas de un engaño. La tiranía está en los medios.</p>
<p>El 25 de mayo pasado, en Bariloche, extremó esta descripción al confesar que envidiaba a Mariano Moreno porque, además de gobernar, &#8220;escribía el diario, afortunadamente&#8221;. Esta propuesta por la cual el periodismo debe ser ejercido por el gobernante rige toda la política del kirchnerismo hacia la prensa.</p>
<p>La sociología de la Presidenta también puede prescindir de los sindicatos. El último 10 de mayo, en la Casa Rosada, desafió a su audiencia a preguntar quién era el secretario general de la CGT durante los primeros gobiernos peronistas. &#8220;La inmensa mayoría le dirá que no sabe (?), porque todos saben por qué vivieron mejor&#8221;. Por Perón y Evita, claro. O, dicho de otro modo, por Cristina y Néstor.</p>
<p>Esta visión bonapartista del progreso social está en la raíz de las dificultades de la CGT-Balcarce para cubrir la secretaría general. Los dirigentes compiten por no ser el nuevo jefe. Saben que quien ocupe esa silla eléctrica no sólo deberá aceptar que en el país se puede comer por seis pesos al día. También tendrá que tolerar la desaparición del unicato sindical y la absorción de las obras sociales en un seguro nacional de salud. Las señales del futuro están muy claras. La principal gestora de la reforma constitucional es la CTA, que pretende la personería gremial y la representación de las minorías en los sindicatos. La corporación tradicional mira la reelección como quien ve llegar la noche.</p>
<p>Hugo Moyano vio la amenaza del eslogan &#8220;Eterna Cristina&#8221; bien temprano. Astuto, intenta ponerse a salvo bajo el alero del radicalismo. La visita de la conducción de ese partido a la Federación de Camioneros no podría ser más oportuna para un sindicalista atemorizado ante una nueva ley Mucci y un seguro nacional de salud. Es decir, ante iniciativas de inconfundible cuño alfonsinista. Si faltaba algo para completar la paradoja, la entrevista se produjo el mismo día en que el ministro de Trabajo del último gobierno de la UCR, Alberto Flamarique, juraba que jamás había hablado de una &#8220;Banelco&#8221;. Fue la acusación de Moyano.</p>
<p>La creencia romántica en un vínculo inmediato entre el líder y la gente es peyorativa también para el PJ. Para los talibanes de la Presidenta, con Gabriel Mariotto a la cabeza, ella es la única dueña de los votos. El partido, en consecuencia, es ignorado como intercesor. A partir de esta premisa, la Casa Rosada se reserva la confección de las listas.</p>
<p>En 2011 sobraron los conflictos entre Cristina Kirchner y la dirigencia peronista. La mendocina Patricia Fadel, que era un engranaje crucial del bloque de diputados nacionales, fue desplazada por una ignota militante de La Cámpora. Alejandro Rossi, el hermano del presidente de esa bancada, también fue postergado. A otro santafecino, Gustavo Marconatto, se lo confinó a un cargo en Aerolíneas Argentinas que ni siquiera pudo asumir.</p>
<p>La acumulación de poder presidencial no margina al PJ clásico. Como toda revolución, se traga a sus hijos. El plan de Daniel Scioli para el año que viene es alimentar las listas de Francisco de Narváez y Roberto Lavagna con amigos de Kirchner. Los intendentes bonaerenses se mortifican pensando que deberán llevar en la boleta de concejales a los jóvenes camporistas que, en los comicios municipales de 2015, los mandarán a la jubilación.</p>
<p>El duelo más delicado se libra entre la Presidenta y los gobernadores. Esta semana habrá un adelanto de esa competencia cuando llegue al Congreso el proyecto de presupuesto. Será interesante ver los artículos sobre financiamiento federal. Cristina Kirchner se vanagloria de llevar adelante una gestión heterodoxa, mientras impone a las provincias los &#8220;ajustes neoliberales&#8221; que se practican en Europa. Que lo diga, si no, Scioli. O el santacruceño Daniel Peralta, que se ve a sí mismo como un Fernando Lugo.</p>
<p>La frontera estratégica de esta tensión son las candidaturas a senador para el año que viene. El día que la Presidenta consiga el control absoluto del peronismo del Senado, los gobernadores habrán perdido toda posibilidad de condicionarla.</p>
