Análisis Político

Charles Krauthammer

La doctrina de la “flexibilidad”

Charles Krauthammer


El Dr. Charles Krauthammer (Nueva York, 1953) obtuvo su Licenciatura en Ciencias Políticas y Economía en McGill University de Montreal y su Doctorado en Medicina de la Universidad de Harvard. En 1978 abandonó su práctica de la medicina para dirigir el planeamiento en investigaciones psiquiátricas para la administración Carter y comenzó a escribir para la revista The New Republic. Actualmente cuenta con una columna semanal en el Washington Post y es colaborador frecuente de las revistas Time y The Weekly Standard. Además es comentarista político de la cadena Fox News.
EEUU: ¿Qué hace Obama negociando nuestros sistemas de misiles de defensa?

“En todas estas cuestiones, pero sobre todo en misiles de defensa, esto puede ser resuelto, pero es importante que él (Putin) me dé tiempo… Esta es mi última elección. Después de estas elecciones, tendré más flexibilidad”, dijo Barack Obama a Dmitry Medvedev el pasado 26 de marzo sin darse cuenta de que el micrófono estaba abierto.

No ocurre que a menudo escuchamos al presidente de Estados Unidos hablando en voz baja —mientras él cree que nadie lo escucha— sobre posibles concesiones en futuras negociaciones con mandatarios extranjeros. Pero ellos deben esperar porque si su pueblo se entera de esas concesiones perdería las próximas elecciones.

De ninguna manera, se apresuró a decir un portavoz de la Casa Blanca tratando de atenuar la metida de para. El mandatario, según él, simplemente estaba explicando que el control de armamentos es demasiado complicado para negociarlo en un año en que tanto Rusia como Estados Unidos celebran elecciones presidenciales.

Tonterías. En primer lugar, comparar las elecciones rusas con las estadounidenses es una burla. Las elecciones en Rusia fueron amañadas. Putin gobernaba antes. Putin gobierna después.

Obama habló de las dificultades de una transición presidencial soviética. ¿Cual transición? Es un chiste de mal gusto. Las elecciones no tuvieron efecto alguno sobre la capacidad de Putin para negociar lo que le quisiera.

En cuanto a las elecciones de EEUU, el problema no es que este sea un tema demasiado complicado, sino que si los votantes se enteran de la “flexibilidad” de Obama de hacer concesiones unilaterales a los rusos en cuestiones de defensa podrían pensarlo dos veces antes de darle un segundo mandato.

Después de todo, ¿qué hace Obama en primer lugar negociando nuestros sistemas de misiles de defensa? No tenemos ninguna obligación de hacerlo. El Tratado de Misiles Anti-Balísticos es una reliquia de la Guerra Fría que murió en el 2002.

Tenemos una enorme superioridad tecnológica en el campo de misiles de defensa. Es una ventaja estratégica que durante tres décadas los rusos han estado tratando de hacernos ceder. ¿Por qué renunciar? Con el fin de aplacar a Putin, ya en el 2009 Obama canceló abruptamente los sistemas de misiles de defensa que los checos y polacos —a despecho de los rusos— nos permitieron instalar en sus territorios. ¿Por qué seguir haciendo concesiones?

Esto es un sinsentido. Tratando de echarle tierra a la metida de pata, Obama hizo hincapié en cómo se propone “reducir el arsenal nuclear” y “reducir nuestra dependencia de las armas nucleares”. En ese caso, debería de aumentar nuestros sistemas de misiles defensivos en vez de debilitarlos, desmantelarlos o negociar su reducción. Mientras menos armas nucleares tengamos para disuadir un ataque, mayor necesidad tenemos de un efectivo sistema defensivo contra ataques nucleares. Si, tal como lo ha dicho, el objetivo de Obama es el desarme nuclear, eliminar las defensas no tiene lógica.

Sin embargo, Obama les dice a los rusos que no se preocupen, que una vez superado su “última elección” y no esté sujeto a presiones electorales, mostrará mayor “flexibilidad” en las negociaciones sobre misiles defensivos. Se trata de otra concesión para promover su nueva política hacia Rusia. ¿Con qué objeto? ¿No ha sido un fracaso total su nueva política hacia Rusia?

Veamos los acontecimientos. Además de cancelar los sistemas de misiles defensivos en Polonia y la República Checa, Obama les dio a los rusos acceso a la Organización Mundial de Comercio y un tratado sobre limitación armamentos que ellos necesitaban (sus armas son obsoletas y se están deteriorando rápidamente) y ha llegado al extremo de ignorar las violaciones de derechos humanos y el desmantelamiento de la democracia. Hasta llegó a llamar a Putin para felicitarlo por ganar unas elecciones fraudulentas.

¿Qué hemos recibido a cambio? Rusia ha obstruido y debilitado nuestras sanciones contra Irán y construido un reactor nuclear en Bushehr, ofrece armamentos a Bashar al-Assad para que siga masacrando a su propio pueblo. Putin ha efectuado una campaña presidencial donde ataca a Estados Unidos. Como si fuera poco, Moscú continúa ejerciendo presiones sobre Europa Oriental y ha amenazado a Georgia.

Una vez pasadas las elecciones de noviembre, ¿en cuales asuntos como Irán, Siria, Europa Oriental o los derechos humanos está Obama dispuesto a negociar con mayor “flexibilidad” con Putin? ¿En qué otras cuestiones estará Obama dispuesto a ofrecer mayor “flexibilidad” a nuestros adversarios? ¿Le dará mayor asistencia a Corea del Norte? ¿Debilitará aún más las fuertes sanciones del Senado contra Irán?

¿Puede usted imaginar las presiones que un Obama reelecto ejercería sobre Israel, el tipo de ansiedad que induciría desde Georgia hasta el Golfo Pérsico y el tipo de nerviosismo que sentirían nuestros amigos en Europa Oriental que, después de haber sido traicionados antes por Obama, se preguntan ahora qué nueva flexibilidad mostrará Obama hacia Putin? —el hombre que proclamó que “la mayor catástrofe geopolítica” del siglo XX fue la caída del Imperio Soviético.

Nosotros no sabemos. Nosotros nunca habríamos sabido lo que iba a pasar de no haber sido por el micrófono abierto que registró el intercambio con Medvedev que Obama creyó que sería secreto. El único que se suponía que lo supiera era Putin. “Yo le transmitiré la información a Vladimir”, aseguró Medvedev a Obama.

Y Medvedev agregó: “Estoy contigo”. Un gran apoyo de la marioneta de Putin, suficiente para causar escalofríos a amigos y aliados, demócratas y disidentes, en todo el mundo.

letters@charleskrauthammer.com.

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