Análisis Político

Mauricio Vargas

Colombia: Terror sin respuesta

Mauricio Vargas


Es un connotado periodista y escritor colombiano, nació en Bogotá el 13 de julio de 1961. Ha cumplido roles ministeriales y ha sido galardonado con el Premio Planeta de Periodismo 2001 y del Premio Bicentenario 2009 y ha ganado en siete oportunidades el Premio Simón Bolívar de Periodismo, por sus artículos investigativos, sus crónicas y sus columnas de opinión. Su sitio web http://mauriciovargaslinares.com Escribe una columna semanal en El Tiempo de Bogotá.
¿Dónde quedó el talante de Santos como Ministro de Hacienda en la peor crisis económica del país en más de un siglo? ¿Dónde su liderazgo en el Ministerio de Defensa? Santos todavía se puede acordar de que él era un líder nato
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Ha sido la peor semana del mandato de Juan Manuel Santos. No solo el vil atentado contra el exministro Fernando Londoño, en el que murieron sus escoltas Ricardo Rodríguez y Rosemberg Burbano, y resultaron heridos 48 capitalinos de a pie, devolvió de un solo golpe al país a lo peor de la pesadilla terrorista, sino que, en una hora tan delicada, mostró la faceta más negativa de sus principales líderes y desnudó en el Gobierno un flojísimo tono muscular.

No hay duda de que el expresidente Álvaro Uribe se excedió. Salir a criticar al Ejecutivo con peyorativos epítetos, cuando aún no se apagaban los ecos de la bomba lapa puesta sobre el capó del carro blindado de Londoño, disgustó -y con razón- a muchos. Uribe tenía que haber sacado un comunicado de unidad y firmeza contra el terrorismo, y guardarse al menos por unas horas sus dardos contra Santos. Hace año y medio critiqué que el exmandatario cayera en la manía del tuíter. Y creo que el tiempo me ha dado la razón.

Para colmo de males, el Presidente decidió responderle en el mismo terreno, al asegurar que en el mandato de Uribe había atentados “casi cada semana”. Triple error presidencial. Primero, porque actuó como niño chiquito que le dice a su desafiante compañero de clase: “Mi papá tiene un carro más grande que el suyo”. Segundo, porque en esa manía de contestarle a Uribe cada trino, está permitiendo que la agenda la ponga el expresidente. Y tercero, porque, por andar contestándole, se le olvidó que, en medio de tanto miedo, los colombianos esperaban del Presidente señales claras de liderazgo y de enérgico rechazo al terrorismo que nunca se produjeron. Eso para no hablar de que la frase de los atentados “casi cada semana” fue un tiro en su pie: él era el Ministro de Defensa de entonces.

Para empeorar las cosas, Santos se empeñó en salvaguardar a las FARC del señalamiento -apenas elemental- de que estaban detrás del atentado. Todos los indicios apuntan a las FARC, como lo dijo el comandante de la Policía de Bogotá antes de que le mandaran a cerrar la boca. Hace año y medio, cuando el carro bomba frente a Caracol Radio, surgieron las mismas hipótesis de mano negra y acto desestabilizador de la extrema derecha. Al final, la investigación judicial no arrojó dudas: fueron las FARC.

Pero esta vez Santos asumió que, si acusaba a las FARC, le daba la razón a Uribe, quien repite en sus trinos que hay retroceso del Gobierno en ese frente. Por no darle la razón, Santos terminó cediéndole la partida: mientras el Presidente lució dubitativo y confuso en sus declaraciones, Uribe -con todo y sus excesos- y algunos de sus fieles, como el propio afectado por el atentado, el exministro Londoño, le interpretaron al país lo ocurrido.

Al final de la sangrienta jornada, el Gobierno mostraba con orgullo que había logrado aprobar el Marco Jurídico para la Paz en su sexto debate de ocho en el Congreso. Pírrica victoria. Ese farragoso texto de reforma constitucional da para todo, incluso para el perdón de quienes cometieron el atentado contra Londoño. Cómo será de malo que no les gusta ni a Uribe ni a José Miguel Vivanco, el de Human Rights, ONG que no es precisamente uribista.

Sí, Uribe se equivocó y lució mezquino. Pero él no es el Presidente. El Presidente es Santos; él es el hombre de quien los colombianos esperan, a la hora de un gravísimo atentado terrorista, una clara condena de los asesinos y un rotundo rechazo de sus métodos. ¿Dónde quedó el talante de Santos, demostrado como Ministro de Hacienda en la peor crisis económica del país en más de un siglo? ¿Dónde su liderazgo, plasmado en su exitoso paso por el Ministerio de Defensa? Santos todavía se puede acordar de que él era así, un líder nato, y hacer, con trinos de Uribe o sin ellos, un buen gobierno en los dos años largos que le quedan.

MAURICIO VARGAS – El Tiempo (Colombia) |mvargaslina@hotmail.com |@ElPoliticoWeb

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