No pasan de la treintena y han publicado su primer libro a dúo. Se trata de mis colegas María Ramírez y Eduardo Suárez que, además de compartir corresponsalía en Nueva York para el diario español El Mundo, son una pareja de recién casados. Como la mayoría de quienes ejercen esta agitada profesión, apenas hubo tiempo para la luna de miel porque era preciso informar sobre la campaña electoral que le proporcionó a Barack Obama su segundo triunfo electoral.
Uno y otro siguieron a los candidatos a lo largo y ancho de Estados Unidos y en el camino se les ocurrió aprovechar la experiencia para escribir un libro a dos manos, centrado en la trayectoria de diez políticos que despuntan en los dos grandes partidos del país. De ese modo, y coincidiendo con las elecciones presidenciales del pasado 6 de noviembre, La Esfera de Libros publicó digitalmente La Carrera. Un libro concebido en clave puramente periodística que hoy los autores presentan en el Instituto Cervantes de Nueva York.
En su escrito repasan la carrera ascendente del republicano Marco Rubio, quien, según Ramírez, tiene muchas posibilidades de ser el primer presidente hispano de Estados Unidos; y de Joe Kennedy, con quien departieron en una barbacoa organizada por sus seguidores; o de la también demócrata Elizabeth Warren, que tiene presente sus orígenes humildes en Oklahoma cuando denuncia los excesos de Wall Street; o el mismísimo Mitt Romney, a quien Suárez siguió de cerca en su congregación mormona y tuvo la oportunidad de descubrir a un individuo más cercano, alejado de la imagen distante que el ex gobernador de Massachussets exhibió en la contienda electoral.
No obstante, más allá de las entrevistas con diez políticos emergentes y las crónicas que retratan el animado ambiente que caracteriza las campañas electorales en Estados Unidos, La Carrera es, también, un reflejo de la visión de dos corresponsales que contrastan el estancamiento de buena parte de Europa con el dinamismo que se respira en la otra orilla.
A la hora de contraponer los dos sistemas Suárez me dice: “En España los partidos están sometidos al control férreo de las burocracias de los partidos políticos. Nadie puede llegar a ocupar ningún cargo público importante si no lo elige el aparato de su partido”. Esto produce una “perversión de la democracia” que no propicia el ascenso de los mejores sino la entronización de quienes medran dentro de sus propias filas. Una visión con la que coincide Ramírez al calificar a los políticos europeos de “poco transparentes y tan encerrados en sus viejos partidos”. Para ella un factor que marca la diferencia es el optimismo innato de los estadounidenses, tanto en el ámbito profesional como en el personal.
Sin duda los dos autores, instalados en una de las urbes más emprendedoras del planeta, perciben aún más este contraste porque vienen de España, donde la situación social y económica pasa por los momentos más bajos desde la transición a la democracia a finales de los setenta. Ambos recalcan el optimismo de una sociedad que ni en sus peores pesadillas podría imaginar lo que significa un 25% de desempleo que arroja a los jóvenes españoles al barranco de un futuro desolador. Desde esta perspectiva, un libro como el suyo es una hoja de ruta para el desgastado engranaje de una clase política europea que parece no ofrecer salidas a las nuevas generaciones.
Son muchos los escritores y periodistas que han compartido amor y techo y es inevitable preguntarse si resulta difícil escribir a dúo y mantener una relación sentimental. Lo han hecho (con más o menos broncas) Lillian Hellman y Dashiel Hammett. Nora Ephron y Nicholas Pillegi. Ángeles Mastretta y Héctor Aguilar Camín. Hasta en el cine los hemos visto, como en la comedia La mujer del año, en la que Katherine Hepburn y Spencer Tracy encarnan a una pareja de competitivos periodistas. Y si ha habido un matrimonio famoso que compartió escritura (sobre todo guiones cinematográficos) fue el de John Gregory Dunne y su viuda, Joan Didion. Con sentido del humor Suárez me responde: “Ya nos gustaría llegar algún día a ese nivel”. Ambos señalan que su colaboración profesional funciona, entre otras cosas, porque están muy acostumbrados a trabajar juntos y dedicar muchas, muchas horas, que es lamaladie de los periodistas forjados en las apretadas redacciones.
Como suele suceder con quienes comparten lecho y pluma, María Ramírez y Eduardo Suárez ya tienen en mente otros proyectos en común. Y es que el periodismo, como la vida, es una carrera sin descanso.
Gina Montaner, @ginamontaner www.firmaspress.com © Firmas Press







