Hugo Chávez es el propio descuadernacabras. Con su estilo declamatorio escatológico, siempre está haciendo anuncios que buscan la espectacularidad. Su objetivo, que siempre logra, es saturar los espacios de unos medios de comunicación ávidos de escándalos y shows.
En enero del año que corre cerró el Consulado de Venezuela en Miami, porque el gobierno norteamericano le pilló a la cónsul en tareas de un espionaje, más bien mediocre. Con la clausura del Consulado, no afectó a los Estados Unidos, como era su propósito, sino que terminó perjudicando a toda la comunidad venezolana de Florida, Georgia y las dos Carolinas.
Entre los perjudicados están desde luego los propios chavistas que viven en EEUU, porque aunque no son demasiados, los hay. Son esa clase de “revolucionarios” que quieren que la revolución la sufran otros en Venezuela, mientras ellos disfrutan las delicias del Imperio.
Y en este julio ya postrero, anunció que Venezuela se va a retirar de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El objeto es que los venezolanos atropellados por su gobierno, que en la Venezuela chavista no tienen derecho a la defensa, queden también en un estado de indefensión en la escena internacional.
Al retirarse de la Corte IDH Chávez se sumerge coherentemente en la estrategia cubano-castrista de destrucción de la OEA, en la cual lo respaldan sus compañeros de ruta Daniel Ortega, Rafael Correa, Lula Da Silva, Cristina Kirchner, Piedad Córdoba, Fernando Lugo, Manuel Zelaya y Evo Morales.
Pero Chávez, en su oceánica estolidez, así como no se percató que con el cierre del Consulado de Miami se hacía un autogol; no repara en que la OEA es el único escenario en el cual se puede enfrentar, de igual a igual, con su odiado imperialismo. O sea que después de todo, es un foro que a él le conviene.
Y no se da cuenta el desprevenido, que la Corte IDH está allí para defendernos a todos, sin barreras ideológicas. Si como es casi seguro, Chávez pierde las elecciones el venidero 7 de octubre, no tenemos ninguna duda de que Capriles Radonski va a ser respetuoso de los derechos humanos, pero podría ocurrir que algún funcionario abusivo, que no faltan hasta en las mejores familias, maltratara a un chavista, y entonces este pueda acudir al tribunal confiable interamericano, si considera que la justicia venezolana le falló.
El problema con estos gobernantes totalitarios es que viven rodeados de soledad. A Chávez todavía le quedan algunos tipos inteligentes en su entorno: Roy Chaderton, Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez y algún otro, pero son demasiado cobardes. El miedo los paraliza. No se atreven a señalarle a Chávez sus errores. Saben que de hacerlo serían humillados, desdorosamente excluidos.
ALEXIS ORTIZ – El Político | alexisortiz@elpolitico.com | @AlexisOrtizB |@ElPoliticoWeb