<p>Los dirigentes oficialistas que caen bajo la aplanadora de su jefa tienen un espejo: Julio De Vido. ¿Con qué argumento se puede negar que él también ganó las elecciones con el 54% de los votos? Sin embargo, no llegó a disfrutar del triunfo. Desde que comenzó el nuevo mandato debió ceder más y más funciones ante muchachos que sólo conocieron a un Kirchner disfrazado de Eternauta. En su drama individual, De Vido es la metáfora de un peronismo que pide la reelección con el temor de estar cavando su propia sepultura.</p>
<p><strong>CARLOS PAGNI &#8211; <a href="http://www.lanacion.com.ar/1507960-el-peronismo-y-las-reelecciones" target="_blank">La Nación</a> (Argentina) |@ElPoliticoWeb</strong></p>
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		<title>Límites al giro ideológico de Cristina</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Sep 2012 09:30:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>REDACCION</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los candorosos apóstoles de la Presidenta tal vez la estén llevando a una encerrona. Ya le pasó al padre de todos los filósofos: distraído en la contemplación del universo, terminó atrapado dentro un pozo]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cada 7 de septiembre, desde hace por lo menos un lustro, un pequeño grupo de militantes de izquierda se ha estado reuniendo en la localidad de William Morris para conmemorar el Día del Militante Montonero. Pero este año, por primera vez, el ritual no ha pasado inadvertido. La concentración del viernes en la esquina de Potosí y Villegas, donde los guerrilleros Fernando Abal Medina y Gustavo Ramus perdieron la vida en un enfrentamiento con la policía, dejó de ser una performance de museo para ingresar, con sentidos múltiples, en la política cotidiana.<span id="more-98300"></span></p>
<p>Una de las razones de este deslizamiento es que ahora el kirchnerismo gobernante asumió como propia la revalorización de la lucha armada . Abal Medina y Ramus simbolizan esa opción por la violencia.</p>
<p>El elogio oficial al militante acaba de incorporar un elogio al combatiente. Hasta ahora, el Día del Montonero era celebrado por organizaciones que simpatizan con el Gobierno. Este año, en cambio, funcionarios del Gobierno adhirieron a la ceremonia a través de las organizaciones que lideran. La intervención más llamativa fue la de la Corriente de Liberación Nacional (Kolina). Es la agrupación de Alicia Kirchner, que en todas las hipótesis figura como la primera candidata de la Casa Rosada en la provincia de Buenos Aires para las elecciones del año próximo. También como la encargada de mantener a la familia en el poder si es que su cuñada no consigue postularse en 2015.</p>
<p>La adhesión de Alicia Kirchner a una exaltación de la guerrilla es, en principio, una nueva demostración de cómo la imaginación histórica puede reelaborar una biografía.</p>
<p>La ministra fue subsecretaria de Acción Social de Santa Cruz entre 1975 y 1983, es decir, durante toda la dictadura militar. Asumió ese cargo a las órdenes de Carlos Parolín, el último interventor federal con el que Isabel Perón, en plena regresión lopezreguista, reemplazó a Jorge Cepernic. Queda más claro, entonces, por qué Parolín gestionó la inmediata liberación de Cristina y Néstor Kirchner cuando el Ejército los detuvo en enero de 1976. Sin embargo, a la hora de bautizar una de sus represas patagónicas, la Presidenta no pensó en Parolín. Pensó en Cepernic. Los Kirchner son el contrafactual encarnado.</p>
<p>La reinvención de Alicia Kirchner es una fase en la construcción de su candidatura. La ministra recorre la provincia derramando recursos del Estado; teje su propia red de organizaciones sociales; con el tono de una antigua catequista, se ha animado a hablar en público; amplía la burocracia de Kolina con más y más secretarías; indaga su popularidad en las encuestas.</p>
