Alonso Núñez del Prado Simons

Internacionalización en la legalización de las drogas --

Estados Unidos junto a las principales economías debe liderar un acuerdo internacional que lleve a una decisión planetaria

(Lima) Somos cada vez más las personas que pensamos que la forma de solucionar el problema del narcotráfico es legalizando las drogas. De esta manera los precios bajarían abruptamente y dejaría de ser el gran negocio que es hoy día. Por supuesto, la publicidad tendría que estar prohibida.

Derechos del elector… Y obligaciones del elegido --

PERU |  Los candidatos tendrían que hacer docencia, haciendo notar a la población y los medios que su capacidad en muchos aspectos es sólo de propuesta y no de decisión

Entre los muchos problemas que tiene nuestra democracia, está el de ser sólo eleccionaria: Los gobernantes, representantes y candidatos sólo se acuerdan de quienes los eligieron cada vez que hay elecciones, olvidándose que son mandatarios en el sentido de que reciben un mandato (poder) de sus electores y no de que mandan, como algunas personas creen.

Abajo las fronteras --

Con el tiempo, cuando los pensamientos maduran y calan en la gente, poco a poco, se convierten en realidades

“Desdichadamente para los hombres, el planeta ha sido parcelado en países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de una mitología particular, de derechos, de agravios, de fronteras, de banderas, de escudos y de mapas. Mientras dure este arbitrario estado de cosas, serán inevitables las guerras”. Jorge Luis Borges. Pilar Bravo y Mario Paoletti, Borges verbal

Los conceptos de patria, nación y Estado son tan antiguos que no estoy convencido —por lo menos para este artículo— de la necesidad de investigar su origen y las causas que condicionaron su aparición y desarrollo. Sin embargo, estoy casi seguro que no fueron razones de caridad, amor, justicia y similares, que nuestra sociedad considera ideales.

¿Recuperar el Estado Imperativo? --

Cambios en la Constitución peruana podrían hacer que el sistema político sea más complejo y lento, pero más democrático

Como lo hice notar en un artículo publicado hace ya algún tiempo, la prohibición del ‘mandato imperativo’ tiene un origen espurio, ya que se fundamentó, no en la necesidad de respetar la independencia de los legisladores —como se cree—, sino más bien en motivos revolucionarios. Fue el resultado de una necesaria improvisación, para permitir la separación de poderes, no prevista en los mandatos del electorado en los inicios de la Revolución Francesa.

Esta prohibición está incluida en el artículo 93° de la Constitución de 1993, vigente en el Perú, que a la letra dice:

Artículo 93°. Los congresistas representan a la Nación. No están sujetos a mandato imperativo ni a interpelación.
No son responsables ante autoridad ni órgano jurisdiccional alguno por las opiniones y votos que emiten en el ejercicio de sus funciones.
No pueden ser procesados ni presos sin previa autorización del Congreso o de la Comisión Permanente, desde que son elegidos hasta un mes después de haber cesado en sus funciones, excepto por delito flagrante, caso en el cual son puestos a disposición del Congreso o de la Comisión Permanente dentro de las veinticuatro horas, a fin de que se autorice o no la privación de la libertad y el enjuiciamiento.

Puede ser vista como una forma de evadir las promesas y compromisos de los elegidos con sus electores. Los peruanos, quienes hemos vivido experiencias, como las de los tránsfugas y el reiterado incumplimiento de las ofertas electorales tenemos la opción de revisar este concepto e iniciar un debate que podría llevarnos a retomarlo.

En las democracias antiguas era impensable que los políticos electos no ejecutaran las decisiones tomadas en las Asambleas del Pueblo. Knox, en su libro sobre la democracia ateniense, nos relata nueve ejecuciones de políticos que no cumplieron fielmente los mandatos del pueblo. Aristófanes llegó a poner en boca de un viejo oligarca algo así como “si no los matamos ahora, acabarán meándose encima”. En la obra de Tito Livio, en la primera década, se nos narra el brutal “linchamiento” de dos cónsules que no cumplieron el mandato imperativo de los comitia tributa, en un caso, y de los concilia plebis, en otro.

