Análisis Político

Alejandro Rebossio

Candidatos en una Argentina que esquiva la recesión

¿Qué pasaría si Cristina Kirchner no quiere optar por otro mando o si no consigue los votos requeridos el año pasado?

Argentina está desacelerando en forma brusca el fuerte crecimiento de los últimos años. A juzgar por los primeros datos del tercer trimestre de 2012, no caerá en la recesión que algunos economistas auguraban, pero está claro que factores internos y externos han llevado a que crezca menos que la mayoría de los vecinos latinoamericanos, aunque más que el estancado Brasil. La creación de empleo está en problemas, según admite hasta el propio ministro de Trabajo, Carlos Tomada. La inflación, a pesar de la ralentización económica, sigue tan alta como en 2011, cuando la economía crecía el 7%, según las consultoras privadas. Y, sin embargo, Argentina ha comenzado a debatir si será necesario reformar la Constitución para permitir que la peronista Cristina Fernández de Kirchner se postule para ser reelegida por segunda vez consecutiva en 2015.

Para modificar la Carta Magna y su prohibición de una segunda reelección, se necesita que dos tercios de las dos cámaras del Congreso llamen a una asamblea constituyente. Es un proceso que lleva tiempo y que además por ahora no se puede iniciar porque el kirchnerismo (tanto el peronista como el que no lo es) carece de los votos necesarios en el Poder Legislativo. Para llegar a los dos tercios, el Frente para la Victoria, que lidera Cristina Kirchner, debe conseguir en las elecciones legislativas de medio turno de 2013 más del 45% de los sufragios. El año pasado ella fue reelegida con el 54%.

Lo que pasa en el kirchnerismo

¿Qué pasaría si Cristina Kirchner no quiere optar por otro mando o si no consigue los votos requeridos el año pasado? Algunos analistas consideran que se transformaría en lo que en ciencia política se llama “pato rengo”, un presidente sin el mismo poder de antes porque sus correligionarios saben que no podrá quedarse más allá de 2015. Otro peronista, Carlos Menem, neoliberal, a diferencia de los Kirchner, también agitó la idea de la “re-reelección” antes los comicios de 1999, pero no logró el apoyo de su partido para modificar otra vez la Constitución que él ya había cambiado en 1994 con el respaldo del radicalismo. Otros analistas opinan que el kirchnerismo carece de un candidato fuerte que no sea la actual jefa de Estado y que si no lo encuentra, deberá aceptar que un peronista más tradicional se postule en su lugar.

Parte del kirchnerismo, ala izquierda del peronismo, pero que trasciende las fronteras del Partido Justicialista (PJ), soñaba en su momento con la candidatura del actual vicepresidente de Argentina, Amado Boudou, pero las acusaciones de presunta corrupción en su contra han dañado su imagen. Otras opciones podrían ser la cuñada de la presidenta, Alicia Kirchner, que es ministra de Desarrollo Social y que dirige una de las tres agrupaciones más poderosas dentro del atomizado kirchnerismo, la Korriente de Liberación Nacional (Kolina); y el hijo de la jefa de Estado, Máximo Kirchner, que desde las sombras dirige otro colectivo kirchnerista fuerte, el de los jóvenes, La Cámpora. La otra corriente es el Movimiento Evita. Pero el hijo de Néstor Kirchner casi no ha hablado en público en su vida y jamás ha sido candidato a nada. Y la hermana del expresidente argentino tampoco ha tenido hasta ahora un perfil alto dentro del gabinete de ministros.

Aunque no son kirchneristas puros, hay dos gobernadores de provincias peronistas que gozan de la simpatía de la presidenta Fernández. Además los dos han dicho que no planean buscar un tercer mandato consecutivo en sus distritos en 2015. Ellos son el gobernador de Chaco (noreste), Jorge Capitanich, que fue jefe de Gabinete del Gobierno de Eduardo Duhalde (2002-2003), y el de Entre Ríos (este), Sergio Urribarri.

Otros gobernadores peronistas que hasta ahora se han mantenido fieles a Fernández han manifestado su intención de presidir Argentina, pero su perfil más conservador provoca recelo entre los kirchneristas puros. Se trata del gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, y el de Salta (noroeste), Juan Manuel Urtubey. Ambos, al igual que Urribarri, han manifestado su apoyo a la segunda relección de la jefa de Estado, pero habrá que ver si esa opción se torna posible. Pero Scioli recibe cada vez más críticas del kirchnerismo. Otro posible candidato de similar perfil es el alcalde de Tigre (suburbio del norte de Buenos Aires), Sergio Massa, que fue jefe de Gabinete en el primer Gobierno de Fernández (2007-2011).

Lo que pasa en la oposición

Del otro lado está la oposición. Un gobernador peronista que nunca fue kirchnerista pero que había intentado hasta hace poco mantener una buena relación con el Gobierno federal, el cordobés José Manuel de la Sota, cada vez está más enfrentado a Fernández. No ha descartado postularse en 2015. Siempre ha soñado con esa posibilidad, incluso en 2003, cuando finalmente no se candidateó porque las encuestas le eran desfavorables. De la Sota era entonces el candidato de Duhalde, que terminó inclinándose por Kirchner para enfrentar a Menem.

Quien pretende erigirse como líder de la oposición es el alcalde de Buenos Aires, el empresario Mauricio Macri, de la conservadora Propuesta Republicana (PRO). Quiere seducir a radicales y peronistas disidentes para sumarlos a su aventura. Los necesita porque el PRO carece de predicamento fuera de la capital.

Habrá que ver qué sucede con la debilitada Unión Cívica Radical (UCR). Uno de los suyos aún sueña con la Casa Rosada (sede presidencial de Argentina), Julio Cobos, que llegó a vicepresidente del país (2007-2011) al aliarse con el kirchnerismo, con el que rompió con Fernández al poco tiempo de gobernar juntos. El radicalismo sabe que solo no puede llegar al poder. Una opción es ir detrás de Macri. Otra, encolumnarse debajo del Frente Amplio Progresista (FAP), que con el liderazgo del socialista Hermes Binner obtuvo el año pasado el segundo puesto en las elecciones presidenciales, por delante del radical Ricardo Alfonsín.

Pero antes de los comicios generales de 2015 están los del año próximo. No se esperan grandes coaliciones nacionales de la oposición sino que en cada distrito el PRO tejería sus alianzas con peronistas disidentes y radicales, mientras que el FAP pactaría en algunas jurisdicciones con la UCR.

La economía argentina, mientras tanto, puede que tenga en 2013 un mejor año que en 2012. Este año la economía crecerá entre el 1% y el 2%, según ciertos analistas. En el segundo trimestre cayó el PIB, según consultoras privadas, pero para que haya recesión la actividad debería descender también en el siguiente, algo que hasta economistas críticos del kirchnerismo lo descartan. Lo que está en discusión es si Argentina se encuentra en estanflación (estancamiento y alta inflación).

Algunos referentes como el exministro de Economía Roberto Lavagna, peronista disidente, ha declarado que “hay algo de estanflación, con un (crecimiento de) PIB que va del 0 al 2%, y una inflación del 25%”. Lavagna no ha desestimado la alternativa de volver a candidatearse a presidente, como en 2007, cuando acabó tercero con el apoyo de la UCR. Pero otros analistas opinan que la estanflación es la combinación de alta inflación con recesión, es decir, dos trimestres de caída del PIB, algo que aparentemente no ocurrirá. Ya se verá lo que ocurre en septiembre para saberlo.

ALEJANDRO REBOSSIO – Infolatam |@ElPolitioWeb

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