<p>La participación de su agrupación en un homenaje montonero es otra señal de la radicalización oficial. Las elecciones del año próximo decidirán la continuidad o la crisis del actual proyecto de poder. Que la Presidenta enfrente el desafío con una candidata que reivindica &#8220;la soberbia armada&#8221; hace juego con el avance estatizante, el reformismo civil y penal, una visión libertaria del sistema penitenciario, la impugnación del régimen de propiedad de la tierra, el direccionamiento del crédito bancario. Es comprensible que esta desinhibición ante los límites presentes revierta hacia el pasado en una aceptación de lo que tuvo de más extremo y cruento la insurgencia setentista. En otras palabras: el sesgo de la campaña de Alicia Kirchner es otra demostración de que su cuñada, la Presidenta, tiene en claro hacia dónde quiere ir.</p>
<p><strong>INCÓGNITA</strong></p>
<p>La incógnita es hasta dónde llegará. Las encuestas siguen registrando una caída de la imagen presidencial, que se extiende al conurbano bonaerense. Además, algunas iniciativas electorales no cumplen con los resultados previstos. Cuando sondearon la reacción del público frente al proyecto de hacer votar a los extranjeros, los sociólogos contratados por el Gobierno detectaron una inquietante reacción xenófoba. El voto adolescente, por otra parte, sería inocuo. Si el 70% de los nuevos electores se inclinara por el kirchnerismo, éste no sumaría más del 0,6% del padrón.</p>
<p>Estas limitaciones son más importantes porque con su polarización ideológica la Casa Rosada entra en tensión con el peronismo. Y con franjas del propio kirchnerismo. Alicia Kirchner es una protagonista clave del distanciamiento: intendentes y gobernadores le reprochan alimentar con beneficios materiales a organizaciones que no se someten al poder local. El ejemplo más elocuente es la alianza con Milagro Sala, que tiene acorralado a Eduardo Fellner en Jujuy.</p>
<p>La tirantez de la Presidenta con el peronismo se expresa también en algunas iniciativas de saludable autopurificación. La señora de Kirchner acaba de apartar a Enarsa de la compra y distribución de combustibles. Las ramificaciones de ese negocio, que administraban Julio De Vido, Roberto Baratta y Santiago Pierro, llegan hasta Hugo Moyano. También tendría derivaciones insospechadas la acusación contra el juez federal de Quilmes, Luis Antonio Armella, por presuntas irregularidades en la limpieza del Riachuelo. Los mismos militantes de La Cámpora que pusieron bajo la lupa la comercialización de gasoil están investigando las resoluciones de Armella que obligaron a YPF a contratar seguros ambientales. Los inquieta saber si existe alguna relación entre el quilmeño Armella, su vecino Aníbal Fernández, la aseguradora Testimonio y Angelo Calcaterra, el primo de Mauricio Macri. Juan Manuel Abal Medina, el sobrino del caído en William Morris, ya tendría la respuesta.</p>
<p>La corporación sindical es el banco de pruebas más inmediato del conflicto entre Cristina Kirchner y el peronismo. La conmemoración de los montoneros no es indiferente: un cadáver, el de Rucci, separa al gremialismo de los nostálgicos de la guerrilla.</p>
<p>Esta fricción con el PJ comienza a proyectarse sobre el campo electoral. Daniel Scioli no romperá con la Presidenta. Pero sería muy ingenuo no vincularlo con algunas jugadas que restarán votos a Alicia Kirchner. La candidatura de Roberto Lavagna a diputado nacional, por ejemplo. Este diario informó hace tres meses sobre las conversaciones en las que Scioli y Lavagna pactaron una alianza que incluye a Moyano. La estrategia del gobernador lleva a la práctica la dudosa geometría de Alberto Fernández, otro de sus alfiles, quien pretende confrontar cristinismo y kirchnerismo. A Scioli le encantaría incluir en su diagrama a Sergio Massa, el popular intendente de Tigre. Intentará ofrecerle lugares en el gabinete para ensayar un cogobierno que anticipe la sucesión en el poder provincial.</p>
<p>El objetivo de Scioli es que el oficialismo haga en la provincia una elección mediocre: ni tan mala que complique una sucesión administrada ni tan buena que habilite una reforma constitucional con reelección. En La Plata festejaron la encuesta de Management &amp; Fit, la consultora de Guillermo Seita -el eterno padrino de Amado Boudou-, donde se consigna que el 54% del público rechaza esa reforma.</p>
