Análisis Político

Mauricio Vargas

La salud del vecino

Mauricio Vargas


Es un connotado periodista y escritor colombiano, nació en Bogotá el 13 de julio de 1961. Ha cumplido roles ministeriales y ha sido galardonado con el Premio Planeta de Periodismo 2001 y del Premio Bicentenario 2009 y ha ganado en siete oportunidades el Premio Simón Bolívar de Periodismo, por sus artículos investigativos, sus crónicas y sus columnas de opinión. Su sitio web http://mauriciovargaslinares.com Escribe una columna semanal en El Tiempo de Bogotá.
Se agrava el cáncer del Hugo Chávez, y Colombia debe prepararse para una crisis institucional en Venezuela

El último discurso de Hugo Chávez hace una semana en Caracas, antes de embarcarse de nuevo a Cuba para continuar su lucha contra el cáncer pélvico, estuvo lleno de símbolos. Con los ojos encharcados, el teniente coronel le dijo adiós a su pueblo con besos que depositaba en la palma de su mano y lanzaba al aire. A diferencia de la tradición, no apareció sentado a una mesa sino de pie, tras un atril alto y muy ancho, que ocultaba buena parte de su cuerpo. Y ni siquiera para firmar la nueva ley laboral, tema del discurso, pudo tomar asiento, lo que disparó los rumores sobre el profundo dolor que le causa sentarse.

Desde que en junio se vio obligado a confirmar la enfermedad tras semanas de rumores que resultaron ciertos, Chávez ha sido sometido a tres cirugías -dos de ellas para extraer tumores-, cinco ciclos de quimioterapia y otros más de radioterapia, todo ello para controlar un cáncer que, según los informes filtrados desde el equipo de médicos cubanos, brasileños, españoles, rusos y chinos, se ha extendido por el colon, la próstata y, quizás, la vejiga y los intestinos. Los datos más recientes indican que está recibiendo morfina contra el dolor y que asiste a sesiones de psicoterapia para la depresión.

El resultado para la gobernanza de Venezuela es que Chávez ha permanecido casi un centenar de días alejado del mando, la mayoría de ellos en Cuba. De las 720 horas del mes de abril, Chávez sólo se presentó en público durante cuatro, algo inusual en un hombre acostumbrado a pasar horas en maratónicos consejos e interminables alocuciones televisadas. A pesar del estricto control de la información oficial, al ministro de Comunicaciones, Andrés Izarra, se le chispoteó un trino en Twitter (¡ay, el peligrosísimo Twitter!). “#Chávez por siempre será pueblo y conciencia”, escribió, y por ese tono de despedida se ganó un regaño del círculo íntimo del Presidente. No hay duda: Chávez está gravemente enfermo y algunos informes de prensa estadounidense y europea comienzan a usar el adjetivo “terminal”.

En Colombia, donde nos encanta mirarnos al ombligo, hemos dado escaso seguimiento al tema. Y eso que nos afecta de manera gravísima. No tanto porque el presidente Juan Manuel Santos pierda a quien hace casi dos años declarara como su nuevo mejor amigo. El problema es otro: Chávez acaba de crear un Consejo de Estado, en el que instaló a un puñado de aliados para que maneje una eventual transición. Y aunque por momentos él parece inclinarse porque, dado el caso, su sucesor sea el canciller Nicolás Maduro, la creación de ese consejo es una señal menos clara. Maduro puede ser el preferido del coronel -y de Colombia-, pero ni tiene votos como Diosdado Cabello, ni armas como el ministro de Defensa, Henry Rangel, acusado por Estados Unidos de liderar el llamado ‘cartel de los soles’. Los generales y coroneles de este último grupo no van a permitir un gobierno que ceda ante un posible pedido de extradición de Washington contra Rangel y sus socios.

Por eso, si Chávez muere, puede darse una interrupción institucional y la suspensión de las elecciones, para que no triunfe el opositor Henrique Capriles, que si bien, según las encuestas, no sería capaz de ganarle a Chávez, sí podría hacerlo contra quien lo reemplace. Una crisis institucional en Venezuela, el país con el que compartimos frontera y negocios y donde se refugia buena parte del liderato y la tropa de las Farc, podría implicar el riesgo de conflicto, si es que quien accede al poder decide jugar a la confrontación con Colombia para ganar puntos y distraer a la opinión. Hay que seguir la evolución del cáncer de Chávez, y la de su posible sucesor. Cualquier cosa puede pasar, incluso que el coronel se recupere y emerja más fuerte y más desafiante. Pero, igual, hay que estar atentos.

MAURICIO VARGAS – El Tiempo (Colombia) |mvargaslina@hotmail.com |@ElPoliticoWeb

Deja tu comentario