El presidente Barack Obama pronunció palabras inspiradoras durante su acto de investidura presidencial el 21 de enero 2009:
“La grandeza nunca es un regalo. Hay que ganársela. Nuestro viaje nunca ha estado hecho de atajos ni se ha conformado con lo más fácil. No ha sido nunca un camino para los pusilánimes, para los que prefieren el ocio al trabajo, o no buscan más que los placeres de la riqueza y la fama. Han sido siempre los audaces, los más activos, los constructores de cosas —algunos reconocidos, pero, en su mayoría, hombres y mujeres cuyos esfuerzos permanecen en la oscuridad— los que nos han impulsado en el largo y arduo sendero hacia la prosperidad y la libertad”.
Un significativo número de jóvenes estadounidenses se inspiraron con las promesas de Obama durante la campaña presidencial de 2008. Ese año, votaron cerca de 2 millones de estadounidenses menores de 30 años, una cifra superior a la de los jóvenes que sufragaron en 2004 y en 1996. De esos 2 millones de jóvenes, 66% votó por Obama e impulsó su histórica victoria. Para entonces, la tasa de desempleo era de 7,5%.
¿Qué ha pasado desde ese momento? La política económica de Obama ha afectado en gran medida a los jóvenes estadounidenses. Actualmente, el índice de desempleo se sitúa en 8%, pero entre los graduados universitarios menores de 25 años es de 9,4%. Según investigadores de la Universidad Northeastern, al menos 40% de quienes han obtenido su licenciatura están “mal empleados” y ocupan puestos de trabajo que no requieren las competencias que obtuvieron durante su paso por la universidad. Las mujeres jóvenes siguen ganando menos que los hombres jóvenes, independientemente de su nivel educativo.
Y no parece que la situación pueda mejorar para la segunda mitad del año. La agencia de noticias AP informó recientemente sobre la existencia de “un mercado laboral débil que ya ha dejado a la mitad de los graduados universitarios jóvenes en paro o subempleados en puestos en los que no utilizan plenamente sus habilidades y conocimientos”.
Los adultos jóvenes enfrentan esta dura realidad. Los tiempos económicos difíciles han puesto sus vidas en una espera permanente. De acuerdo con el Centro de Investigación Pew, la mitad de los estadounidenses con edades comprendidas entre los 18 y 34 años dice haber aceptado un empleo que no quería sólo por la necesidad de pagar facturas. Además, uno de cada tres jóvenes ha pospuesto casarse o tener hijos debido a su precario ingreso, y uno de cada cuatro ha vuelto a casa de sus padres después de haberse independizado.
Con este escenario, pareciera evidente que Obama no ha gobernado como el hombre que habló ese día de enero de 2009. Sus palabras y sus anuncios de campaña han enfrentado a los estadounidenses y cuestionado la capacidad de las mujeres para tener éxito profesional.
Según una reciente encuesta del Instituto de Política de la Universidad de Harvard, aproximadamente 58% de los jóvenes entre los 18 y 29 años de edad desaprueba la forma en que Obama ha manejado la economía.
No debe resultar sorprendente que los jóvenes expresen mucho menos entusiasmo respecto a esta elección que en 2008.
Politico |Traducción: Vanessa Peña |@ElPoliticoWeb





