Latinoamérica

Porfirio Lobo: conflicto agrario es un “problema de seguridad nacional”

El presidente de Honduras advirtió que no pueden resolverse a la vez todos los problemas de tierras

El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, advirtió hoy que atacará “como un problema de seguridad nacional” el conflicto agrario en el Bajo Aguán, porque algunos grupos que reclaman tierras en el lugar no son campesinos ya que portan armas de alto calibre como fusiles AK-47.

El Bajo Aguán, en el departamento caribeño de Colón, es escenario de un conflicto entre campesinos y terratenientes que en los últimos dos años y medio ha cobrado la vida de más de medio centenar de personas, en su mayoría labriegos, según datos del Comisionado Nacional de Derechos Humanos de Honduras.

“Un campesino no tiene nada que andar haciendo con un AK-47″, declaró Lobo en rueda de prensa, y agregó que como el problema cuando aparecen grupos armados ya no es de tierras, entonces “será atacado como corresponde, como un problema de seguridad nacional”.

La problemática del Bajo Aguán fue uno de los temas “analizados a profundidad” en una sesión de seis horas y media con el Consejo de Seguridad, reveló el mandatario sin más detalles.

Lobo denunció que algunas de las personas que exigen tierras en un sitio del Bajo Aguán luego aparecen en otro, y que así lo demuestran fotografías.

Recordó que su Administración, que resaltó como la que más títulos de propiedad de tierras ha entregado a campesinos, ha adjudicado desde 2010 unas 4.400 hectáreas a labriegos agrupados en dos movimientos en el Bajo Aguán.

El Gobierno alcanzó un acuerdo con el Movimiento Unificado del Aguán (MUCA) y el Movimiento Auténtico Reivindicador de Campesinos del Aguán (MARCA), que ha permitido la compra por parte del Estado de las tierras a empresarios privados para entregarlas a los labriegos.

Pero luego han ido surgiendo nuevos movimientos que ocupan fincas cultivadas de palma africana en el Bajo Aguán o de caña de azúcar y café en otras regiones del país.

El viernes pasado en el Bajo Aguán unos 200 campesinos invadieron 530 hectáreas propiedad del empresario Miguel Facusse, en una acción en la que resultó herido uno de los guardias de finca, mientras que a principio de este julio fue denunciado el asesinato de dos labriegos en circunstancias no aclaradas.

Lobo advirtió este miércoles que pedirá que se investigue qué han hecho algunos campesinos con 120 millones de lempiras (unos US$ 6 millones) que han recibido por la venta de palma africana en el sector del Bajo Aguán.

Resaltó que su Gobierno está saldando deudas a grupos campesinos que datan de 35 a 40 años, y que los problemas en el campo continuarán porque no se pueden resolver todos de una sola vez.

EFE | @ElPoliticoWeb

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