Latinoamérica

Ciccone: el caso que hunde al Vicepresidente argentino

ENTREVISTA | Hugo Alconada, prosecretario de redacción del diario La Nación, explica la trama de corrupción alrededor de Amado Boudou
Si de algo se ocupa la prensa argentina, aparte de informar sobre anuncios, hechos y declaraciones polémicas cada vez más frecuentes de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner,  es de los escándalos que salpican al gobierno, políticos y factores cercanos al poder. Una de las investigaciones periodísticas que ya tiene largo tiempo dando titulares, en la que emergen historias de tráfico de influencias, favores políticos y sobre todo dinero, es la de la Ciccone Calcográfica, una imprenta de papel moneda que tras estar al borde de la quiebra sospechosamente reflotó. El nombre que se repite en toda la trama es el del vicepresidente argentino Amado Boudou.
Uno de los que le ha tomado el pulso y publica con frecuencia artículos sobre las novedades del caso de “la ex Ciccone”, como se le suele denominar en la prensa argentina es Hugo Alconada Mon, prosecretario de redacción del diario La Nación. (La imprenta ahora se llama Compañía Sudamericana de Valores y fue intervenida por el gobierno la semana pasada).

Hugo Alconada

Alconada es abogado, magister en Artes Liberales por la Universidad de Navarra, España. Actualmente está abocado a la investigación sobre corrupción, lavado de dinero y fraude corporativo. Ganó el premio a la Excelencia Periodística (2009) de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), logró menciones de honor de Transparencia Internacional y el Ipys (2009 y 2010) por sus investigaciones sobre corrupción en América Latina, y diploma honorífico a una de las cinco mejores del mundo del último bienio (Daniel Pearl Awards – 2010). También es docente en la Universidad Austral.
– ¿De qué se trata el caso Ciccone?

– Es la historia del colapso y quiebra de una de las empresas gráficas más importantes del mundo y, tras el arribo de un nuevo grupo de accionistas y ejecutivos, de su llamativa resurrección posterior con múltiples beneficios otorgados por el Gobierno. Ese grupo de accionistas y ejecutivos aparecen vinculados al entonces ministro de Economía y actual vicepresidente, Amado Boudou.

– ¿Hasta qué punto está implicado el vicepresidente Amado Boudou?

– Es difícil saberlo aún, pero múltiples indicios reflejan los vínculos entre el Vicepresidente y los nuevos dueños de la ex Ciccone.

– ¿Qué ha pasado con la investigación ?

– Hay dos expedientes en marcha. Uno se instruye en la Justicia en lo Comercial y es sobre el concurso de acreedores de la empresa, donde desde hace meses intentan verificar quiénes están detrás de ese nuevo grupo de ejecutivos y accionistas, como así también de dónde salió el dinero. Hasta ahora no han obtenido mayores resultados. El otro expediente se instruye en la Justicia Penal, donde se investiga al vicepresidente Boudou, al titular de la AFIP (la IRS argentina), Ricardo Echegaray, varios funcionarios más, familiares y allegados de Boudou, y los ejecutivos de Ciccone. Se los investiga por presunto lavado de activos, presunto enriquecimiento ilícito, presuntas negociaciones incompatibles, presunto tráfico de influencias, presunta omisión maliciosa de declaraciones juradas, entre otras figuras penales. Ese expediente, sin embargo, ya afrontó el cambio de juez y de fiscal por las presiones de Boudou y otros acusados.

– Es un caso, aparente, de corrupción. ¿De cuánto dinero estamos hablando?

– Depende de cómo se calcule. Ciccone recibió beneficios impositivos extraordinarios por cerca de $ 247 millones (entre US$ 60 u 80 millones al tipo de cambio de cada  momento), en tanto que el movimiento de fondos  bajo sospecha de lavado en la empresa abarca unos $ 50 millones, y a esto hay que sumar varios millones más bajo sospecha por presunto enriquecimiento ilícito.

– ¿Cómo se ventila el caso en el Congreso y en la opinión pública?

– El escándalo estalló en la prensa el 6 de febrero último. Desde entonces el Gobierno (y en particular el vicepresidente Boudou) han denunciado una supuesta “campaña mediática destituyente” y se centró, con especial énfasis, en algunos periodistas. El Congreso, por su parte, ha hecho poco y nada para determinar lo que ha ocurrido. Sólo algunos legisladores de la oposición han pedido informes a distintos organismos del Estado o exigido explicaciones a funcionarios. Pero el oficialismo ha bloqueado varias iniciativas dado que cuenta con las mayorías en ambas cámaras.

– Desde su perspectiva, ¿qué pasará con Boudou?

– Sólo se sabrá con el transcurrir del tiempo. Por ahora, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner lo ha respaldado aún cuando se ha verificado repetidas veces que sus argumentos defensivos resultaron, cuanto menos, endebles. Sin embargo, Boudou perdió muchísima influencia y peso propio dentro del propio Gobierno, y su imagen positiva se desplomó durante los últimos meses.

– ¿Hasta qué punto afecta el caso la imagen de la presidenta Cristina Fernández?

– Hasta ahora, poco y nada. La evolución de la imagen de la Presidente fluctúa debido a otras causas, pero no al “caso Ciccone” que por ahora impacta sólo en el vicepresidente. Ese puede resultar, no obstante, el factor determinante para el futuro de Boudou. Si el escándalo comienza a afectar la imagen de la Presidenta, podría ser el final para su vicepresidente.

Antonio Fernández Nays, corresponsal en Madrid de El Político|@ElPoliticoWeb

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