Andrés Manuel López Obrador está equivocado en sus números sobre el monto del ahorro que supondría recortar sueldos y privilegios de la alta burocracia.
O al menos eso nos dicen el presidente Felipe Calderón y el secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade. Cualquiera puede elegir creerle a unos o al otro. ¿A quién beneficia esta disputa, esta reedición de esa novela titulada “un gobierno panista en contra de El Peje?” Poco a Josefina, eventualmente algo al ex jefe de Gobierno, y mucho de inmediato a Enrique Peña Nieto. El presidente Calderón podrá ser mecha corta, pero no carece de instinto estratégico.
Lo que hizo la noche del domingo, contradecir en Twitter la cifra de 300 mil millones de pesos ofrecida por Andrés Manuel, pudo ser un impulso, pero seguir en el tema el lunes, y subir al mismo al secretario de Hacienda, no es algo accidental, ni siquiera coyuntural. La única manera de entenderlo es en concordancia, quién lo diría, con lo que ya había adelantado hace diez días Vicente Fox: que gane cualquiera menos López Obrador.
A Calderón no le importó pasar por encima de la candidata de su partido, que estaba teniendo quizá el mejor día de su campaña, para formular en primera persona el descontón al tabasqueño. Flaco favor a Vázquez Mota. Cuando más brillaba la panista tiene que compartir espacio mediático con el mensaje presidencial en contra de su añejo adversario. Le mataron la nota, pues, o al menos parte de la misma.
La descalificación del candidato de la izquierda desde la Secretaría de Hacienda es una mala noticia para todos. Más aún porque nadie pidió ex profeso tal aclaración del secretario Meade. Por supuesto que las ofertas del tabasqueño deben ser analizadas, y de ser insostenibles o falaces evidenciadas, pero para eso están sus contrincantes y los analistas.
Poner el peso de Hacienda en contra de López Obrador hará que cualquier avance de éste en las encuestas sea interpretado por los mercados internacionales como un riesgo a la estabilidad mexicana.
A Calderón no le importó mayor cosa que en el mismo debate el candidato del PRI-PVEM hiciera del tema económico la base de su oferta principal. Peña no merece respuesta ni descalificación si dice que la gente le comenta que no le alcanza con lo que gana, si asegura que tenemos el peor crecimiento en América Latina (quitando a El Salvador), si remata con que la pobreza lacera a más de 50 millones de mexicanos, 40% de ellos, nos recuerda el mexiquense, atenazados por el hambre.
En Los Pinos parecen más preocupados en descarrilar al adversario de Peña Nieto antes que en apoyar a Vázquez Mota. El gobierno que durante buena parte de la campaña ha sido acusado de abandonar a su candidata hoy se confronta con López Obrador, que si sabe aprovechar su calidad de víctima, podrá hacer de los cuestionamientos un elemento más para volverse atractivo ante los indecisos. Al cuestionar sólo las propuestas de López Obrador, Calderón le cuida la retaguardia a Peña.
El presidente podrá tener la mecha corta pero no carece, insisto, de sentido estratégico. Y él sabe que la más beneficiada de su intervención en la campaña no es la abanderada del PAN.
SALVADOR CAMARENA – La Razón (México) |@SalCamarena |salvador.camarena@razon.mx |@ElPoliticoWeb