Es verdad que la prohibición del mandato imperativo es más compleja y que busca dejar a quienes gobiernan en la libertad de tomar decisiones que vayan más allá de los problemas de pequeños grupos o regiones y que detrás de ella está también la objeción de conciencia frente a la órdenes partidarias, pero la realidad nos muestra que el resultado es que los políticos y partidos comercian con sus decisiones y así resultan, por ejemplo, los tránsfugas. Es probable que al retomar su vigencia podamos más bien establecer sistemas de consulta cuando el político electo piense que debe incumplir con lo ofrecido, sancionando severamente al que no lo haga. Es más podría estar completamente prohibido que un político electo vote contra lo que ha ofrecido o lo que piensen sus electores. Es verdad que el sistema político sería más complejo y lento, pero sería más democrático.

Alonso Núñez del Prado | @ElPoliticoWeb

El hombre para los comunitaristas --

Una crítica a la concepción liberal

Al observar las sociedades contemporáneas, los Comunitaristas comprueban la erradicación de las identidades colectivas, el aumento de los egoísmos, la disolución del lazo social y la generalización del sin sentido, resultado de la atomización social, que legitima que cada individuo busque su propio interés, considerando al otro como un rival y enemigo. Sostienen que la filosofía política liberal, olvida que los compromisos y las relaciones de pertenencia de los seres humanos son constitutivos de su personalidad; logrando el olvido de las tradiciones y la erosión de los diferentes modos de vida. Afirman que los liberales sólo ven en la sociedad una especie de empresa cooperativa basada en la ventaja mutua, negando la existencia del bien común y, bajo el disfraz de neutralidad, generalizan el escepticismo moral.

La concepción del hombre en las teorías liberales --

La posición antropológica liberal antepone lo individual a lo social, lo privado a lo público, al hombre sobre el grupo. A partir del individuo, se explica lo demás

Es su libertad la que se reclama. La teoría liberal parte de un individuo separado, que existe como un todo y que trata de maximizar sus ventajas, mediante elecciones libres, voluntarias y racionales, sin que éstas resulten, en lo principal, de las influencias, experiencias, contingencias y normas propias del contexto social y cultural.

Los árboles del bosque --

Cómo nos pusimos en la encrucijada de elegir entre la reivindicación del fujimorismo o el riesgo de caer en un sistema cercano al chavismo

(San Isidro) Hay momentos en la vida en que vale la pena detenerse a mirar si lo que estamos viendo son los árboles o el bosque. Con demasiada frecuencia ocurre que lo que vemos y analizamos son sólo partes y no el problema que tenemos que resolver.

Liberalismo con rostro humano --

El liberal ha sido en la historia política el rival de los conservadores, por definición, esta contra todo dogmatismo y cree en la tolerancia y el respeto, en las opiniones diferentes

Aunque el tiempo y las circunstancias le han dado otras acepciones y connotaciones, y por otro lado, sea cierto que hay liberales muy diversos, creo que un liberalismo bien entendido empieza por amar la libertad y defenderla, oponiéndose a cualquier tipo de opresión, especialmente a la que viene del Estado. El liberal ha sido en la historia política el rival de los conservadores, por definición, esta contra todo dogmatismo y cree en la tolerancia y el respeto, en las opiniones diferentes. Está dispuesto a debatir y por lo tanto a poner en duda su posición. No se encasilla, ni se siente dueño de la verdad. Considera que las discrepancias son sanas, que el pensamiento evoluciona y cree con firmeza en la democracia política, la economía de mercado y la libertad individual, que termina donde empiezan los derechos de los demás.

Atributos adicionales --

Un buen gobernante debe ser un buen gerente, pero un buen gerente no necesariamente será un buen gobernante

Haciendo eco a toda esta moda neoliberal que vitorean  empresarios y gerentes, se ha sostenido que hay una equivalencia entre gobernar y “gerenciar”*, suponiendo desde esta perspectiva —contra lo que pensaba nada menos que Aristóteles— que un buen gerente será un buen ministro y hasta un buen Presidente.

El cuarto poder --

La libertad de expresión es uno de los pilares de la democracia y aunque de manera imperfecta colabora en la democratización

Desde los tiempos en que Edmund Burke en el siglo XVIII la bautizara como el ‘Cuarto poder’, la influencia de la prensa ha aumentado de manera geométrica y es perfectamente sostenible que se la considere como un poder del Estado.