Un día antes de la segunda intervención quirúrgica que se le practicó a Hugo Chávez en el mismo lugar donde se le extirpó un tumor maligno hace menos de un año, se ofició en la catedral de La Habana una misa que ofició el Nuncio Apostólico en la isla, Bruno Musaró, y que concelebró el arzobispo de La Habana, Jaime Ortega, para elevar oraciones por la salud del presidente venezolano. La misa fue encomendada por los gobiernos cubano y venezolano, no muy conocidos por su confianza en los poderes sobrenaturales de la Iglesia o en la capacidad de las plegarias para obrar milagros.
Pero un milagro es precisamente lo que necesitan muchos gobiernos clientes, satélites o aliados de Chávez si el líder bolivariano muere, queda incapacitado para gobernar o pierde las elecciones del próximo octubre. Caracas es de lejos el principal donante y/o financista de la región. Tanto el cubano Raúl Castro, el nicaragüense Daniel Ortega, el boliviano Evo Morales y en menor grado el ecuatoriano Rafael Correa y los demás miembros de la llamada Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA: Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Dominica, Antigua & Barbuda, St. Vincent y las Granadinas) saben que el bienestar de Chávez es fundamental para seguir manteniendo los millonarios subsidios, negocios y ayudas que se les ha destinado.
Sin Chávez en el poder, sus finanzas –y quizá su propia supervivencia política- se verían en peligro debido a que ninguno de sus sucesores, ni siquiera sus propios herederos, podrían justificar la magnitud que ha llegado a alcanzar la “filantropía bolivariana”. Sea cual fuere el desenlace del actual proceso electoral, el próximo gobierno se enfrentará a una situación económica de emergencia.
El Banco Central de Venezuela ha informado que al cierre de 2011, las reservas de divisas del país cayeron hasta los US$ 5.586 millones, el nivel más bajo en los últimos 15 años, lo que permite cubrir apenas dos meses de importaciones y el pago inmediato de una porción pequeña de la deuda externa, que supera los US$ 130.000 millones . Venezuela está casi al borde de la quiebra. Los bonos venezolanos a 10 años pagan un 15% anual. La petrolera estatal PDVSA –que genera el 80% de los ingresos por exportaciones del país, aporta alrededor del 38% del presupuesto del gobierno y una tercera parte del PIB- tiene una deuda acumulada superior a los 40.000 millones de dólares, por la que paga entre 12,7 y 16% de intereses, una cifra cercana a la calificación de bonos “basura”.
Varios bancos de inversión internacionales se están deshaciendo de los bonos venezolanos debido a su convicción de que incluso el elevado precio actual del crudo –unos US$ 120 el barril– puede ser insuficiente para cubrir las necesidades de financiación del gobierno de Caracas, sea cual sea su signo político. Con un consumo interno de 800.000 barriles diarios, Chávez entrega 300.000 barriles diarios a Cuba y otros países caribeños y centroamericanos con descuento y supuestamente pagaderos a 20 años.
El drama de los “virreinatos” bolivarianos
Pero al menos Venezuela tiene capacidad de generar liquidez a través de sus exportaciones de crudo, una ventaja que no tienen sus “virreinatos”. Sin las ayudas venezolanas, equivalentes al 15% del PIB nicaragüense, por ejemplo, el gobierno de Daniel Ortega no habría podido financiar los programas sociales para aliviar la pobreza y los servicios públicos que le permitieron ser reelegido el pasado noviembre.
Hasta el presidente del banco central dominicano, Vicente Bengoa, ha advertido que el petróleo barato que recibe su país a través del programa Petrocaribe, sostenido por Venezuela, es “imprescindible” para cumplir con las duras medidas de austeridad que le impone el Fondo Monetario Internacional y por ello urgió a los dominicanos a “rezar” por la salud de Chávez.
Incluso algunos analistas creen que el reciente anuncio de las FARC de que abandonarán los secuestros, ha sido una reacción ante las noticias sobre la salud de Chávez. Aunque no es probable que las FARC tengan información privilegiada al respecto, parece que a su cúpula la preocupa mucho la precaria situación en la que quedarán en una “era post-Chávez”. En esa tesitura, tendrán menor libertad de movimientos en el lado venezolano de la frontera y menos apoyos para sus operaciones de tráfico de armas y drogas, especialmente de parte de los militares a los que EEUU ha acusado de estar involucrados en el narcotráfico, incluido el ministro de Defensa, Henry Rangel Silva.