<p>El kirchnerismo ultra no concibe ese escenario e insiste en modificar la Ley Fundamental. Algunos promotores, como Ricardo Forster, todavía juegan a las escondidas. Sostienen que no se trata de conseguir la reelección, pero aclaran que la constituyente es soberana. El entusiasmo los ciega ante una paradoja. Con los números actuales, es casi imposible que el Gobierno consiga la mayoría en una elección de constituyentes. Tendría que resignarse a ser la primera minoría. ¿Qué sucedería si, reunida la asamblea, un hipotético &#8220;grupo A&#8221;, de inspiración republicana, redactara una Constitución &#8220;opositora&#8221;? Es decir, si eliminara los decretos de necesidad y urgencia, los superpoderes, el control del Ejecutivo sobre el Consejo de la Magistratura. Los candorosos apóstoles de la Presidenta tal vez la estén llevando a una encerrona. Ya le pasó al padre de todos los filósofos: distraído en la contemplación del universo, terminó atrapado dentro un pozo.</p>
<p><strong>CARLOS PAGNI &#8211; <a href="http://www.lanacion.com.ar/1507013-limites-al-giro-ideologico-de-cristina" target="_blank">La Nación</a> (Argentina) |@ElPoliticoWeb</strong></p>
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		<title>Argentina: Lo extraño es que no haya más quejas</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Sep 2012 09:20:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>REDACCION</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Para Cristina Fernández y sus funcionarios, los conflictos jamás se explican por desequilibrios impersonales, sino porque hay alguien maquinando un complot]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace menos de un año, hablando en una reunión de la Unión Industrial Argentina, Cristina Kirchner prescribió: &#8220;El que tenga algún problema y quiera resolverlo, que no lo plantee por los diarios&#8221;. Fue una forma sutil de consagrar el delito de opinión. Desde hace 48 horas, uno de los líderes de esa cámara, Paolo Rocca, se convirtió en blanco de la retórica oficial por haber transgredido la instrucción. El lunes pasado, en la Academia de Ingeniería, el dueño de Techint sostuvo que la economía está mal administrada y presenta problemas de competitividad. El primero en refutarlo fue Julio De Vido. No esgrimió un argumento, sino una amenaza: &#8220;Por ser presidente de una empresa monopólica y protegida, Rocca debería ser más medido&#8221;. Ayer la Presidenta continuó el tratamiento, acusando a Techint de ejercer una &#8220;posición dominante&#8221;. Como si la hubiera comenzado a ejercer en el momento en que decidió hablar.<span id="more-97872"></span></p>
<p>Lo curioso es que Rocca no decidió hablar. Sus palabras, al parecer, se le escaparon. Para ser más precisos: al disertar ante los académicos ignoraba que sus impresiones saldrían en un diario. También aquí hay una rareza. Porque Rocca dijo cosas tan remanidas que deberían formar parte del discurso habitual de cualquier empresario. Es obvio que la inflación afectó la competitividad de una economía que es gestionada por cuatro cabezas: Lorenzino, Kicillof, Moreno y Marcó del Pont. Por otra parte, Rocca se encargó de atenuar sus críticas con algunos matices. Explicó que este año está invirtiendo US$ 500 millones, que la mano de obra local es la mejor y que en el mediano plazo el país será un suceso.</p>
<p>Si se examinan las condiciones en las que hoy se desenvuelve la vida empresarial, el presidente de Techint fue bastante tímido. En actividades estratégicas, los precios ya no derivan de la oferta y la demanda, sino que son establecidos por funcionarios que deciden costos y remuneraciones. La importación de insumos está bloqueada, igual que la remisión de dividendos. La transferencia de tecnología tiene cada vez más dificultades por la imposibilidad de pagar patentes y royalties. Las regulaciones impositivas, financieras y fiscales son a menudo discrecionales, aun cuando el ascenso de Kicillof acotó esta desviación: él pone por escrito lo que el ágrafo Moreno indicaba por teléfono. Los balances no ajustan por inflación, lo que en algunos casos lleva la presión tributaria a niveles del 50%. La energía plantea una incógnita inquietante.</p>
