Lluvia de medallas y ayer tempranito Darío Arizmendi derrochó ironía dándole medalla en “populismo” a don Gustavo Petro, porque él, como alcalde, hasta última hora, se negaba a firmar el permiso para que en Bogotá se corriera la maratón con veinte mil atletas. Motivo para no autorizarla: era una “fiesta elitista”. Me suena a “infantilismo de izquierda” verle un toque “chic” y elitista a una carrera atlética de 15 kilometros por Bogotá, donde miles de madrugadores huyen de la cama por amor al deporte y al frío sabanero.
Hoy todos miramos hacia Londres y la “medalla de la infamia” se la ganó el bellaco que puso en Internet el cursi mensaje sexual que la politóloga Karina Bolaños, viceministra en Costa Rica, le mandó a un tipejo y él lo colgó en Internet. Todavía hay mujeres “giles” y pendejonas que mandan esas cursis “pruebas de amor”. En la peluquería ayer hubo debate sobre eso y dijeron que sólo las idiotas cometen esas cursilerías. A la víctima, la politóloga Karina Bolaños, por su estúpida cursilería sexual, la botó del puesto la señora presidenta. Pregunto: ¿fue justa la expulsión o la persiguieron por ser mujer?Oigo a las líderes contestataria María Jimena Duzán, Margarita Vidal y Margarita Mariño.
Y tengo medalla de oro en “ingenuidad política” al jurídico Alejandro Ordóñez, poderoso y pantallero Procurador, por pedir que a Piedad Córdoba la investigue la Fiscalía por unas ligerongas frases que soltó frente a 27 indígenas, que ni le entendieron. Por favor, retire esa ingenua demanda, que a Piedad la pone feliz, la vuelve “víctima” y ella está en campaña presidencial.
Y Lulita Arango, mi médica esposa, pidió medalla para Juan Manuel Santos en ‘Iluminado Optimismo’, porque ayer le contó a Colombia que en dos años su gobierno logró crear un millón ochocientos mil nuevos puestos de trabajo… ¡Guau! Según expertos, allí dijo una patriótica exageración. Y medalla de bronce al presidente Santos por denunciarle al país que miles de señores, avispadísimos, están exigiéndole a la chequera del Gobierno moderno carro blindado, más chofer y guardaespaldas, por estar dizque “muy amenazados de muerte”. Denunció el Presidente que allí hay una farsa carísima que pagarían ustedes los pagaimpuestos. Saludable denuncia. Los autos blindados gratis se volvieron una fiesta alegre.
Ojalá que no demanden al presidente Santos por prometernos su lejanísima ‘Prosperidad para todos’. Sigamos con Londres, que hoy repiten Mister Bean y la reina de Inglaterra tirándose en paracaídas.
PONCHO RENTERÍA – El Tiempo (Colombia) |@ElPoliticoWeb





