Análisis Político

Sergio Muñoz Bata

Revive Frankenstein

Sergio Muñoz Bata


Sergio Muñoz Bata es un periodista mexicano. Estudió filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México, cinematografía en la London School of Film Technique y tiene una maestría en literatura por la Universidad del Sur de California. Es reconocido internacionalmente por su trabajo como periodista, conferencista, maestro y asesor de medios. Sus columnas se publican en periódicos y revistas del hemisferio occidental. Su sitio web es http://www.sergiomunozbata.com y su correo: info@sergiomunozbata.com
Si algo ha dejado en claro la crisis actual en Oriente Próximo es la pasmosa similitud que hay en la formulación de la política exterior de Mitt Romney y la de George W. Bush

Las imprudentes, imprecisas, politiqueras y antipatrióticas declaraciones de Mitt Romney contra el Presidente de la nación en el momento en el que el país enfrentaba una seria crisis de política exterior han provocado un debate, precisamente sobre política exterior en la campaña presidencial estadounidense.

Son imprudentes, porque Romney habló sin contar con la información necesaria para opinar sobre el tema. Son imprecisas, porque su descalificación al llamado a la tolerancia religiosa hecho por la embajada estadounidense en El Cairo fue equivocada.

Criticó al Presidente sin percatarse de que el comunicado de la embajada fue hecho público antes de que se realizara el ataque, no después, como él erróneamente dijo.

Son politiqueras, porque la hizo después de conocer los resultados de una encuesta del Wall Street Journal que indicaba que en ese momento el presidente Obama le va ganando terreno en las preferencias de los votantes en Florida y Virginia, y que en Ohio la ventaja de Obama es ya de siete puntos. Peor aún para Romney, la misma encuesta encontró que los votantes en estos tres estados clave para la elección consideran que Obama está tanto o más capacitado que Romney para reactivar la economía. Y por si todo esto fuera poco, todas las encuestas previas indican que en el tema de política exterior, los votantes siempre le han dado al Presidente una ventaja considerable sobre su oponente.

Y son antipatrióticas, porque nunca antes en la historia de este país un candidato presidencial había atacado al Presidente en funciones en un momento en el que los enemigos del país asesinaban a sus diplomáticos y asaltaban sus consulados y embajadas.

Como muestra de la crítica de un amplio sector del establecimiento político a las intemperadas declaraciones de Romney destaco solo una escrita por el legendario estratega republicano Ed Rogers en el Washington Post. “En un momento solemne y serio como este, Romney debió ser lúcido y preciso. No lo fue. El Presidente debió mostrar su estatura presidencial y su inquebrantable resolución. Y cumplió con ambos requisitos. Estoy asombrado con la precipitación de Romney”.

Lo más relevante, sin embargo, es que lo sucedido la semana pasada nos deja una idea muy clara de cómo reaccionarían ambos candidatos ante una crisis internacional y del contraste en sus ideas sobre política exterior.

Hasta ahora, la política exterior de Obama se ha caracterizado por la búsqueda de un acercamiento a través del diálogo y por el uso limitado de la fuerza. El costo de las aventuras de George W. Bush, en vidas humanas, en gasto económico y en el deterioro de la imagen de Estados Unidos, llevó a Obama a adoptar una política cautelosa. Esto, sin embargo, no le ha impedido colocarse al lado de los pueblos que se han rebelado contra sus dictadores. Por otra parte, en vez de bombardear e invadir países, Obama se ha dedicado a eliminar con golpes certeros a las cabezas de Al Qaeda, empezando por Osama bin Laden.

Romney aboga por el discurso agresivo y la mano dura en las relaciones internacionales. Y si esto le suena a una repetición de las políticas de Bush hijo es porque quienes hoy le dictan la política exterior al candidato republicanoson los mismos que ayer se la dictaron a Bush. Son las políticas que nos trajeron guerras injustificadas e injustificables, un deterioro brutal de la imagen del país, un desastre financiero y la pérdida de cientos de miles de vidas humanas.

Y estos son los términos de la disyuntiva que tendrán que enfrentar los votantes este noviembre: Regresar a la pesadilla que vivimos con Bush o continuar por el camino de la prudencia, el diálogo y la firmeza solo cuando es necesario desplegarla, marcado por Obama.

SERGIO MUÑOZ BATA – El Tiempo (Colombia) |@ElPoliticoWeb

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