“Venezuela es importante para los Estados Unidos gane quien gane en las elecciones presidenciales de ese país. Además de tener una posición geoestratégica clave en materia política, económica y de seguridad en el entorno regional, nuestro país continúa siendo uno de los principales abastecedores de petróleo de Estados Unidos, pese a las difíciles relaciones diplomáticas -en la actualidad dirigidas por encargados de negocios- que han tenido bajo el Gobierno de Hugo Chávez.
Pero también EEUU es importante para Venezuela gane quien gane en los comicios del 7-O. Es nuestro principal socio comercial. Tan importante es que ahora hasta el Imperio exporta al Gobierno de la revolución antiimperialista millones de barriles de productos refinados que incluyen gasolina, combustible pesado, gas licuado y aditivos.
De modo que los próximos nuevos presidentes de ambas naciones se tendrán que entender. Ahora, el aprovechamiento y significación de ese entendimiento será mucho mejor con Henrique Capriles que con Chávez en la Presidencia de la República. Con el candidato de la Unidad Democrática se normalizarán los nexos diplomáticas y con un trato respetuoso, igualitario y soberano esta relación bilateral clave prosperará en beneficio mutuo y del continente.
Con Chávez reelegido, se profundizará la confrontación diplomática, pese a lo dicho por el canciller Maduro hace unos días en sentido contrario. Las relaciones en su conjunto no saldrán de su estancamiento actual. El programa de Gobierno chavista así lo apunta. Si es Mitt Romney el elegido empeorará la situación bilateral y volverá la retórica incendiaria de los tiempos de George W. Bush. Su campaña y la plataforma republicana hacia América Latina son de línea dura y se han centrado en Venezuela, considerándolo un Estado narcoterrorista y como una verdadera amenaza para la seguridad estadounidense.
Con Barack Obama en el poder, el entendimiento bilateral forzado y limitado continuará más o menos igual. La política hacia Chávez será de promoción de las libertades pero a la vez de apaciguamiento, minimización de riesgos y de toreo ante los discursos agresivos que puedan hacerle el juego al chavismo.
Pero, sea republicano o demócrata el inquilino de la Casa Blanca actuará, más allá de la retórica y del petróleo, si el Gobierno venezolano compromete seriamente sus intereses nacionales. En EEUU hay una política exterior de Estado, y bipartidista a la hora de las chiquitas”.
MARÍA TERESA ROMERO – El Universal (Venezuela) |matero1955@gmail.com |@mt_romero |@ElPoliticoWeb







