Análisis Político

Nicholas D Kristof

Las reservaciones, emblema de la pobreza en EEUU

El problema, que se perpetúa de generación en generación, es una mezcla tóxica de dependencia de alcohol o drogas, de familias disfuncionales y de fracasos educativos

La extensa reservación india de Pine Ridge es una zona de pradera y pobreza del tamaño de Connecticut, donde los desposeídos se definen no tanto por el dinero del que carecen sino por su sofocante desesperanza.

En la línea numérica nacional de la desigualdad, la gente de aquí representa al “otro 1%”, el fondo de la escala nacional.

Pine Ridge es el emblema de la pobreza estadounidense y del fracaso del sistema de reservaciones indias para los indígenas estadounidenses en el oeste. Los datos más recientes de la Oficina del Censo muestran que el condado de Shannon tuvo el ingreso anual per cápita más bajo de todo Estados Unidos en el 2010. En esa lista de condados más pobres no están muy lejos otros condados que se encuentran mayormente dentro de otras reservaciones sioux en Dakota del Sur, Rosebud, Cheyenne River y Crow Creek.

La pobreza en Estados Unidos, considerando también la de las reservaciones, está muy arraigada pues suele ser parte de una mezcla tóxica de dependencia de alcohol o drogas, de familias disfuncionales y de fracasos educativos. Y se perpetúa a sí misma generación tras generación.

“¿Qué se le va a hacer?”, se pregunta Ben, un joven de aquí que revela que empezó a beber a los 12 años. “Me sentía indefenso. Sentía que no valía nada y quería beber para aliviar mi dolor. Pero después el dolor se vuelve más grande”.

Ben revela que financió su hábito de alcohol y drogas recurriendo al crimen y a la violencia. Ahora está en libertad provisional y no quiso decir su apellido por miedo de meterse en más problemas.

“Hice muchas cosas para conseguir dinero para la bebida”, agrega con arrepentimiento. Entre esas cosas, precisa, él golpeaba gente como cobrador de deudas en tiendas de cerveza, afuera de la reservación, y llevaba en su auto a muchachas a esas tiendas, donde ellas obtenían alcohol a cambio de sexo.

Ben ahora tiene treinta y tantos años y dejó de beber hace tiempo. Pero tiene sobrepeso y mala salud; sobrevive gracias a su pago de incapacidad y no tiene posibilidades de conseguir empleo.

En Pine Ridge el desempleo se calcula en alrededor del 70%, y prácticamente los únicos empleos que hay son para trabajar para el gobierno o para la tribu sioux oglala.

Por supuesto, en otras partes del país hay reservaciones que se han vuelto ricas con los juegos de azar y otras empresas. Pero aquí en las praderas esas riquezas son solo rumores.

En Pine Ridge la mitad de la población de más de 40 años tiene diabetes; la tuberculosis afecta ocho veces más que el promedio nacional. Hasta dos terceras partes de los adultos son alcohólicos, la cuarta parte de los niños nacen con trastornos fetales provocados por el alcohol, y la esperanza de vida anda por debajo de los 50 años: inferior a la del África subsahariana. Menos del 10% de los niños termina el bachillerato.

Una de las razones de que las empresas no inviertan en las reservaciones es que, aunque el desempleo es alto, es difícil encontrar trabajadores confiables, según Robert Brave Heart, que maneja la escuela india Red Cloud.

“La gente todavía tiene que adquirir buenos hábitos laborales, empezando por llegar a tiempo al trabajo”, precisó Brave Heart. “Y aquí la gente tiene crisis familiares continuas que hacen que no vaya a trabajar”.

Brave Heart es hijo de un curandero y su historia es de éxito. Su escuela está produciendo más historias así. Esos jóvenes están yendo a la universidad para adquirir conocimientos que, en el futuro, les permitirán mejorar la reservación.

¿Cómo podrían los dirigentes actuales y del futuro sacar de la pobreza a reservaciones indias como Pine Ridge? Un punto de partida sería saber qué es lo que las está atorando.

Algunos factores son el alcoholismo, el consumo de drogas y la fractura de las familias. Es por eso que despotriqué contra Anheuser-Busch en una columna pasada, por ayudar a enviar alcohol a la reservación en contra de las leyes tribales.

Otro factor es que las reservaciones suelen estar estructuradas de manera que se desalienta la inversión privada. Las tierras tribales por lo general no están escrituradas a los individuos sino que son propiedad común. Y la ley tribal significa que los inversionistas externos no pueden esperar la aplicación de los códigos comerciales comunes y que podrían no tener recursos confiables en caso de ser engañados.

Otro factor es simplemente que esas tierras áridas no pueden sustentar a mucha gente. Las áreas rurales en todos los estados de las grandes planicies, incluso los que tienen población mayoritariamente blanca, están perdiendo habitantes y son también de los más pobres del país.

Aunque el sistema de reservaciones está fracasando en gran medida en el oeste, hay algunos puntos brillantes. Uno de ellos es el número creciente de indígenas americanos que reciben una buena educación. Otro es que las iniciativas para fomentar la cultura y espiritualidad tradicionales sioux parecen haber reforzado el orgullo comunitario y ayudado a alejar a algunas familias del alcohol y de las drogas.

Yo tengo el presentimiento de que esas reservaciones indias tendrán que deshacerse de gente. Simplemente no pueden generar los empleos necesarios y una comunidad con desempleo permanente siempre estará atrofiada. Pero muchas comunidades indias por todo Estados Unidos ya han demostrado su enorme resistencia a lo largo de los últimos dos siglos, lo cual es una buena base para la esperanza.

© 2012 New York Times News Service

NICHOLAS D. KRISTOF – New York Times News Service |@NickKristof |@ElPoliticoWeb

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