<p>Estas incomodidades, a las que los hombres de negocios se refieren en privado todo el tiempo, están acentuadas en el caso de Techint. Algunos datos ayudan a entender por qué a Rocca &#8220;se le escapó&#8221; lo que dijo. La mano de obra siderúrgica argentina es la más cara de la región: US$ 34 la hora-hombre, contra 16 en Brasil y 10 en México. Es una consecuencia evidente de la diferencia entre la tasa de inflación y la tasa de devaluación que alienta el kirchnerismo. Como exportador, el grupo está también penalizado por la exigencia de ingresar los dólares de sus ventas en un plazo mucho más perentorio que el de sus competidores de otros países.</p>
<p>Rocca también tiene motivos para quejarse por su condición de empresario energético. Su grupo está integrado por Tenaris (tubos), Ternium (chapa y hierro) y una rama de ingeniería. Pero también controla Tecpetrol, extendida en todo el continente. Las decisiones que viene adoptando Kicillof han mortificado a todos los actores del sector.</p>
<p>Las inquietudes de Rocca se explican, además, observando su negocio a escala internacional. La acumulación de stock en China y la recesión europea -que están asociados- hicieron caer el precio del acero. Los números de Siderar hablan del problema. En 2010 el resultado fue de $ 1787 millones. En los últimos 12 meses es de $ 1341 millones. Es decir, un año y medio después, con una inflación acumulada del 40%, ha tenido una caída significativa, sobre todo porque las ventas subieron.</p>
<p>Techint está haciendo un esfuerzo publicitario para recordar su arraigo en la Argentina. Pero la Presidenta y De Vido respondieron a Rocca en italiano, insinuando una vendetta . El grupo tiene una posición cuasi monopólica y disfruta de protección, dictaminaron. Es cierto, y casi inevitable: las empresas de capital intensivo y gran porte, como Techint, suelen ser monoproductores, sobre todo en mercados medianos. Por otra parte, el rango arancelario de esta industria está entre 8 y 14%. El de las automotrices, que son las principales consumidoras de chapa, es del 35%.</p>
<p>La reacción de Cristina Kirchner y sus funcionarios refleja su creencia principal: los conflictos jamás se explican por desequilibrios impersonales, sino porque hay alguien maquinando un complot. Los directivos de Techint venían teniendo una relación estable con el Gobierno desde que se allanaron al ingreso de Kicillof en la empresa como director por la Anses. Rocca tuvo una reunión cordial con la señora de Kirchner hace cuatro meses. Pero es posible que con sus opiniones este empresario haya comenzado a alimentar, otra vez, alguna fantasía conspirativa. Sobre todo porque fueron publicadas por Clarín. Dos días antes de que el industrialista Lavagna, amigo de Scioli, lanzara su candidatura. Y con la luna en cuarto menguante. Todo muy sospechoso.</p>
<p>Si se dejan de lado estas intrigas, la conducta de la Presidenta se vuelve todavía más peculiar. Eligió el Día de la Industria para hacer una defensa del retraso cambiario. Rocca no estuvo en Tecnópolis, pero José Ignacio de Mendiguren agradeció con una sonrisa la explicación de que así se favorecía a los que, como él, se quejaban por las dificultades para importar. Las consecuencias que esta ecuación tiene para los exportadores no aparecen en la imagen que ella tiene del problema.</p>
<p>En ese tramo del mensaje, la cámara de TV tuvo la imprudencia de pasar sobre el rostro de Kicillof, que esta vez no aprobaba con la cabeza. Es lógico: desde la gestión de &#8220;Joe&#8221; Martínez de Hoz no aparecía alguien que, como la señora de Kirchner, se entusiasme tanto con el dólar barato.</p>
<p>Que entredichos como el de Rocca sean inusuales es extraño. Llama la atención que la Presidenta lleve adelante un cambio de régimen económico sobre pautas cada vez más estatistas y que pretenda que los empresarios no se quejen. Y llama todavía más la atención que esos empresarios le obedezcan. Acaso deban releer los reproches de Churchill al acuerdismo de Chamberlain: &#8220;Por no tener la guerra, elegimos la humillación. Pero al final tuvimos la humillación y la guerra&#8221;.</p>
