El Congreso de la Unión tiene hasta el próximo viernes para aprobar o desechar la iniciativa de reforma a la Ley Federal del Trabajo que presentó el presidente Calderón al inicio de esta sesión ordinaria.
Es, junto con la iniciativa de contabilidad gubernamental, la primera vez que se utiliza la figura de iniciativa preferente aprobada hace poco por los legisladores.
Todo indica que el viernes habrá reforma.
La izquierda ha anunciado su oposición a la propuesta, pero no le alcanzarían los votos para frenarla, por lo que esta semana intentará boicotear el procedimiento alegando que por no existir reglamento, el mecanismo de la iniciativa preferente es inconstitucional.
El PRI, en voz primero de Alfonso Navarrete Prida —encargado de asuntos de Trabajo en el equipo de transición— y ahora con más claridad Manlio Fabio Beltrones, ha dicho cómo va a aprobarse la reforma.
Este es Beltrones ayer: “Habremos de aprobar las modificaciones a la Ley Federal del Trabajo que tienden a modernizar las relaciones laborales y fomentar la creación de empleo, pero no las que impliquen cambios a la Constitución. En consecuencia, cualquier cambio al artículo 123 constitucional y aspectos como el derecho de huelga o la autonomía sindical están descartados por razones de legalidad y, además, de principios que sostiene nuestro grupo parlamentario”.
Para que quede claro. El asunto de rendición de cuentas de los sindicatos a sus agremiados, la transparencia o cualquier mecanismo que permita a los trabajadores hacer algo frente al abuso de sus líderes, no pasará.
Para ponerlo en sus propias palabras: “Nosotros estamos de acuerdo en la transparencia y además la tenemos, pero esa es una cosa interna de las organizaciones y eso lo ampara la propia la ley y los propios convenios internacionales que ya están firmados. Es una cosa de legalidad, no de transparencia”, ha dicho el diputado Ricardo Aldana, el tesorero del muy transparente sindicato petrolero.
En toda esta discusión es notable la ausencia de los panistas.
Corre tinta en los diarios, verborrea en la tele, pero nadie defiende la iniciativa del Presidente. No la que se aprobará el viernes, sino la que mandó el 1 de septiembre.
Ni Javier Lozano, ex secretario del Trabajo, promotor y defensor de la reforma quiere hablar, con el pretexto de que ahora está en la Cámara de Diputados y él es senador. El jefe de la bancada azul en San Lázaro está desaparecido junto con sus legisladores, Calderón anda viajando y la secretaria de Trabajo… ¿quién sabe?
La iniciativa de reforma laboral del Presidente se ha quedado sola.
Pasará una reforma del PRI sin que los panistas metan las manos, gracias a una herramienta del Ejecutivo.
Los sindicatos grandotes —uno de los principales blancos de la iniciativa— estarán contentos.
CARLOS PUIG – Milenio (México) |@puigcarlos |@ElPoliticoWeb






