SAN DIEGO. ¿Qué candidato a la vicepresidencia de 2012 dijo, en una ocasión, algo tonto e insensible, mientras respondía preguntas de electores preocupados por la inmigración ilegal, y perdió la oportunidad de educar a la gente, en lugar de hacer demagogia?
Si respondieron Joe Biden, acertaron. Mientras hacía la campaña para la nominación presidencial demócrata en Iowa, en diciembre de 2007, Biden contestó una pregunta del público sobre cómo pensaba él terminar con la inmigración ilegal.
¡Detengan el video! ¿Quieren decir que a los electores demócratas les preocupa mantener a los inmigrantes ilegales fuera del país tanto como a los republicanos? Es cierto. La cuestión preocupa a ambos partidos.
Para Biden, el problema es México. Si nuestro vecino del sur brindara más fuentes de trabajo a sus habitantes, la gente en Iowa no tendría que contratarlos para que trabajaran en granjas y plantas de empaque de carnes.
“Son irresponsables”, dijo Biden del gobierno mexicano. “Éste es el segundo país por su riqueza del hemisferio —no estamos hablando de Sierra Leone. Es una sociedad disfuncional.”
Biden estuvo mal por no reprender a los habitantes de Iowa por contratar inmigrantes ilegales. Y sus comentarios fueron dañinos por hacer el juego a los racistas, quienes creen que el principal motivo por el que debemos controlar nuestra frontera es que tenemos gente inferior, que viene de un país inferior.
No se habló mucho de este comentario en su momento —ni desde entonces— porque Biden es demócrata y los medios prefieren historias que alimenten la narrativa ya existente de que los republicanos son los únicos que manejan la inmigración torpemente.
Así es que les encantará la historia de lo que dijo el representante Paul Ryan, candidato vicepresidencial republicano, en una reunión municipal, en Wisconsin, en abril de 2011, sobre los hijos de inmigrantes ilegales nacidos en Estados Unidos y lo que éstos cuestan a los contribuyentes estadounidenses.
En un intercambio captado en video y más tarde presentado en YouTube, un hombre del público, que se identificó como un Marine jubilado que pasa parte del año en Nuevo México, dice a Ryan que no le gusta lo que ve mientras está allí.
“El correo está lleno de gente que no habla inglés y que tiene placas mexicanas en sus automóviles —y son automóviles elegantes”, dice. “(Es) principalmente porque tienen bebés ancla —cruzan la frontera a escondidas y dejan caer un bebé y lo llaman ciudadano estadounidense. Y ese niño tiene todos los beneficios hasta que cumple 18.”
Es un problema, dice el hombre. A lo que Ryan responde, “Estoy de acuerdo”.
¿De acuerdo con qué? ¿Con que la gente debe hablar inglés en el correo? ¿Qué no debe conducir coches buenos ni “cruzar la frontera a escondidas” o tener hijos en tierra estadounidense?
¿O estaba diciendo Ryan que los estadounidenses deben encarar los costes de los servicios y otros “beneficios” de los inmigrantes ilegales?
No lo sabemos.
Después, al leer sus notas sobre lo que el hombre ha dicho, Ryan repite “bebés ancla”.
Para muchos de la izquierda, ése es un término peyorativo, y ahora tienen a Ryan utilizándolo en una cinta.
Unos minutos después, una mujer del público desafía lo que dijo el Marine y hace un llamado a Ryan para que condene ese lenguaje “racista”. El congresista se niega a hacerlo, y en cambio, defiende el derecho del hombre a expresar su opinión.
No hay nada malo en expresar opiniones. Pero siempre es mejor si es una opinión informada. El que hizo la pregunta no pasó el examen y Ryan no lo corrigió.
Lo que Ryan debería haber dicho al hombre es que el término “bebé ancla” no es sólo grosero, sino también engañoso. Los bebés ancla no existen. Sin duda no existen en los Estados Unidos del presidente Obama, donde el hecho de que un inmigrante ilegal tenga un hijo nacido en Estados Unidos no es suficiente para impedir que el gobierno deporte al individuo. En muchos casos, por horrible que suene, las autoridades toman a los niños y los colocan en hogares de acogida.
De hecho, Ryan debería haber dicho que lo único que actúa como un ancla para los inmigrantes ilegales en Estados Unidos es un puesto de trabajo, proporcionado alegremente por empleadores estadounidenses en Nuevo México —y en Wisconsin, Iowa y todo el territorio entre medio. Dejen de contratar inmigrantes ilegales, debería haber dicho, y dejarán de venir.
Ryan no hizo nada de eso, y es ahí donde falló. Pero sus críticos de la izquierda no les contarán toda la historia y no criticarán al gobierno de Obama por sus políticas migratorias, y es ahí donde fallan.
ruben@rubennavarrette.com.
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