Estados Unidos

¿Por qué EEUU permite que las matanzas continúen?

Gregory Gibson, autor de "El hijo que partió" sobre lo ocurrido ayer en Connecticut

Mi esposa y yo escuchamos acerca de la matanza de Connecticut de camino a casa del cementerio, donde habíamos estado a propósito del 20 aniversario del asesinato de nuestro hijo.

Galen, quien tenía entonces 18 años y una maestra fueron asesinados el 14 de diciembre de 1992 por otro estudiante del Simon’s Rock College en Massachusetts.

Galen era un chico privilegiado y la escuela parecía ser el lugar perfecto para él. Nunca había estado más feliz. El asesino tenía una aproximación considerablemente distinta a su entorno.

Después de tener problemas con los oficiales escolares, había prometido “poner a la escuela de rodillas”. Luego compró una SKS en una tienda de armas en el camino y después se hizo con municiones a través del correo.

Tras el asesinato de Galen, escribí un libro acerca del tiroteo. En él sugería que debemos ver el crimen por armas como un problema de salud pública, tanto como fumar o el uso de pesticidas. Empleé muchos años atendiendo eventos, firmas de peticiones; escribí cartas y pronuncié discursos pero al final me rendí. El control de armas, tanto como el asunto de las masacres escolares, inexplicablemente se convirtió en un campo minado para los políticos.

Caí en cuenta de que, en esencia, en América, así es como son las cosas. Queremos nuestra libertad, queremos nuestras armas y si tenemos que soportar por ello los tiroteos ocasionales en las escuelas, pues así será. Una vergüenza (¿pero acaso algunos en China no hacen exactamente lo mismo con un cuchillo?)

Aún así, cualquiera que sea su posición acerca del control de armas, es imposible no reaccionar con horror ante acontecimientos como el de Connecticut. Nuestro horror es matizado por el conocimiento de lo que esas familias están pasando y lo que ellos van a tener que soportar durante años.

Mucho más terrible aún -al menos para mí- es el lamento  inevitable, “¿Cómo pudimos permitir que esto sucediera?”

Es una horrible pregunta debido a que la respuesta es demasiado simple. Facilítale a la gente obtener armas y cosas como estas simplemente ocurrirán de nuevo.

Los niños continuarán pagando el precio de la libertad que sus mayores disfrutan.

 

Gregory Gibson el autor de  “Gone Boy: A Father’s Search for the Truth in His Son’s Murder.”

Traducción. Tomado de The New York Times | @ElPoliticoWeb

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