Propiedades derruidas o apunto de caerse, en el estado que estén, vienen siendo adquiridas por cubanos y extranjeros aprovechando las reformas del régimen comunista para invertir en propiedades, como una oportunidad de negocio en el marco de los ajustes del dictador Raúl Castro.
Tras 55 años de prohibición los cubanos pueden desde noviembre de 2011 comprar y vender casas. También están autorizados a permutarlas, donarlas y adjudicarlas a ciudadanos dentro del país y a extranjeros con residencia permanente.
Castro firmó en 2010 un decreto que autoriza el arrendamiento de propiedades por 99 años a inversionistas extranjeros, aunque el gobierno conservará la propiedad del terreno.
A raíz de esos ajustes la diáspora cubana está ayudando a sus familias a comprar locales, viviendas, a remodelarlas e incluso recuperar bienes expropiados tras el triunfo de la revolución, en un país que en 2011 recibió $2.294 millones en remesas, la mayoría desde EEUU.
Esas privatizaciones hicieron que 13.000 casas y 15.000 carros fueran vendidos o donados en el primer trimestre de 2012, reveló el diario Granma.
El economista cubano Óscar Espinosa cuenta que “hay matrimonios que vendieron su casa, de unos 200 metros en la zona del Vedado por unos 50.000 dólares, y están viviendo ahora con sus suegros tranquilamente…. esto es un buen negocio si se toma en cuenta que el salario promedio es $20 al mes”.
No solo españoles, ingleses, canadienses, alemanes y cubanoamericanos se están dedicando a comprar propiedades en Cuba como casas, locales para restaurantes o posadas. También hay venezolanos que están invirtiendo en este tipo de negocios, reconoce Tomás Bilbao, director del Cuba Study Group, un centro de análisis en EEUU.
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Frank López Ballesteros – El Universal (VE) |@ElPoliticoWeb





