El presidente Felipe Calderón nos debe su versión completa, la publicable, de su involucramiento en las campañas panistas de 2012.
Es comprensible que alguien que está a punto de cumplir 50 años de edad no quiera dejar algo que ha sido la misión de su vida: el Partido Acción Nacional. Si eso pretende, si quiere convertirse en el factótum del PAN del futuro, sus correligionarios, y la sociedad, se merecen una versión crítica de su participación por ejemplo en la selección de candidatos, algunos de los cuales, según recuentos periodísticos, le parecen hoy que tuvieron la estatura de los “pigmeos”.
Una versión que explique, por ejemplo, por qué nunca se decidió a aceptar como candidato del PAN en Jalisco a Enrique Alfaro, a quien apoyaba el gobernador Emilio González Márquez. El ejecutivo jalisciense acercó al joven político al presidente de la República, y trabajó en un diseño para dar una salida honorable al suspirante Fernando Guzmán, una salida que incluía la posibilidad de que el malogrado candidato panista se fuera a un consulado. Ya se sabe que Guzmán quedó, como el PAN en la elección presidencial, en tercer lugar. Y que a Alfaro, en efecto, le faltó la estructura de un partido para coronar la campaña que llegó a poner en apuros al hoy gobernador electo Aristóteles Sandoval.
Una versión que explique la decisión, suya, de postular en el Distrito Federal a Isabel Miranda de Wallace, movimiento que terminó de colapsar a un enfrentado y chiquito partido en la capital.
Una versión que asuma y narre lo que varios panistas comentan: que fue informado puntualmente de la decisión de cobijar bajo el término “Diferente” a la campaña de Josefina Vázquez Mota. Por lo que para algunos hoy han resultado cuando menos sorpresivas expresiones del presidente sobre lo inapropiado de ese lema. Se le reportó que, explican fuentes, se midió que promover la “continuidad” no alcanzaba, y que prometer un “cambio” no era creíble, porque ese término era territorio conquistado por Peña Nieto y López Obrador. El concepto de “diferente”, se discutió entonces, permitía un margen de una identidad que ni rompía con todo, pero que sí podría marcar una distinción en los aspectos más complicados de la actual administración.
Y, finalmente, una versión que aporte autocrítica de decisiones como el sorprendente anuncio hecho por la candidata Vázquez Mota de que, de ganar, invitaría a Calderón a ser Procurador General de la República. Aseguran que esa idea fue del mandatario. De hecho, en la campaña resintieron, ha trascendido, la presión del propio presidente, al que le hubiera gustado que eso se dijera desde el cierre en Monterrey, antes del definitivo en Guadalajara. El mandatario, aseguran fuentes, creía que proponer ese nombramiento provocaría 5 puntos de crecimiento.
Estoy seguro de que Calderón, que en varias ocasiones ha contado que desde sus primeros recuerdos su biografía está ligada a campañas, tendrá buenos argumentos sobre por qué tomó esas decisiones. Falta que los comparta. Ojalá lo haga más allá de los encuentros que ha tenido con panistas de varias partes del país en las últimas semanas, en las que ha preparado la toma del partido.
SALVADOR CAMARENA - La Razón (México) |@SalCamarena |salvador.camarena@razon.mx |@ElPoliticoWeb





