A mediados de julio un nuevo impase entre la comunidad internacional y Teherán se hizo evidente, mientras que la Oficina Internacional de Energía Atómica (OIEA) anunciaba mediante un informe que Irán poseía poco más de 10 mil centrifugadoras de uranio. Durante los días sucesivos seis países (EEUU, Francia, Reino Unido, Rusia, China y Alemania), pedían al régimen de Ahmadineyad que rebajarse el enriquecimiento de uranio al 20% (actualmente es del 90%), desde luego que la solicitud fue descartada de inmediato y el programa nuclear iraní marcha viento en popa.
A medida que aumentan las centrifugadoras de uranio en esas tierras tan lejanas, la influencia y la presencia del fundamentalismo islámico se acerca cada vez más a nuestra región, la relación de Irán y los países que conforman el ALBA, y más precisamente Bolivia, es “enriquecida” por la voluntad de sus mandatarios.
Hoy por hoy no se trata de especular sobre lo peligroso o no de esas relaciones, que conociendo la esencia de ambos regímenes es absolutamente improbable que la amistad y cooperación entre ambos gobiernos produzca algo más que inestabilidad y destrucción… es que la realidad supera la ficción, porque hoy la policía boliviana en un operativo por demás de dudoso y confuso, incauto en plena calle de la ciudad de La Paz dos toneladas de uranio siendo vendidas en el mercado negro.
Aunque poco después el Ministro de Gobierno aclaro que el uranio puede proceder de Brasil, a pesar que fuentes periodísticas informaron que con el cargamento de uranio, también se encontró una certificación de la Universidad Técnica de Oruro, confirmando la existencia de uranio en esas extrañas “piedras”.
Todo esto sucede mientras el gobierno de Evo Morales no termina de explicar si en Bolivia hay o no uranio, ya que luego de una rotunda negativa inicial, se expuso la posibilidad de explotar e industrializar uranio. Esto sucede un mes después que el vicepresidente revelara la visión que tenia de convertir a Bolivia en un “país atómico”.
Lo más probable es que a partir de ahora la dictadura de Morales tenga un poco menos de brillo internacional, o por lo menos en EEUU, Francia, Reino Unido, Rusia, China y Alemania. De lo contrario, la próxima partida presupuestaria boliviana, será para la construcción de centrifugadoras uranio y “atomizar” Bolivia.
MARIO BRUNO | Análisis exclusivo para El Político |@ElPoliticoWeb