Son muchos los que tienen algo que perder. República Dominicana recibe 30.000 barriles de petróleo diarios de Venezuela. Como el cubano, el gobierno dominicano refina parte del crudo venezolano que recibe y luego vende los productos refinados a precios de mercado. Por esas operaciones, Santo Domingo obtiene unos US$ 450 millones anuales. Los subsidios a Nicaragua alcanzan un cifra similar. En Bolivia, según la según la agencia estatal ABI, los fondos de Venezuela han financiado 4.000 obras de infraestructura (escuelas, hospitales, instalaciones deportivas…) en 338 municipios entre 2006 y 2010 por valor de US$ 290 millones.
Pero sin duda Cuba sería el país más afectado. Si algo le pasa a Chávez, el cordón umbilical que une a La Habana con Caracas se rompería, lo que sumiría al régimen castrista en una crisis tan -o más- grave que el “periodo especial” que sufrió la isla tras la disolución de la Unión Soviética y que produjo la caída de un 40% del PIB en los tres años posteriores a 1991. El mayor beneficiario de Petrocaribe es la cubana Cupet, que recibe 120.000 barriles de petróleo diarios de la venezolana PDVSA por un valor estimado de US$ 3.200 millones en 2011 y que podrían alcanzar los 3.600 millones este año. Cuba paga ese petróleo con servicios médicos, militares y de inteligencia y apoyo técnico.
No hay en el mundo un programa de cooperación bilateral de esa magnitud. El que existe entre EEUU e Israel es la cuarta parte en términos comparativos. El objetivo de esa estrategia de Chávez según algunos sería el takeover simbólico del castrismo: la adquisición retroactiva del poder mitológico de la revolución cubana. Y todo ello lubricado con cuantiosas comisiones para todos los involucrados en esos negocios.
Cuentas poco claras
Hasta septiembre de 2011, el 70% de los fondos para la cooperación internacional del Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes) se había destinado a sufragar los programas acordados entre La Habana y Caracas, según un documento del Bandes al que tuvo acceso El Universal de Caracas. Pero en él no figuran las condiciones en las que se acordaron los llamados “préstamos solidarios” a Cuba.
Con una partida que supera los US$ 1.700 millones, el banco dedica 272 millones a donaciones que define como fondos “no reembolsables” y 1.400 millones a “préstamos solidarios” y créditos preferenciales de los que el Estado venezolano ha recuperado una mínima parte.
El diputado opositor Julio Montoya publicó en octubre del año pasado un informe del Bandes correspondiente al periodo 2007-2010 en el que se detallaba cómo se desembolsaron más de 1.500 millones de dólares, la mayor parte de los cuales fueron a parar a Cuba (casi el 83%), seguido de Nicaragua y Bolivia. En ese lapso, los créditos a La Habana llegaron a 1.180 millones de dólares.
El gobierno venezolano orienta al Bandes para que ejecute programas de cooperación enfocados, por orden de prioridad, en “integración regional” (20,8%), “desarrollo de comunidades indígenas” (14,6%), “rehabilitación de infraestructuras” (11,8%) y educación (7,6%).
En otros países centroamericanos y caribeños, PDVSA financia el 50% del valor de sus importaciones petroleras en condiciones preferentes: créditos de 17 a 25 años con un interés anual del 1% y un periodo de gracia de uno o dos años. Para Venezuela esas condiciones representarán pérdidas por valor de US$ 6.200 millones este año y de 6.600 millones en 2012, según estimaciones de Barclay’s Capital.
Muchos expertos sugieren que el diálogo que ha emprendido Raúl Castro con la Iglesia y con gobiernos como los de Rusia, China y Brasil están motivados en parte por su temor a que después de Chávez no haya nadie que pueda asumir su papel de “banquero de la revolución”: sin las ayudas venezolanas, no se podría sostener el llamado “proceso de perfeccionamiento” del sistema. En parte, Castro lo está consiguiendo. Desde 2007 Brasil es el tercer socio comercial de Cuba, tras Venezuela y China.
Para otros puede ser demasiado tarde. Según el ex presidente boliviano Jorge Quiroga, algunos gobiernos de la región han sido “petrocomprados” por Chávez, otros están “petrohipotecados” o “petrointimidados”. Pero el modelo bolivariano ha sufrido en los últimos años varias deserciones, y el hecho de que diversos candidatos presidenciales hayan tomado distancia con Chávez lo pone en evidencia.
En El Salvador, para ganar la presidencia, Mauricio Funes tuvo que reiterar hasta la extenuación que su modelo era Brasil y no Venezuela. En el Perú, Ollanta Humala repitió la misma maniobra: si no hubiese guardado distancias con Chávez, habría perdido de nuevo, como en 2006. De haberse subido al carro de Chávez, seguramente ambos estarían elevando sus oraciones al cielo para que nada malo le ocurra.
LUIS ESTEBAN G. MANRIQUE – Confidencial (Nicaragua) |@ElPoliticoWeb