<p><strong>CARLOS PAGNI &#8211; <a href="http://www.lanacion.com.ar/1506202-lo-extrano-es-que-no-haya-mas-quejas" target="_blank">La Nación</a> (Argentina) |@ElPoliticoWeb</strong></p>
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		<title>Capitalismo kirchnerista</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Sep 2012 09:28:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>REDACCION</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Argentina: El kirchnerismo está demostrando que para instaurar su capitalismo de Estado no requiere una reforma constitucional]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El kirchnerismo está demostrando que para instaurar su capitalismo de Estado no requiere una reforma constitucional. Ayer Julio De Vido anunció que la licitación para adjudicar frecuencias de telefonía celular había sido anulada. Ahora el Gobierno creará una empresa pública para intervenir en ese negocio. Casi a la misma hora, los gremialistas oficialistas examinaban lo que creen inminente: la estatización progresiva de las obras sociales. El titular de YPF, Miguel Galuccio, le dio a esta deriva estatizante una matriz internacional.<span id="more-97651"></span></p>
<p>A falta de un acuerdo con Exxon o Chevron, comunicó una negociación con la rusa Gazprom, la segunda compañía estatal a la que corteja, después de la venezolana Pdvsa.</p>
<p>En un aparte del Comité Central Confederal que realizó ayer el sector de la CGT enfrentado a Hugo Moyano, José Luis Lingeri informó las novedades que le había notificado la superintendenta de Salud, Liliana Korenfeld. Comentó que, por más que doblen la espalda ante la Presidenta, sus &#8220;cajas&#8221; seguirán asfixiadas. El Estado no les devolverá los $ 14.000 millones que, según ellos, ha retenido por error. Deberán conformarse con $ 2000 millones más por año, distribuidos según la cantidad de afiliados y el nivel salarial de cada organización. El Gobierno los ha tratado como si fueran gerentes de energéticas en busca de tarifa.</p>
<p>Tampoco hay buenas noticias en el terreno más escabroso: las causas penales por la adulteración de documentos para arrancar subsidios a la Superintendencia no se cierran para Moyano, pero tampoco para ellos.</p>
<p>Los gremialistas ya no consiguen disimular(se) que el trato sellado con Néstor Kirchner en el molde tradicional del peronismo fue suspendido por su viuda. Una de las señales de esa ruptura es el avance del Estado sobre la salud, tal como exige la izquierda oficialista. El primer paso sería que el PAMI se encargara de las compras que realizan hoy las obras sociales. Sobre todo las de medicamentos. Los grandes laboratorios, saludados por la Presidenta en Tecnópolis, felices. El paso siguiente sería reemplazar a los gremios en otras prestaciones, hasta la constitución de un seguro nacional de salud, de cuño alfonsinista. El diseño, que estudia el interventor en el PAMI, Luciano Di Cesare, impactaría sobre las empresas de prepago, que capturan casi toda su clientela por derivación de los gremios.</p>
<p>La disputa de la CGT facilita este avance estatal sobre el sector. Los adversarios de Moyano todavía no definieron al nuevo secretario general. Pero es muy difícil que sea el candidato de la señora de Kirchner. Como una trabajadora más, ella propuso al metalúrgico Francisco Gutiérrez, intendente de Quilmes con veleidades izquierdistas y bien vinculado con el sistema financiero de los Estados Unidos, por la vía conyugal. Pero &#8220;los Gordos&#8221; y los &#8220;independientes&#8221; le explicaron que eso sería imposible: si el secretario general no es Antonio Caló, el jefe de la UOM, habrá que optar por el mecánico Ricardo Pignanelli. &#8220;Ah, Pignanelli, ese gordito simpaticón?&#8221;, cabeceó la Presidenta. La propuesta duró poco: Pignanelli teme dejar su silla en Smata a Mario Manrique, su segundo, un amigo de Moyano. Síntesis: ni en la nueva CGT ni en la de Moyano ni en la de Luis Barrionuevo el Gobierno contará con una conducción afín. ¿No será la hora de enfrentar a todos en nombre de la democratización sindical? En la reunión de ayer el único plan para enfrentar esa amenaza fue escribir un documento.</p>
