En el juego de futbol entre Uruguay y Gran Bretaña, en las actuales olimpíadas londinenses, un grupo de desadaptados dentro del graderío, irrespetó el himno de la nación charrúa. No cabe duda que es repugnante que esas cosas ocurran en un certamen deportivo de tanta jerarquía.
Pero conociendo a los ingleses, porque un tiempo vivimos en Londres, sabemos que en su territorio son gente flemática y de tolerancia proverbial. Ellos se abochornan por los excesos de esos hooligans que empañan el fútbol-soccer, deporte que ellos inventaron en su día, y hoy domina las pasiones planetarias.
Por eso nos pareció, una de estas tardes, exagerado por decir lo menos, el tono de indignación con que el comentarista de ESPN, Jorge Ramos, expresó su furia contra la rechifla al himno uruguayo. El señor Ramos habló a la bandolera contra Inglaterra para protestar el asunto, en lo que parece ser el estilo de su programa que se llama precisamente, Jorge Ramos y su banda.
Dentro de la frivolización creciente de los medios de comunicación social, el empeño de algunos periodistas en divertir más que informar, la vocación de escándalo que satura la cultura mediática y otras lindezas, uno entiende con melancolía la confrontación guerrerista y los desplantes que rellenan programas como el del señor Ramos.
Pero deploramos la falta de sindéresis. La inmoderación que confunde al público. El señor Ramos para descalificar a Inglaterra, arremetió contra una de las figuras más excelsas del balompié británico y del resto del mundo: el ilustre defensor Bobby Moore, héroe del Mundial londinense de 1966, 108 veces internacional con la casaca de Gran Bretaña.
El señor Ramos presentó un enojoso incidente de 1970, el presunto robo de un brazalete en la joyería de un hotel de Bogotá en el cual trataron de implicar a Moore, no solo como un hecho comprobado, la verdad es que el futbolista inglés salió exculpado de tal delito, sino también como una muestra de la villanía británica.
El señor Ramos debe aprender a controlar sus rabias y sus fobias. Le convendría quizás una lectura reposada del último libro de Mario Vargas Llosa: La civilización del espectáculo; y no estaría de sobra recordarle que el gran Pelé aseguró una vez, que Bobby Moore había sido el defensa más difícil que tuvo que enfrentar en su carrera.
Y también, que el ex primer ministro de Inglaterra Tony Blair, aficionado como todos nosotros al fútbol, dijo:
“Era un futbolista fantástico. Si buscamos un modelo de conducta en la vida pública, Bobby Moore es un candidato bastante bueno”.
ALEXIS ORTIZ – El Político | alexisortiz@elpolitico.com | @AlexisOrtizB |@ElPoliticoWeb





