Me parece un escándalo que el escándalo sobre el debate presidencial haya sido la edecán. Demuestra cómo la prensa de lo banal se ha apoderado de un tema tan importante como es la política. ¿Cómo es posible que estemos hablando del escote de una señorita que apareció unos segundos a cuadro en lugar de uno de los temas más importantes de este país como es la violencia e inseguridad?
Para mí, el verdadero escándalo del debate es que los candidatos presidenciales no propusieron nada nuevo en materia de seguridad. Como dice Ana Laura Magaloni: parecería que en este país el problema es que hay muchos carteristas y robos de automóviles. En el debate, ¿dónde quedaron los 50 mil muertos de este sexenio? ¿Qué piensan hacer diferente los candidatos de lo que ha venido haciendo hasta ahora el gobierno de Calderón en el combate al crimen organizado? ¿No debería ser una prioridad para el próximo sexenio el abatir la violencia?
El tema es muy complejo y, por sí mismo, merecería un debate presidencial completo. Este país supuestamente está en guerra y los candidatos deberían hablar de ella con el respeto que se merecen 50 mil muertos, otro tanto de heridos, amén del impacto económico negativo que ha tenido la violencia.
¿Qué propuestas concretas escuchamos el domingo de los tres principales candidatos en uno de los temas que más preocupa a los mexicanos como es el de la seguridad pública y la justicia?
Josefina Vázquez Mota, candidata del partido del presidente Calderón, propuso no negociar ni darle tregua al crimen organizado, desarrollar una policía nacional con disciplina militar que intervenga cuando los gobernadores no quieran hacerlo, incrementar a más de cien mil el número de elementos de esta policía, consolidar la autonomía del Ministerio Público, triplicar el número de éstos, capacitar más abogados para que se dediquen a meter a la cárcel a los delincuentes, buscar que los gobernadores cumplan con su responsabilidad para combatir los delitos graves, crear un Consejo Nacional de Seguridad donde haya cinco lugares para ciudadanos, procurar la cobertura total para los jóvenes que quieran estudiar la universidad, recuperar los espacios públicos, establecer la cadena perpetua para los políticos cómplices del crimen y acatar la reforma de los derechos humanos como la de atención a las víctimas.
Enrique Peña Nieto, candidato del PRI y puntero en las encuestas, propuso construir más cárceles federales y estatales con condiciones homogéneas, permitir la participación del sector privado en el desarrollo de penales, impulsar sistemas de preliberación de reos, mantener a las Fuerzas Armadas donde se necesitan, más inteligencia en el combate al crimen organizado, crear una “gendarmería nacional” y una policía estatal única.
Andrés Manuel López Obrador, candidato de la izquierda, propuso “tener una muy buena policía nacional federal, que implica formar, adiestrar y moralizar esa policía”, sacar poco a poco al Ejército de las calles y atender las causas del delito para lo cual es indispensable un modelo económico que genere más empleos.
¿Hay algo nuevo en estas propuestas de los tres candidatos principales? ¿Algo que no haya dicho el presidente Calderón en alguna ocasión a lo largo de este sexenio? No lo veo. Fue la simple reiteración de la estrategia gubernamental actual y de puros lugares comunes. La pregunta es si así se va a resolver la terrible violencia que se desató durante este sexenio. No lo creo. Se necesitan nuevas políticas públicas con la prioridad de disminuir el número de homicidios que existe en el país. Ciertamente no hay respuestas fáciles, pero los candidatos deberían tenerlas. El escándalo es que no las tengan o no las quieran decir. Y que los medios, en lugar de reclamárselos, estemos concentrados en el atuendo de una edecán.
LEO ZUCKERMANN – Excélsior (México) |@leozuckermann |@ElPoliticoWeb