<p>Las declaraciones de De Vido para &#8220;recuperar la soberanía del éter&#8221; refuerzan esta tendencia. Otra vez el ministro debió autoflagelarse por TV: la empresa que operará las frecuencias de telefonía retiradas de la licitación, Ar-Sat, está en manos de Guillermo Ruso, un militante de La Cámpora. Esta agrupación ha desplazado a De Vido de todos los sectores en los que tenía influencia. Ar-Sat operó hasta ahora la TV digital abierta gracias a los cuantiosos recursos presupuestarios que recibe. Otra Aerolíneas.</p>
<p>Para asignar las frecuencias a esta empresa pública, De Vido arguyó que Telefónica y Telecom constituyen un monopolio. Contradijo lo que la Comisión de Defensa de la Competencia dictaminó al autorizar la permanencia de Telecom Italia en Telecom. El ministro sostiene que después de esa aprobación los italianos compraron más acciones de Telecom a sus socios locales, los Werthein. Esas adquisiciones no fueron aprobadas por la Comisión. La explicación es misteriosa: &#8220;Mientras los W estén en Telecom, no les aprobemos nada&#8221;. El dato confirma una versión muy insistente: desde la muerte del ex presidente, entre los Werthein y los Kirchner quedaron conversaciones inconclusas. Otra baja en el capitalismo de amigos.</p>
<p>De Vido anticipó que el Estado operará la telefonía móvil en asociación con privados. No debería sorprender que también en este negocio irrumpa José Luis Manzano. Esta fase izquierdizante del kirchnerismo coincide con el ascenso de Manzano, quien hoy ocupa una posición casi tan inevitable como Osvaldo Cornide. Sólo Axel Kicillof consigue eclipsarlo. Pero Manzano no lo cree: &#8220;Esto es Rusia y yo soy Putin&#8221;, suele repetir.</p>
<p>A propósito de estas ensoñaciones, Galuccio visitó Moscú. Se entrevistó con el CEO de Gazprom, Alexei Miller, que secunda a Putin desde que ambos espiaban en Dresden para la KGB. Miller y Galuccio hablaron de hidrocarburos no convencionales, área sobre la que los rusos conocen poco, y, sobre todo, de exportaciones de gas natural licuado a la Argentina. Que no se entere De Vido: Gazprom está acusada en Europa de conductas monopólicas.</p>
<p>La peregrinación a Moscú es la contracara de la inquietante demora de Galuccio para conseguir inversiones de las petroleras dedicadas al shale gas. El presidente de YPF confesó la encerrona en su plan quinquenal. De los US$ 37.200 millones que prometió invertir en ese lapso, 32.600 millones saldrán del flujo de caja de la empresa. Galuccio supone que todos los años generará una renta equivalente al valor de mercado de YPF. La norteamericana EOG, líder mundial en explotación de recursos no convencionales, no alcanza ese objetivo. Pero Galuccio, se sabe, es mago. Aun así, sólo podría cumplir su sueño con una permanente suba de precios.</p>
<p>Pero la urgencia de YPF es el corto plazo. Los bancos locales deberán prestarle a una tasa inferior a la que pagan por los plazos fijos. Están dispuestos a hacerlo, pero por no más de 270 días. Para una petrolera es un suspiro. Mientras, un equipo del Citibank experto en la estructuración de bonos llegó a Buenos Aires y prepara un papel por unos US$ 250 millones con una tasa no inferior al 11,5%.</p>
<p>El límite de Galuccio, como el de cualquier productor de hidrocarburos, es el Gobierno. ¿Kicillof le permitirá la enorme suba de precios que necesitan sus inversiones? ¿Cuál es, en este caso, la &#8220;rentabilidad razonable&#8221;? ¿Será la de las demás compañías? Muchas empresas estatales han conseguido, por su competitividad internacional, mejorar la cultura económica de sus gobiernos. Es el caso de Petrobras en Brasil, de la china Cnooc y hasta de Gazprom. El desafío de Galuccio era influir, desde una YPF estatizada, en la racionalidad de la política energética. Es su duelo con Kicillof. Lo va perdiendo.</p>
<p><strong>CARLOS PAGNI &#8211; <a href="http://www.lanacion.com.ar/1505761-capitalismo-kirchnerista" target="_blank">La Nación</a> (Argentina) |@ElPoliticoWeb</strong></p>
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